Si de algo adolece la televisión pública es de tener ficciones hechas en Colombia. El Mintic financia ficciones, pero no existe una franja entre canales donde se exhiban. Pero se hizo el milagro y este lunes 7 de julio por fin pasará eso, a las 9:30 de la noche en simultáneo, Canal Capital, Telecafé, Telepacífico, Canal Trece, Canal TRO, Teleantioquia, Telecaribe y Teleislas estrenan La vorágine.
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¡Qué bien! ¡Así se debe hacer! Este es un milagro de los 100 años de esta gran obra que nos cuenta como nación desde nuestro alucinante mundo selvático para recordarnos que selva somos.
Vale la pena porque es una historia salvaje, cruda, ruda y contundente. La del poeta Arturo Cova (Juan Pablo Urrego) y Alicia (Viviana Serna), amantes que huyeron de la gran ciudad a la selva para vivir una travesía alucinada en búsqueda de la libertad y se los traga la selva.
Vale la pena verla por su actualidad. El director dice: “La vorágine sigue teniendo una vigencia impresionante, por lo que sucede hoy con los cultivos ilícitos y con la minería ilegal. Es una historia muy dolorosa, pero que está absolutamente vigente en Colombia en el siglo XXI”.
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Vale la pena verla por el director: Luis Alberto Restrepo es un narrador poderoso y amoroso de la colombianidad, la quiere contar en su belleza ambigua, en sus éticas del desparpajo y la barbarie. En toda su obra siempre nos lleva a amar este país y preguntarnos por qué somos tan desalmados con él, sus gentes, sus paisajes, su belleza.
Vale la pena verla por sus paisajes, Casanare y Guaviare, allí donde ahora vamos de turismo para admirarnos de nuestra belleza. San José del Guaviare y sus ríos Guayabero, Ariari y Guaviare. ¡Qué fuerza descomunal!
Vale la pena verla por la calidad de producción. Cuidada en las locaciones, la fotografía, el arte, el maquillaje y la música. Tan bonita quedó que la plataforma HBO Max ya adquirió los derechos para emitirla.
Vale la pena verla por los actores, muchos poco vistos. Actuaciones verdaderas, ya que les tocó vivir en carne propia lo que es el calor, los zancudos, la belleza y la monstruosidad de la selva.
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Vale la pena verla porque, por fin, los canales regionales se juntan y crean una franja regional de ficción. Ojalá la continúe con otras de las obras que ya se han producido y buscan pantalla para encontrar sus televidentes.
El otro milagro de La vorágine es que nos ha vuelto a llevar la mirada hacia esos territorios del olvido, esas lejanías donde solo vivían salvajes y guerrilleros y paracos, y que ahora admiramos por su belleza y sabiduría.
“Antes que me hubiera apasionado por mujer alguna, jugué mi corazón al azar y me lo ganó la Violencia”. Así comienza esta historia. Si la ve, tal vez le den ganas de leerla, es una obra que todos los colombianos debemos saber.