Especialistas en etología aclaran que las reacciones de rechazo o aislamiento en los gatos domésticos responden a su naturaleza territorial y no a celos humanos, ofreciendo pautas para facilitar la convivencia.
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La llegada de un nuevo felino al hogar genera frecuentemente alteraciones en el comportamiento del gato preexistente, manifestadas a través de conductas de aislamiento, apatía o agresividad.
Aunque los cuidadores suelen interpretar estas reacciones como «celos», expertos en etología explican que este fenómeno obedece a la desestabilización de su entorno y a la percepción de una amenaza sobre sus recursos esenciales.
Para gestionar esta transición de manera segura y reducir el estrés animal, especialistas en comportamiento felino han estructurado un protocolo de cinco recomendaciones fundamentales basadas en el respeto a los hábitos y la territorialidad de la especie.
Factores que desencadenan el cambio de conducta
Este fenómeno obedece a la desestabilización de su entorno y a la percepción de una amenaza. Foto:iStock
De acuerdo con las precisiones de la etóloga Marta Sarasúa, publicadas en el portal especializado Experto Animal, las motivaciones detrás del comportamiento esquivo o defensivo de los felinos difieren de los sentimientos humanos.
Los gatos son animales territoriales por naturaleza que delimitan su espacio vital mediante el marcaje con feromonas propias y consolidan un vínculo social estricto con los miembros de su núcleo familiar.
Al introducir de forma imprevista a otro individuo, el espécimen residente experimenta una alteración en su ecosistema que puede interpretar como un riesgo para su integridad física y la disponibilidad de sus recursos (alimento, agua, areneros y zonas de descanso).
Las respuestas ante este estímulo varían según el individuo: un sector de la población felina adopta posturas defensivas o ataques directos, mientras que otros manifiestan miedo y tristeza, lo que puede derivar en la pérdida de apetito, el abandono de las actividades de juego y la reclusión prolongada en sectores apartados de la vivienda.
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Recomendaciones para la estabilización y adaptación del entorno
Para mitigar el impacto del estrés ambiental y facilitar el proceso de habituación entre ambos animales, los especialistas recomiendan implementar las siguientes pautas de manejo:
Mantenimiento estricto de las rutinas: es indispensable preservar los horarios habituales de alimentación, las sesiones de juego y los espacios de descanso del primer gato para evitar que se asocie la llegada del nuevo integrante con la pérdida de sus privilegios.
Asignación de tiempo exclusivo: los cuidadores deben asegurar que el gato residente continúe recibiendo atención física y estímulos afectivos, de manera prioritaria cuando el animal los busque de forma activa.
Habilitación de zonas de refugio seguras: ante la desconfianza, los felinos tienden a buscar protección en áreas elevadas o rincones oscuros. Se debe garantizar el acceso libre a estos puntos para que el animal gestione sus niveles de ansiedad de forma autónoma.
Reforzamiento de las conductas positivas: cualquier interacción pacífica, aproximación voluntaria u olfateo hacia el nuevo felino debe ser recompensada inmediatamente mediante estímulos positivos, tales como alimentos palatables, caricias o dinámicas de juego.
Los gatos son animales territoriales por naturaleza que delimitan su espacio vital. Foto:iStock
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Implementación de terapias de apoyo ambiental: En contextos de alta tensión, se aconseja el uso de dispositivos de feromonas sintéticas autorizadas, las cuales contribuyen a generar una atmósfera de calma y facilitan la adaptación biológica del animal a los cambios del entorno.
*Este contenido fue reescrito con la asistencia de una inteligencia artificial, basado en información de la fuente*.