EEUU aprende a sufrir frente a Bosnia y se planta en octavos | elmundo.es

Para ganar un Mundial hay que saber sufrir. Es requisito imprescindible. Estados Unidos no solo supo apretar los dientes cuando el partido se puso incómodo, jugando con diez durante más de media hora tras la expulsión de Folarin Balogun, sino que acabó siendo más que una Bosnia y Herzegovina mediocre y conformista. Un tiro libre ejecutado con maestría por Malik Tillman en el 82 puso el 2-0 definitivo para certificar el pase a octavos de una anfitriona que tiene motivos para soñar con algo grande.
Lleva cuatro partidos en este Mundial en los que ha demostrado que es un equipo fiable, trabajado y con criterio. Además, tiene jugadores en ascenso: Balogun, McKennie, Tillman, Pulisic. Tras meses de críticas intensas, Mauricio Pochettino ha logrado ilusionar a un país ajeno al fútbol con una selección competitiva que está haciendo historia. Nunca antes había conseguido ganar dos partidos de forma consecutiva en un Mundial ni llevarse el primer puesto del grupo con seis puntos y diez goles a favor.
Eso sí. Llegaban los americanos con la inquietud de haber superado tan solo una vez las rondas eliminatorias. Fue en 2002, cuando se deshizo de México en octavos de final por 2-0 para cruzarse después con Alemania, que los apeó en cuartos de final por 1-0. Flotaba además el fantasma de los rivales europeos, las bestias negras de los norteamericanos, eliminados en tres ocasiones por equipos del Viejo Continente. Con Bosnia, un conjunto que nunca antes había llegado a una ronda eliminatoria en su segunda participación mundialista, se sacó la espina.
En octavos les espera Bélgica, que estuvo al borde de la eliminación frente a Senegal y que logró el pase tras transformar un penalti en el último minuto de la prórroga. Mucho tendrán que mejorar los belgas para superar a los de Pochettino, que por una vez no partirán como las víctimas propiciatorias en una ronda decisiva. Y más si Bélgica sale a buscar el partido.
Frente a Bosnia, el bloque bajo fue un tormento para los americanos durante gran parte de la primera mitad. Faltaba la chispa y la claridad de ideas que exhibieron frente a Paraguay y Australia. Los bosnios, en cambio, lo tenían claro: aguantar atrás y buscar la contra, como ya hicieron para eliminar a Italia en la repesca de la fase de clasificación. Cerca estuvieron de encarrilar el partido con dos ocasiones a modo de aviso en el primer cuarto de hora que sembró cierta inquietud en los locales.
Los de Pochettino no terminaban de encontrar la fórmula para superar la defensa de los balcánicos. Hasta que en el 45 tuvieron un golpe de suerte. Un pase filtrado de Tillman al que no llegaba Balogun le acabó cayendo al delantero del Mónaco tras un despeje defectuoso de la defensa, que remató con la zurda para superar a Vasilj. Uno a cero.
Hasta ahí el Mundial de Balogun había sido notorio, con tres goles y la sensación de estar en estado de gracia. Pero en el minuto 62, una acción que parecía fortuita, una fea entrada al tobillo de Muharemovic, le acabó costando la tarjeta roja y su ausencia en el choque frente a Bélgica.
La segunda parte se había instalado de forma plácida en un halo de intrascendencia que solo la expulsión logró romper. Bosnia creyó algo más en la remontada y se echó hacia delante. Fue entonces cuando emergió la figura de Christian Pulisic, que había vuelto tras dos partidos de ausencia por lesión. Fue el mejor en esos minutos tras un partido discreto, ayudando al equipo a salir de atrás y buscar la falta que Tillman golpeó como los ángeles para vanagloria de un estadio Levi’s de Santa Clara que estalló de júbilo con el 2-0. El sueño gringo sigue vivo en su Mundial.
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