Cuando Mariajosé Quiceno comenzaba su carrera, descubrió en la comunicación la clave para alcanzar sus metas. Contra la percepción de la palabra como una habilidad blanda o un recurso circunstancial, Quiceno la identificó como una de las herramientas más poderosas, capaz de influir y convencer. Con esa convicción se graduó de Comunicación Social y, desde hace más de 22 años, ha diseñado estrategias de construcción de confianza. Actualmente ocupa la Vicepresidencia de Reputación y Comunicaciones de Bancolombia.
LEA TAMBIÉN
Recientemente se estrenó como escritora con el libro La voz del líder, de la editorial Intermedio, que se lanzará oficialmente el 9 de septiembre a las 6:30 p. m. en la biblioteca del Gimnasio Moderno de Bogotá. En la obra no solo enseña cómo liderar con éxito, independientemente de si se es jefe o no, sino que aborda la necesidad de encender esa voz que traza caminos. Además, incluye detalles técnicos sobre postura y comunicación para convencer al hablar. Y, sobre todo, empodera al lector a posicionarse con pensamientos firmes y argumentos sólidos en un mundo donde todos gritan para hacerse escuchar.
En entrevista, Quiceno cuenta sobre cómo alzar la voz con mensajes claros, su trayectoria y cómo convertirse en un gran líder.
La voz del líder de Mariajosé Quiceno Foto:Cortesía
Para usted, ¿quién es un líder digno de admirar?
Aquel que es auténtico. En los tiempos que vivimos, como en una gran pecera de cristal por toda la información que circula en las redes sociales, la autenticidad se ha perdido. Precisamente, los líderes auténticos logran inspirar desde la coherencia. Son capaces de mantenerse firmes en sus valores en los momentos más difíciles y, además, tienen la gran habilidad de encender la luz en los demás.
LEA TAMBIÉN
Es comunicadora social de profesión, ¿qué retos tienen los líderes en cuanto a esta área?
Nos enseñaron de estrategia, de finanzas, incluso, temas regulatorios, pero no nos enseñaron a pensar en la comunicación como la principal palanca estratégica. Y el principal reto es comprender que comunicar no es hablar, sino conectar a partir de algo que he llamado capital relacional. Los líderes pueden navegar en un entorno en donde hay sobreinformación, el silencio comunica y cada palabra se amplifica cada instante. Y eso exige autenticidad, valentía, pero también humildad de escuchar antes de hablar.
Hoy en día cualquiera puede amplificar su voz a través de las redes sociales, ¿qué diferencia a un buen líder?
¿Sabes qué pasa? Que quienes la están amplificando no necesariamente son los líderes. Realicé una investigación con más de 1.000 líderes empresariales colombianos y encontré que el 98 por ciento no solo no usa su voz para liderar, sino que están metidos en el clóset. Y lo que no han entendido los líderes colombianos, especialmente los empresariales, es que no se trata de hablar más fuerte ni de tener más seguidores, sino de usar la voz para generar confianza, movilizar la acción y dejar una huella positiva. Un buen líder no se obsesiona con el algoritmo, sino con el impacto que logra en la vida real, y es en ese sentido en el que trabajar esa voz auténtica resulta fundamental.
¿Cree que su libro se enfoca especialmente en quienes quieren ser o son jefes en empresas?
Está escrito para todos, desde mi hija de 11 años, pasando por el adolescente de 16, la señora de trabajo doméstico, mi mamá; mi esposo, que es emprendedor, y también todos los grandes líderes empresariales que acompaño. Lo que busca es que todos podamos usar nuestra voz, no necesariamente desde grandes colectivos, porque eso está bien. Hay momentos en los que es nuestro turno de elevar la voz, incluso en la casa, y en esa medida el método busca que visualices la oportunidad, conectes y declares tu intención, pero sobre todo que congenies con la expectativa del otro, lo que resulta fundamental para cualquier persona, incluso desde los más pequeñitos.
Uno de los capítulos habla sobre política. De cara a las elecciones, ¿qué cree que les falta a los discursos para que generen reflexión y no repudio?
Más que hablar de política, hablo de democracia. Creo que a la democracia le faltan muchas más voces de líderes que muestren caminos que no sean binarios, sino que inspiren desde un sentido de posibilidad, y asegurar claridad e intención. Uno de los principales desafíos de liderazgo en este momento es que los índices de confianza caen de forma acelerada, y eso incluye a líderes empresariales del sector público, Gobierno, academia y los mismos periodistas. En la medida en que todos, desde todas las perspectivas, empecemos a declarar qué vamos a lograr en este mundo a través de la reflexión y la esperanza, volveremos a confiar en la palabra de los demás.
