La obsesión por las dietas no es nueva. En 1966, un joven escocés llamado Angus Barbieri, de 27 años, tomó una decisión extrema: dejar de comer para combatir la obesidad que padecía. Su caso fue documentado en informes médicos de la época y más tarde reconocido por Guinness World Records como el ayuno más largo registrado.
El seguimiento fue estricto Foto:iistock
Lo insólito de la historia es que Barbieri pasó 382 días sin ingerir alimentos sólidos, un proceso supervisado por médicos del Royal Infirmary de Dundee, en Escocia. Al final del ayuno, perdió alrededor de 126 kilos.
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El inicio de un ayuno inesperado
Según reportó el Post-graduate Medical Journal en 1973, Barbieri llegó al hospital pesando 207 kilos y pidió ayuda para bajar de peso. Los médicos le propusieron un corto ayuno como inicio de tratamiento, sin prever que el paciente insistiría en prolongarlo hasta alcanzar su peso deseado.
El seguimiento fue estricto Foto:iistock
Durante todo el proceso consumió únicamente agua, café, té y algunos suplementos vitamínicos recetados por los especialistas. En ocasiones también bebía pequeñas cantidades de leche o añadía azúcar al té.
El seguimiento fue estricto: debía acudir periódicamente al hospital, donde permanecía varios días bajo observación antes de regresar a su casa. Contra lo que se temía, los doctores informaron que su cuerpo toleraba la ausencia de comida sólida y decidieron continuar con el plan, siempre bajo control médico.
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La pérdida de peso y las secuelas
Al terminar el ayuno, Barbieri pesaba cerca de 81 kilos. Había cumplido su meta, aunque confesó que había olvidado los sabores de los alimentos. Además, manifestó temor a volver a trabajar en la tienda de pescado y patatas fritas de su familia, por miedo a un “efecto rebote”.
Su caso generó interés en la comunidad médica y en medios internacionales, pues nunca antes se había documentado un periodo tan prolongado sin comida sólida.
El récord Guinness y su retiro oficial
En 1971, Guinness World Records incluyó a Angus Barbieri en su libro anual, reconociendo los 382 días de ayuno como el más largo jamás registrado. Sin embargo, la organización ya no respalda oficialmente esta marca.
En 1971, Guinness World Records incluyó a Angus Barbieri en su libro anual Foto:iistock
Los Guinness han explicado que decidieron retirarla por el riesgo que supone alentar a otras personas a repetir una práctica peligrosa para la salud. Actualmente, en su base de datos pública, ya no aparece registrada la categoría de “ayuno más largo”.
Una práctica cuestionada
Aunque Barbieri sobrevivió y logró bajar de peso de manera radical, médicos y especialistas en nutrición advierten que un ayuno prolongado de este tipo no es seguro y puede provocar graves complicaciones.
En los años 60 y 70 este tipo de métodos se usaban con más frecuencia como estrategias médicas contra la obesidad. Con el tiempo, los estudios demostraron que las consecuencias podían ser graves y que no se trataba de una opción recomendable.
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Hoy, el caso de Angus Barbieri se recuerda más como una curiosidad histórica que como un modelo de tratamiento. Su historia sigue circulando en medios y redes sociales como un ejemplo insólito, pero Guinness insiste en que no avala ni promueve el ayuno extremo como récord vigente.