El hombro de Yeremy Pino y el dolor de Nico, las secuelas de una batalla campal: «Nos hemos llevado algún palo de más» | elmundo.es

España sobrevivió en Guadalajara a una batalla campal que, si bien no impidió que sea primera de grupo y esquive el cruce con Argentina, deja secuelas preocupantes. Uruguay se fue del Mundial de Qatar dándole patadas a los monitores del VAR y regresa a Montevideo repartiendo golpes a los jugadores españoles. «Nos hemos llevado algún palo de más», confesaba Cubarsí.
«Hoy ha sido un partido que nos ha puesto a prueba, por la intensidad y al exigencia», admitió De la Fuente, que sale del último partido de fase de grupos con dos bajas. La que más preocupa es la de Yeremy Pino. Al poco de saltar al campo en el minuto 66, en una carga con Bentancour se fue al suelo y se dañó el hombro. Jugó el resto del duelo con el brazo pegado al pecho y llegó al vestuario llorando. «Veremos el alcance, pero puede ser una rotura de clavícula», se limitó a decir De la Fuente. Con dolor acabó Nico Williams, que sufrió una dura entrada de Nico de la Cruz, arriesgando mucho. «Estás loco», le recriminó el navarro, que arrastra molestias musculares y salió del estadio cojeando.
Fue así desde el comienzo del partido. Ugarte, se que fue lesionado, trató de cazar a Pedri; Merino se llevó golpes de todos los defensas y entre Canobbio y Sanabria persiguieron, y le repartieron, a Lamine.
En el campo hubo tensión, porque los uruguayos fueron la límite. Tanto que hasta Marcelo Bielsa, sobrepasado conforme se confirmaba el fracaso de volverse a Montevideo, se contagió y abandonó la nevera para ponerse a dar voces. Hasta a la periodista uruguaya que esperaba para entrevistarle tras el partido le gritó.
España no quiso agarrarse a esa excusa para justificar un partido flojo. «Era difícil juntar tres o cuatro pases seguidos, por la presión tan intensa, y cuando combinábamos, nos hacían falta. Hemos sufrido mucho, pero se ha hecho un esfuerzo grandísimo y un nivel de concentración altísimo para no entrar a provocaciones», reconoció el seleccionador.
Tampoco se cebaron Álex Baena y Llorente, que quisieron rebajar la tensión al acabar el partido. «Ellos se jugaban la vida. Siempre son intensos, y así, más», dijo el goleador y MVP. «Es fútbol, y nos vamos a encontrar más partidos así», dijo el lateral, que le dio la asistencia. Los que espera De la Fuente es que puedan jugar «partidos normales».
A Uruguay no le quedaron ganas de explicarse. Sus jugadores, amotinados contra el plan de Bielsa que les manda a casa, no quisieron hablar y el todavía seleccionador se limitó a reconocer su culpa. «No logré cristalizar el talento de los jugadores de Uruguay para formar un equipo que mereciera pasar», dijo antes de defender que mereció sumar siete puntos -pero se va a calle con dos-, que a Valverde lo sacó del partido «para buscar más presencia en ataque» y que fue Muslera quien le pidió no salir a defender la portería en la segunda parte tras tragarse el gol de Baena.
El Rey y los campeones del Mundo
Fue un partido decisivo y tenso, donde se respiró la tensión del fútbol. Quizá por eso fue el elegido por Felipe VI para acompañar a la selección. Presidió un palco en el que estuvo acompañado por el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, y la ministra de Educación y Deportes, Milagros Tolón, junto al presidente de la Federación, Rafael Louzán. Con la clasificación en el bolsillo, el Rey bajó al vestuario a felicitar a los jugadores y les reconoció el esfuerzo al que les obligó Uruguay.
Pero en el palco también se respiró fútbol. La presencia de Emilio Butragueño recordó a los aficionados el Mundial de México en el 86 y su noche mágica con los cuatro goles a Dinamarca en Querétaro (1-5), también que fue en Guadalajara, pero en el antiguo estadio, donde entró la volea de Míchel contra Brasil que no subió al marcador. Aquella España no tuvo fortuna, pero junto al Buitre estaban Salgado o Hierro y, sobre todo, quienes sí tocaron la gloria 24 años después. Casillas, Puyol o David Silva fueron campeones en Sudáfrica y acudieron a México a alentar a sus compañeros. También apareció por allí el tenor Plácido Domingo. Todos guardaron un minuto de silencio, como en el resto de los partidos, por las víctimas de los terremotos de Venezuela.
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