Vivir del arte en Colombia se acerca a un milagro; sin embargo, hay lugares y artistas que parecen haberlo resistido todo: «En este teatro se condensa la historia de este país, tanto en las obras de ficción como en la vida misma».
La frase de la dramaturga, gestora y directora teatral Patricia Ariza es contundente. Su espíritu, junto al de varios intelectuales encabezados por Santiago García, fue clave para la fundación del Teatro La Candelaria, hace 60 años, un lugar que resume lucha, crítica, admiración, cariño y agradecimiento.
«En 1966 no había institucionalidad y fuimos capaces mediante bonos solidarios de adaptar un taller de mecánica y convertirlo en un teatro maravilloso en la calle 20 con carrera 13 donde empezó todo. Fue la primera sala que se fundó y se mantiene, en otro lugar desde los años setenta, pero seguimos indeclinables. Fuimos uno de los primeros grupos de dedicación sistemática al teatro», cuenta Patricia en una entrevista con EL TIEMPO.
Santiago García Pinzón, fundador del Teatro La Candelaria, falleció en 2020. Foto:Cortesía Teatro La Candelaria
Junio de ese año fue el mes de la apertura. Montaje tras montaje, La Candelaria se fue convirtiendo en un símbolo de la mano de Santiago y Patricia, y de un largo listado de actores que se formaron y consagraron en esas tablas, ubicadas en el corazón de Bogotá.
Los inicios
El primer nombre de La Candelaria fue La Casa de la Cultura. A comienzos de la década de 1960, Santiago García era director Teatro Estudio de la Universidad Nacional, con el que preparó el montaje de ‘Galileo Galilei’, de Bertolt Brecht.
El director incluyó en el programa de mano un discurso de Oppenheimer contra la bomba atómica, lo que según sus allegados causó la protesta de la embajada estadounidense. El artículo finalmente se retiró, lo que fue rechazado por un grupo de estudiantes que habían alcanzado a copiar el texto en mimeógrafo y lo repartieron durante el estreno en el Teatro Colón.
Ante esta crisis, García decidió renunciar a la Nacional y en una reunión con las personas que trabajaron en la obra, entre quienes estaban Carlos José Reyes, Miguel Torres, Patricia Ariza y Gustavo Angarita, los invitó a zambullirse en la corriente del arte independiente.
Gabriel García Márquez en el Teatro La Candelaria. Foto:Cortesía Teatro La Candelaria
“Santiago nos reunió y nos dijo: ‘Aquí la única manera de hacer teatro es sin esperar ayuda de nadie, somos nosotros los que lo podemos hacer con nuestro esfuerzo, talento y voluntad. Lo que necesitamos es un centro donde podamos tener la actividad teatral y quizás otras más’”, recordaba Torres en una charla con este diario cuando la casa teatral cumplió medio siglo.
“La Casa de la Cultura fue un hervidero de ideas, aglutinaba lo mejor y lo más granado de esa época, cuando además en el mundo pasaban una serie de fenómenos importantísimos… Surgió en un momento como una necesidad de salir de una Bogotá muy parroquial, muy pequeñita, muy provinciana”, recordaba en ese mismo momento la veterana actriz Vicky Hernández.
Obras inolvidables
En estas seis décadas, La Candelaria ha puesto en escena 120 obras, la mayoría de dramaturgia nacional. Y, a partir de los años 70 casi todas las obras han sido creadas colectivamente. Este grupo ha recibido números premios y reconocimientos nacionales e internacionales, y muchos de sus integrantes se han convertido en maestros de teatro, performers, poetas y dramaturgos.
‘Guadalupe años sin cuenta’ fue dirigida por Santiago García. Foto:Archivo Teatro La Candelaria
‘Guadalupe años sin cuenta’, ‘La Trasescena’, ‘El viento y la ceniza’, ‘El Quijote’ y ‘Camilo‘ son solo algunas de las obras inolvidables de La Candelaria. «Y, siempre la mejor de todas, es la próxima», asegura Patricia Ariza, que dirige el montaje con el que están celebrando los 60 años del teatro: ‘Desconcierto’.
Ariza, como siempre al frente de La Candelaria y con mayor ahínco luego del fallecimiento de García en 2020, conversó con nosotros sobre esta celebración.
¿Qué recuerdo particular tiene de la fundación del teatro?
Además de lo de los bonos, recuerdo que en ese momento, lo dejamos todo, las carreras en la universidad, las casas, las familias, todo. Y fuimos uno de los primeros grupos que crearon colectivamente. Hicimos con el TEC de Cali (de Enrique Buenaventura) un laboratorio y de allí surgió la creación colectiva. Somos uno de los pocos grupos que sobreviven a todo. Al desafecto, a los aplausos, a la incomprensión y a las alabanzas. Hemos sido aplaudidos en los grandes escenarios del mundo, pero también fuimos amenazados y nuestra sede fue allanada en el Gobierno de Virgilio Barco (…) Nos ha pasado de todo. Y hemos sobrevivido a todo. Por eso le damos gracias a la vida y al teatro.
‘El Quijote’, montaje del Teatro La Candelaria, a cargo de Santiago García. Foto:Archivo EL TIEMPO
Usted que conoció tan bien a Santiago García (incluso, fueron pareja sentimental), ¿cómo era el maestro cuando estaba trabajando en algún montaje?
Era absolutamente concentrado, no se le podía interrumpir, compartía mucho por fuera del teatro con los actores y actrices, en las fiestas era otra persona, divertido y con un humor impresionante.
¿Cómo ve el futuro del teatro La Candelaria? Siempre ha sido difícil vivir del arte, pero ahora las artes escénicas pasan por un momento muy complejo.
Veo que este grupo está hecho para tiempo indefinido. Si ha durado sesenta años, puede durar, por lo menos, un siglo. Lo importante es que no se deje tentar del teatro comercial, que no se quede callado ante nada. Es decir que ejerza la libertad de crear. Es que este grupo no vive plenamente del Teatro, vive para el Teatro y esa causa lo hace indestructible y de larga duración.
La Candelaria es considerado como una institución del teatro en Colombia: ¿siente que con los años ha sido valorado como se debe por las entidades gubernamentales?
Ha mejorado la mirada institucional sobre el teatro, pero no lo suficiente. Todavía tiene mucho peso el teatro empresarial y la cultura del espectáculo. Sin embargo, existe un movimiento teatral formidable, diverso y extendido por todo el territorio. El teatro colombiano tiene 250 salas independientes, el 30% de ellas son rurales. Y somos más de 1.000 grupos, sólo en Bogotá hay 400. Es decir, somos una población enorme. ¡Ah, y no somos una institución!
Patricia Ariza dirige y actúa en ‘Desconcierto’, la obra con la que se celebran los 60 años. Foto:CARLOS LEMA
Patricia, usted junto a Santiago, son el alma de La Candelaria, ¿qué sueña y qué le falta por hacer en este espacio?
En nuestro espacio ha cabido el mundo, no solo del teatro sino de la canción social y poética. En nuestra sede han cantado Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Víctor Jara y Pablus Gallinazus. Ha cantado Edson Velandia y hemos cantado nosotros. Nos faltan más posibilidades de recorrer el país y el mundo. El teatro colombiano tiene mucho que decir ya que hace parte del relato de la nación. Pero, a pesar de todo, estamos mucho mejor ahora, que antes, ¡hay que reconocerlo y lo reconocemos!