Amundi reduce su exposición a los activos en dólares estadounidenses

El presidente de EEUU, Donald Trump, parece haber dejado de momento tranquila a Europa y, en el montón de asuntos pendientes, la ‘toma’ de Groenlandia. Sin embargo, en el Viejo Continente esperan ya el siguiente envite y la continua incertidumbre mantiene vivo el relato del Sell America o vender América. Si la decisión de deshacer posiciones en activos estadounidenses ha estado presente desde la llegada de Trump con sus políticas, la tensión en torno a Groenlandia hizo a muchos actores europeos dar un paso al frente. Varios fondos de pensiones nórdicos anunciaron su desinversión en bonos del Tesoro de EEUU. Ahora, la principal gestora de activos en Europa ha lanzado un contundente mensaje.
Amundi, la principal gestora de Europa con 2,4 billones de euros en activos bajo gestión, ha hecho público que está recortando su exposición a activos denominados en dólares y orientando su estrategia hacia Europa y los mercados emergentes. Su consejera delegada, Valerie Baudson, ha sido muy clara al señalar que la firma francesa recomendará a sus clientes reducir su dependencia del dólar en el próximo año. En su opinión, si no se producen cambios en la política económica de EEUU, «el debilitamiento del dólar continuará».
«Amundi ha apostado por una fuerte diversificación y ha aconsejado a sus clientes que hagan lo mismo desde hace entre 12 y 15 meses, y seguimos recomendando ampliar esa diversificación de cara al próximo año», ha indicado Baudson en una entrevista concedida al Financial Times.
La gestora se suma así a la ola de grandes inversores que buscan disminuir o cubrir su exposición a los activos estadounidenses ante la inquietud generada por la imprevisibilidad de las políticas económicas de Trump. Desde el anuncio sorpresa de aranceles durante el llamado «Día de la Liberación» el pasado abril, el dólar ha sufrido una notable depreciación, tendencia que se ha intensificado este año por las amenazas de Trump hacia aliados europeos en relación con Groenlandia y por las dudas sobre la independencia de la Reserva Federal.
Baudson explica que, en una primera fase, los inversores internacionales se protegieron frente a la caída del dólar mediante la compra de oro, lo que ayuda a entender la fuerte revalorización del metal precioso en ese periodo. «Posteriormente observamos un claro interés por reducir la concentración en activos estadounidenses para diversificar el riesgo asociado al dólar, que estaba excesivamente sobreponderado a escala global», añade.
Este cambio de estrategia ha favorecido los flujos hacia activos europeos y de mercados emergentes, tanto en renta fija como en renta variable. El año pasado, las bolsas de los mercados emergentes registraron su mejor comportamiento desde 2017, impulsadas en gran medida por la debilidad del dólar, con avances significativos también a comienzos de 2026. Según la firma, las carteras de Amundi se han diversificado aún más en términos geográficos, sectoriales y por tamaño de compañías.
Las declaraciones de Baudson se producen después de que una fuerte venta del dólar lo llevara a finales de enero a su nivel más bajo en cuatro años, con una caída superior al 10% en los últimos 12 meses frente a una cesta de divisas principales. En ese mismo periodo, el oro alcanzó un récord de más de 5.500 dólares la onza troy, casi duplicando su valor. Desde entonces, tanto el dólar como el oro y otros activos han mostrado fuertes fluctuaciones en un contexto de elevada volatilidad tras la designación por parte de Trump de Kevin Warsh como candidato a presidir la Reserva Federal.
Baudson advierte de que «si no se modifica la senda económica actual, es posible que el oro continúe apreciándose». Estas afirmaciones coinciden con el anuncio de Amundi de un máximo histórico de activos bajo gestión a finales de diciembre, impulsado por entradas netas récord de 88.000 millones de euros en el último año, así como con la puesta en marcha de un programa de recompra de acciones por 500 millones de euros.
La postura de Amundi refleja la de otras grandes gestoras, como Pimco, que el mes pasado señaló que las políticas «impredecibles» de Trump estaban generando un proceso de diversificación a varios años vista alejándose de los activos estadounidenses. Por su parte, Natasha Brook-Walters, responsable del equipo de estrategias multiactivos de 70.000 millones de dólares de Wellington Management, afirmó que estaba «mostrando su preocupación por el dólar» mediante la compra de otras divisas, entre ellas el euro y el dólar australiano. «Nos atraen los mercados emergentes y hemos incrementado nuestras posiciones largas a comienzos de este año», añadió.
Finalmente, Becky Qin, gestora de fondos en Fidelity International, aseguró haber reducido «de forma significativa» la exposición al dólar en los 7.000 millones de dólares que gestiona y afirmó que sigue anticipando una mayor debilidad de la divisa estadounidense.
En el caso de Europa, las diferentes casas de análisis manejan una cifra de entre ocho y 12 billones de activos en dólares estadounidenses a manos del Viejo Continente. Aunque desde el principio se ha tenido en cuenta lo improbable de una venta masiva, también por contraproducente para la propia Europa, esta retórica se ha hecho fuerte y parece que seguirá en boga mientras el presidente de EEUU replique continuamente sus amenazas, especialmente comerciales, a la Unión.
Fuente de TenemosNoticias.com: www.eleconomista.es
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