Un equipo de científicos alemanes ha encontrado una posible clave para detectar de manera temprana la enfermedad de Alzheimer: el sentido del olfato.
En una investigación publicada recientemente en la revista Nature Communications, los investigadores, liderados por Jochen Herms, de la Universidad de Múnich, identificaron un mecanismo en el cerebro que podría explicar por qué la pérdida del olfato suele preceder a otros síntomas más conocidos de esta patología neurodegenerativa.
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El estudio sugiere que el sistema inmunitario, al detectar ciertos cambios químicos en neuronas específicas, desencadena un ataque que daña las conexiones entre el bulbo olfatorio y el locus cerúleo, la zona cerebral que interviene en la percepción de los olores.
Este hallazgo plantea la posibilidad de que una alteración en el sentido del olfato pueda servir como señal temprana para detectar el Alzheimer, incluso antes de que se presenten síntomas cognitivos evidentes.
Un estudio revela que el olfato da señales tempranas del Alzheimer antes de fallos cognitivos. Foto:iStock
Los científicos explican que este fenómeno se origina cuando las membranas de ciertas neuronas comienzan a exhibir fosfatidilserina en su superficie externa, una sustancia que actúa como una “señal de alimento” para la microglía, las células inmunitarias del cerebro. En respuesta, la microglía ataca y elimina estas conexiones nerviosas, comprometiendo la vía que permite procesar los olores.
La investigación se basa en un enfoque multidisciplinario que incluye tres fuentes de evidencia: pruebas en ratones, que mostraron una pérdida temprana de las conexiones olfativas; imágenes PET realizadas en pacientes vivos, que reflejaron alteraciones en las regiones cerebrales relacionadas con el olfato; y análisis post mortem de tejido cerebral de personas diagnosticadas con Alzheimer, que confirmaron los cambios bioquímicos responsables de esta respuesta inmune.
«Nuestros hallazgos podrían allanar el camino para la identificación temprana de pacientes con riesgo de desarrollar Alzheimer… Esto les permite someterse a pruebas exhaustivas para confirmar el diagnóstico antes de que surjan problemas cognitivos», declaró Herms, resaltando el valor de estas señales invisibles como herramienta diagnóstica precoz.
Daño en conexiones cerebrales del olfato podría marcar el inicio del Alzheimer. Foto:iStock
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El olfato como posible predictor de demencia
El interés por la relación entre el olfato y las enfermedades neurodegenerativas no es nuevo. Estudios previos ya apuntaban a que una pérdida inexplicada de la capacidad olfativa puede ser una advertencia temprana. Una investigación longitudinal en Estados Unidos, que analizó a casi 3000 adultos mayores entre 57 y 85 años, concluyó que las personas con un sentido del olfato disminuido tenían el doble de probabilidades de desarrollar demencia en un plazo de cinco años, en comparación con quienes mantenían un olfato normal.
Dichos datos, según la Universidad de Chicago, muestran que la pérdida de olfato puede anticiparse a los síntomas clásicos como el deterioro de la memoria. A esto se suma otro estudio, publicado en Springer Nature, con un seguimiento de 12 años, que respalda la idea de que el deterioro olfativo, ya sea aislado o combinado con pérdida cognitiva, constituye un fuerte indicador temprano de riesgo de demencia.
La pérdida del olfato duplica el riesgo de demencia en adultos mayores, según investigación.. Foto:iStock
Este tipo de hallazgos cobra especial importancia frente al panorama actual del diagnóstico del Alzheimer. Se estima que 944.000 personas viven con demencia en el Reino Unido, y las proyecciones indican que esta cifra superará el millón para finales de la década.
Sin embargo, los sistemas de salud enfrentan dificultades para detectar la enfermedad en sus fases iniciales. Una encuesta reciente de la Sociedad de Alzheimer, realizada por Walnut Unlimited a casi 3500 personas (entre pacientes, familiares y cuidadores no remunerados), reveló que solo un tercio tuvo una experiencia satisfactoria con el diagnóstico.
El 52 % de los encuestados señaló que el proceso tomó demasiado tiempo y el 41 % afirmó haber consultado a varios profesionales antes de recibir una evaluación adecuada. «Casi un millón de personas viven con demencia, pero su magnitud y realidades cotidianas a menudo permanecen ocultas… Un diagnóstico temprano y preciso es vital para que las personas con demencia puedan acceder a la atención, el apoyo y los tratamientos que tanto necesitan», subrayó la profesora Fiona Carragher, directora de políticas e investigación de la organización.
Alteraciones en el olfato alertan sobre riesgo de Alzheimer, según hallazgo reciente. Foto:iStock
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Una herramienta accesible para detectar la enfermedad
El mayor aporte del estudio liderado por Herms es la posibilidad de transformar una experiencia cotidiana (como oler) en una herramienta clínica para la detección del Alzheimer. La identificación temprana de señales biológicas podría mejorar significativamente el efecto de tratamientos existentes.
Medicamentos recientes, como los anticuerpos contra la beta-amiloide, han demostrado cierta eficacia, pero solo cuando se aplican en las etapas iniciales de la enfermedad. Por ello, detectar la enfermedad antes de la aparición del deterioro cognitivo podría ser determinante en la evolución de los pacientes. En palabras del investigador: “Esto permitiría una intervención más temprana con anticuerpos beta-amiloides, aumentando la probabilidad de una respuesta positiva”.
O Globo (Brasil) / GDA
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*Este contenido fue reescrito con la asistencia de una inteligencia artificial, basado en información de O Globo, y contó con la revisión de un periodista y un editor.