La Iglesia de Inglaterra ha marcado un antes y un después en siglos de tradición con la entronización de Sarah Mullally como la primera mujer arzobispa de Canterbury, el cargo de mayor rango dentro de la institución religiosa.
Sin embargo, antes de alcanzar la cima de la jerarquía anglicana, esta líder espiritual forjó una destacada carrera en el Servicio Nacional de Salud, donde se especializó en enfermería oncológica, llegó a ser jefa de planta y se convirtió en la Directora de Enfermería del Hospital Chelsea and Westminster con tan solo 37 años.
Antes de su carrera religiosa, se destacó profesionalmente en el sector de la salud. Foto:X: @obispoSarahM
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Mientras trabajaba con los pacientes en el centro médico, se sintió atraída por el sector religioso, algo que ella misma ha denominado como “vocación al sacerdocio”, por lo que se formó como ministra en el Instituto de Educación Teológica del Sudeste.
Posteriormente, fue ordenada en 2001 y ejerció su ministerio pastoral en St Saviour’s Battersea Fields, inicialmente como ministra independiente, lo que la llevó a abandonar su trabajo como enfermera.
Su ascenso eclesiástico culminó el 25 de marzo tras ocupar importantes cargos en Londres. Foto:X: @obispoSarahM
Aunque esta decisión fue complicada, Mullally siguió adelante con sus planes dentro de la Iglesia hasta que, en 2012, fue nombrada canóniga tesorera de la catedral de Salisbury y, tres años después, asumió el cargo de obispa auxiliar de Crediton en la diócesis de Exeter, convirtiéndose en la cuarta mujer en ser obispa.
Su ascenso continuó de forma imparable, ya que el pasado miércoles 25 de marzo de 2026 tomó posesión como arzobispa de Canterbury, cuna espiritual del cristianismo en Inglaterra.
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El mensaje de León XIV para Sarah Mullally
Este jueves, tras confirmarse la entronización de la líder religiosa, el papa León XIV envió un mensaje en el que destacó la importancia de la unidad entre las distintas denominaciones cristianas.
En su comunicado, subrayó la responsabilidad del cargo, argumentando que se trata de una misión “con deberes no solo en la diócesis de Canterbury, sino en toda la Iglesia de Inglaterra y en la Comunión Anglicana en su conjunto”, especialmente en un momento que desafía las tradiciones de la “familia anglicana”.
El papa León XIV envió un mensaje resaltando la importancia de la unidad. Foto:THE ARCHBISHOP OF CANTERBURY
Este acercamiento se enmarca en una histórica relación de diálogo ecuménico entre ambas instituciones, definida por los expertos como una ‘comunión imperfecta’. A pesar de las marcadas diferencias teológicas y estructurales que las separan, el sumo pontífice reconoció el trabajo impulsado por la Comisión Internacional Anglicano-Católica Romana (ARCIC).
De esta manera, el nombramiento de Mullally no solo representa un hito de equidad de género, sino que también abre una nueva etapa de cooperación entre las grandes ramas del cristianismo global.