Mariajosé Quiceno Foto:Karen Salamanca
¿Cómo ha cambiado la figura del liderazgo a lo largo de los años?, ¿es más difícil liderar hoy?
Definitivamente sí ha venido cambiando la figura de liderazgo. Y no solamente porque los equipos están conformados por varias generaciones, expectativas e intereses, sino porque son cada vez más exigentes. Los tiempos de respuesta se han vuelto inmediatos, y en el liderazgo ya no se tienen jerarquías rígidas. Se ha desarrollado una capacidad de construir confianza en entornos de talento líquido, esto lo hace muy retador, pero realmente quienes logran ser grandes líderes en este momento no solo son aquellos que son más auténticos, sino que son más humanos.
Hay un apartado en que habla de cómo entrenar a voceros hombres y voceros mujeres, ¿qué diferencias hay entre los unos y las otras?
Hay evidencia científica desde la neurociencia que dice que sí hay diferencia entre cómo entrenar voces de hombres y de mujeres. La diferencia no está en la capacidad, sino en los sesgos y percepciones. A los hombres se les aplaude la firmeza, y a las mujeres se les cuestiona por la dureza. Por eso, el entrenamiento se enfoca en romper estereotipos, trabajar en arquetipos que muestren seguridad y que permitan que los líderes se conecten con su vulnerabilidad sin miedo. Sueño con responder en un futuro que no hay diferencias entre hombres y mujeres, pero la evidencia científica nos demuestra que aún hay etiquetas y que sí hay métodos y trucos de hombres que no les funcionan a las mujeres y al revés. Al final se trata de cuál es la estrategia que resulta más efectiva para que cada uno logre el objetivo, sea influir, convencer o generar recordación con su voz.
LEA TAMBIÉN
Las emociones son otro punto importante. ¿Cómo conectarlas para que estas sean exitosas en el discurso y no sean un fracaso?
A los líderes empresariales les cuesta muchísimo hablar de las emociones. Primero, porque tienen miedo a mostrar su vulnerabilidad, y segundo, porque creen que mostrar su vulnerabilidad es entendido como debilidad o que les quedó grande el desafío. Las emociones son muy importantes y conectarlas con el discurso resulta ejemplar. Referentes del mundo que han generado recordación es porque han expuesto su historia personal como humanos. Las personas no nacen presidentes o vicepresidentes de empresas, se hacen a partir de sus experiencias, de su estilo de vida, de su entorno familiar y también de sus profundas heridas. Más allá de las emociones, les planteo siempre a las personas una pregunta: ¿cuál es la herida que mejor habla de ti? Y es a partir de esa herida como se puede construir ese personaje auténtico, único, vulnerable, pero a la vez absolutamente capaz de llegar al resultado.
También menciona mucho a los ladrones de la voz, cuéntenos un poco sobre los peligros que trae ser como ellos y qué se puede hacer para salir de esta etiqueta.
En la investigación que realicé con los líderes encontré que existen cinco grandes ladrones de la voz, que son esas actitudes que te roban autenticidad y que a veces están mediadas por el miedo, la arrogancia, la indiferencia o, incluso, la incoherencia. Pueden aparecer de repente. Puedes amanecer con los cinco instalados, pero para salir de ahí hay que reconocerse, hacer un alto y poder ver para qué uso mi voz y al servicio de quién la pongo. Otra pregunta fundamental que debemos hacer de forma permanente es: ¿esto para qué les sirve a los demás? ¿Es útil? En ocasiones, si la respuesta es no, la mejor estrategia es guardar silencio.
Los líderes, más que guiar, también inspiran. ¿Qué debería tener un buen líder que sea digno de nuestra admiración?
Pónganse a pensar en los líderes que cada persona más admira. Esos líderes tienen tres características: la primera, que han dejado conocer su voz, que han hablado, así sea en los entornos más íntimos; la segunda, que, más allá del cargo y de la denominación jerárquica que tengan, las personas los han podido conocer un poquito más allá de sus funciones, y la tercera, que han sido salientes a la hora de tomar decisiones en tiempos difíciles. Esos tres elementos también, científicamente, confirman que pueden ayudar a generar unas conexiones de alto valor en el largo plazo. Al final, un líder que es digno de tu admiración o de la mía es aquel que logra visualizar esa oportunidad para conectar con mi expectativa. No desde el ego, sino desde la mediación.