así se retroalimentan Nvidia, OpenAI y Oracle en un bucle de alto riesgo

Las empresas vinculadas a la inteligencia artificial siguen siendo el motor de los beneficios bursátiles y, según el consenso casi generalizado, lo seguirán siendo en 2026. Se espera que las fuertes inversiones en IA impulsen el mercado y sostengan las elevadas valoraciones que hoy paga un inversor por compañías tecnológicas como Nvidia, Oracle, Microsoft, Meta o Broadcom, entre otras. No obstante, el temor a una burbuja provocada por la IA persiste, y algunos círculos viciosos actúan como el eslabón débil de esta cadena tecnológica, funcionando además como un termómetro del riesgo en el sector ante el bucle de inversiones cruzadas.
La inversión acumulada de Amazon, Microsoft, Google y Meta en IA en 2025 rondará los 400.000 millones de dólares. Este gasto en capital para financiar beneficios futuros (capex) crecerá un 70% para 2029, según las estimaciones más optimistas. Y solo son cuatro de los grandes titanes tecnológicos de Wall Street y la punta de lanza del verdadero tamaño de esta industria. Una de las pruebas que apuntaría a que existe una burbuja sería que la IA fuera una tendencia que no está materializando beneficios. Son embargo, no es así. Aún hay mucho camino que recorrer, pero la IA ya está ayudando en los resultados de varias compañías, como el uso de esta tecnología en la publicidad de Meta. De ahí que la inversión en el sector se haya convertido en algo estructural porque la IA precisa de energía, infraestructura y el desarrollo en otros campos.
No obstante, el pequeño número de jugadores hace que las inversiones tengan cierta circularidad. Microsoft invierte en inteligencia artificial a través de OpenAI y esta, a su vez, presta servicios a Microsoft. Microsoft e Intel están conectadas por la proveedora de servicios en la nube con CoreWare. Y todas las anteriores compran chips a Nvidia, que a su vez invierte en CoreWare… Esto eleva el riesgo de financiación cruzada. «Si uno de los actores tiene problemas, puede producirse un efecto dominó ante la misma base inversora y tecnológica», comentaron desde Renta 4.
El ejemplo más reciente de estos círculos viciosos de inversión está en la inyección de 100.000 millones de dólares de Nvidia en OpenAI. OpenAI reinvierte 100.000 millones en capacidad de computación en Oracle y Oracle compra chips a Nvidia por un importe que ronda los 100.000 millones de dólares. Un bucle de la IA que sirve también de termómetro para todo el sector. «La siguiente fase del desarrollo de la IA se ve impulsada por fuentes menos estables, como la expansión financiada con deuda, las valoraciones infladas de empresas privadas, los acuerdos de financiación circular y las estructuras de crédito privadas arriesgadas. Esto podría presagiar problemas en el futuro», explicó el CIO de renta variable de AllianceBernstein, Kent Hargis.
La carrera por el liderazgo de la IA ha llevado a las compañías tecnológicas a emitir deuda. En los últimos años, los hiperescaladores o grandes productores de servicios en la nube se financiaban a través del flujo de caja. Amazon, Google, Microsoft, Meta y Oracle destinan el 60% de su flujo de caja al capex. Pero esto lo suplementan con emisiones de bonos récord que han llevado a Alphabet a ser el mayor emisor de deuda en euros del 2025 sin ser su mercado principal.
Actualmente, uno de los eslabones más débiles de la cadena podría estar en OpenAI. El modelo de la compañía para mantener el liderazgo exige rondas continuas de financiación externa sin que haya beneficios. Se espera que cierre el 2025 con pérdidas superiores a loas 13.000 millones de dólares y que no haga resultados positivos hasta dentro de cuatro o cinco años, según Bloomberg. Sin embargo, las valoraciones de la compañía son estratosféricas. Las más optimistas de cara a la salida a bolsa que se está preparando habla de un valor de un billón de dólares: más grande que Walmart, JP Morgan o Eli & Lilly.
Además, hay riesgo de que se produzcan duplicidades.»Con los acuerdos firmados por OpenAI con Nvidia (10 gigavatios), AMD (6 GW) y Broadcom (10 GW), existe el riesgo de una duplicación de pedidos si la adopción de sus modelos de IA de generación se ralentiza, tanto en el sector de consumo como en el empresarial», apuntó el analista Mandeep Singh, de Bloomberg.
Oracle es otra de las más expuestas. La compañía se disparó en bolsa tras la inversión de OpenAI en Oracle para que este le proporcionara instalaciones de computación en la nube. Después, surgieron dudas por su elevada deuda acumulada y eso recortó el precio de la acción de Oracle en bolsa y disparó los contratos financieros contra impagos de la compañía (CDS o Credit Default Swaps) a máximos de 2022. «Están estirando su balance al máximo, su flujo de caja es negativo y su balance está altamente apalancado», comentó el gestor de carteras en Argent Capital Management, Jed Ellerbroek.
Fuente de TenemosNoticias.com: www.eleconomista.es
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