En la Ley del Libro, la 98 de 1993, que establece las «normas sobre democratización y fomento del libro colombiano» y cuya vigencia fue extendida por 20 años a través de la Ley de Libro y Bibliotecas 1379 de 2010, se otorgaron beneficios tributarios al sector editorial.
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Sin embargo, las librerías no fueron incluidas, y esta nueva iniciativa tampoco modifica sus condiciones, menciona la directora de la librería Casa, Tomada Ana María Aragón.
Arango aclara que con esta nueva iniciativa de reforma de la Ley del Libro, no hay cambios sustanciales que beneficien el funcionamiento y creación de más librerías, ya que uno de los mayores problemas es que hay una competencia desleal en la cadena al ofrecer las editoriales y distribuidores un margen de descuento para la venta directa en ferias o instituciones, que oscila entre un 20% hasta 33% , siendo el margen de las librerías un promedio del 35%, de esta manera es imposible que podamos competir.
» La Asociaciones Colombianas de Libreros Independientes, que yo represento, ha venido trabajando con el sector en concientizar a todos los actores de la cadena (editores, distribuidores, librerías) de unas buenas prácticas comerciales para que todos podamos competir en igualdad de condiciones, y logremos crear más librerías en las regiones y en las capitales librerías de barrio para que el libro pueda estar más cerca de los ciudadanos. En Francia y España el máximo posible descuento es el 5% y cuando las instituciones compran en librerías estás pueden dar un 7%».
El tema del precio del libro lo fijan las editoriales y distribuidoras, siempre ha regido así, en los últimos años los que incumplen estos precios son muchos e-ccommerce extranjeros al establecer ellos el precio y dar descuentos a los clientes que pueden ir del 10 % hasta un 70%, no sabemos que tan real es ese precio asignado.
Estas plataformas también se saltan los contratos de distribución exclusiva que tienen comercios colombianos haciendo una competencia desleal. La ley podría cambiar esta situación pero si no existe una reglamentación y una entidad encargada de sancionar y regular, no cambiaría nada.
Además resalta que Con el Ministerio de las Culturas, las Artes y los saberes, hemos venido participando en la reforma a la Ley Marco de Cultura donde se está trabajando en una política pública para buscar recursos y apoyar a todos los sectores culturales, y que sea el Consejo Nacional del Libro y La Lectura donde están presentes representantes de la editoriales, distribuidoras, librerías, autores, traductores, instituciones de formación y ciudadanos, sea el espacio donde se reglamenten las prácticas comerciales y que exista una institución que sancione los que incumplen los acuerdos. Invitamos al equipo de la UTL del Representante Heráclito Landínes que se suma a estas conversaciones para conocer todas las problemáticas del sector y trabajar en un solo proyecto.
Aprobación en el primer debate
El proyecto ‘Por medio del cual se fortalece el ecosistema del libro en Colombia y se dictan otras disposiciones’, fue aprobado por la Comisión VI el 11 de junio. Las agremiaciones expresan su descontento y extienden una invitación a la opinión pública para que participe activamente en la discusión.
Además, han señalado que, a pesar de haber mantenido conversaciones con algunos representantes, sus sugerencias no fueron incluidas en el proyecto de ley. Además, destacan que la redacción del proyecto no describe la complejidad en la actualidad del sector editorial ni considera las necesidades de todos sus actores.
Las agremiaciones sugieren que muchos de los problemas que intenta solucionar el proyecto de ley pueden abordarse mediante planes y políticas del Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes, junto con la asesoría del Consejo Nacional del Libro. Este espacio es considerado el escenario natural para discutir propuestas y llegar a consensos.
Resaltan que, por primera vez en 27 años, el Ministerio de Cultura está dirigido por alguien proveniente del sector editorial, lo que ha generado una interlocución fructífera. Confían en el proceso participativo de renovación de la Ley General de Cultura y temen que el Proyecto de Ley 427 pueda entorpecer este avance.
La importancia del libro en Colombia
Para fortalecer la industria editorial nacional, consideran crucial definir qué significa que un libro sea editado en Colombia. Esto debe incluir una comprensión clara de la función e importancia de autores, editoriales, librerías y otros agentes del sector.
Finalmente, las agremiaciones subrayan la necesidad de un debate amplio y participativo que considere la diversidad y multiplicidad de actores del sector. Insisten en que se debe dar tiempo suficiente para llegar a acuerdos internos antes de aprobar un proyecto de ley que podría ser perjudicial para el desarrollo cultural y la soberanía intelectual del país.
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Felipe González, Presidente de la Cámara Colombiana de Edición Independiente, compartió sus preocupaciones y críticas en una entrevista exclusiva. A continuación, destacamos las partes más importantes de la conversación. Enfatizó que una de las principales quejas del sector es que no fueron debidamente escuchados durante el proceso de elaboración del proyecto. «Nuestra queja, sobre todo, es como que no fuimos escuchados,» afirmó. «Nos invitaron a una reunión en febrero aproximadamente, pero estaban muy afanados de radicar la propuesta el 23 de abril, día del libro, además porque la feria comenzaba el 17 de abril, entonces era una época muy difícil,» añadió. A pesar de sus intentos por participar, el sector siente que sus preocupaciones no fueron tomadas en cuenta.
Uno de los puntos más controvertidos del proyecto de ley es la definición que se tiene acerca del autor y lo que este representa en el sector cultural. González explicó que «Es alarmante porque lo definen como cualquier persona que escribe cualquier cosa y ya».
También destacó las posibles repercusiones negativas del proyecto de ley en el mercado editorial colombiano. «El mercado del libro en español es muy complejo porque hay muchos países productores y hay una concentración muy grande de editoriales españolas», señaló. Según González, al no definir claramente qué es un libro colombiano, se corre el riesgo de que «libros editados en cualquier parte del mundo se pueden editar acá y no hay ninguna herramienta para las instituciones para ayudar a fortalecer la industria editorial local».
González sugirió que, en lugar de imponer las medidas propuestas en el proyecto de ley, se debería considerar un enfoque más flexible y viable. «Un proyecto así, nos parece que debería ser un proyecto como un plan, un programa, no estar en la ley porque queda como una obligación difícil de cumplir y que puedes financiar,» comentó. Además, destacó la necesidad de otros tipos de estímulos para fomentar la lectura y la cultura en los hogares colombianos.
Hasta el momento las agremiaciones editoriales colombianas, lideradas por figuras como Felipe González, están llamando a un debate público sobre el proyecto de Ley 427. Argumentan que las definiciones ambiguas y las medidas propuestas no solo son imprácticas, sino que también podrían dañar gravemente al sector editorial local. «Nosotros nos parece que sí que todo en la ley y más bien se trabajó como un plan,» concluyó González, subrayando la necesidad de soluciones más adecuadas y consultadas para el futuro del libro en Colombia.
Fuente de TenemosNoticias.com: www.eltiempo.com
Publicado el: 2024-06-13 19:06:12
En la sección: EL TIEMPO.COM -Cultura