Paola Turbay y Carolina Gómez fueron dos carismáticas, muy auténticas y queridas reinas; las dos evolucionaron a actrices y cada vez lo hacen mejor. Están las dos en ‘La venganza de Analía 2’, esa telenovela de odio, intriga y venganza propia de la obsesión política.
‘La venganza 1’ (2020) terminó con León Mejía, ese político que se parece a los peores y más poderosos que conocemos, en la cárcel. Ese señor todopoderoso fue a prisión por la acción de Analía. Y ella, feliz y familiar. En ‘La venganza 2’ (2025), el señor político sale de la cárcel y quiere destruir a Analía y ganar la presidencia. La variación es que tiene a Paulina Peña (Paola Turbay), su gran amor de adolescencia, como aliada. Ella es una sobreviviente nacida en medio de las precariedades que desde siempre ama al político, y por eso hace de todo por él.
LEA TAMBIÉN
En esta telenovela, donde más que amor triunfa el odio y la política, lo mejor está en el duelo entre la buena ambigua (Carolina Gómez) y la villana que quiere la venganza que nace del amor (Paola Turbay).
Carolina Gómez, cada vez más, está situada en sus personajes; trabaja en las sutilezas, no se queda en su belleza, sino que construye mujeres verosímiles y convincentes. Se sienten sus motivaciones para hacer justicia y sus ganas de encontrar una vida en paz familiar.
La sorpresa viene de la Turbay, que no repara en su belleza, o mejor, la exhibe con maldad; convierte su seducción en atributo cruel. Ver a la Turbay de mala es muy poderoso porque se le ve guapa y vigorosa en la venganza, y domesticada y torturada en el amor. Hace un papel muy antiglamur; se atreve a ensuciar su pasado de protagonista de la bondad.
LEA TAMBIÉN
‘La venganza de Analía 2’. Foto:Canal Caracol
‘La venganza de Analía 2’ juega en las entrañas del poder político. Confirma lo que la realidad del noticiero muestra, todo por el poder: matar, dañar, vengar, amar, odiar, manipular. Todo vale, y sobre todo eso de jugar con las lealtades dispuestas a todo por quedar bien con el señor del poder. Se llama León Mejía, pero ponga el nombre del político que usted guste y se le parecerá. Marlon Moreno es muy malo, Paola Turbay está enamorada de la maldad y Carolina Gómez, todo por la justicia.
LEA TAMBIÉN
‘Delirio’
La trama no avanza y sus actuaciones jóvenes son insoportables; el meterse dentro de la clase alta no practica las sutilezas de esas relaciones problemáticas, sino que las borra en el cliché. Pero hay cosas que gustan: la excelente y muy buena producción estética de época, el haber logrado que Bogotá sea verosímil y traiga nostalgias coherentes; la actuación clasista y contundente de Paola Turbay y su manera despiadada de recordarnos los modos como las señoras de élite maltratan, basadas en su supuesta alcurnia; la actuación de Raba tiene matices y luce convincente con respecto al rol de profesor universitario bohemio y soñador.