Castilla y León, ante el reto de atraer más industria para ganar población

La economía de Castilla y León vive un momento dulce. Cuatro años de crecimiento económico, creación de empleo, aumento de las exportaciones, liderazgo en el crecimiento de la producción industrial y un escenario de baja fiscalidad han situado a la Comunidad entre las más dinámicas de España.
El pasado año la región cerró con un hito histórico, superar el millón de ocupados, y una tasa de paro del 8,36% frente al 9,93% nacional. La cara B de esos datos. es que el empleo público alcanza cifras de récord, un 17,5% de los afiliados a la Seguridad Social.
La buena evolución en el empleo, en cotas no vistas, no esconde, sin embargo, los desequilibrios territoriales, con el eje formado por Valladolid, Burgos y Palencia conformando un cinturón industrial frente a León, Zamora y Salamanca, en los que la despoblación ha hecho mella, especialmente en las zonas rurales.
Así, el reto demográfico sigue en la primera línea de la agenda política pese a que se van ganando batallas. En 2025 la población de Castilla y León creció un 0,71 por ciento, hasta los 2.418.425 habitantes, lo que supone 17.204 personas, gracias a la llegada de extranjeros.
El candidato del PP a la Presidencia de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco, ha hecho de la creación de suelo industrial su gran apuesta. Su compromiso es ampliar hasta las 2.600 las nuevas hectáreas, desde las 1.400 que se están desarrollando en la actualidad.
«Todos tenemos claro que suelo industrial es igual a implantación de nuevas empresas y que suelo industrial es sinónimo de oportunidades, de creación de empleo y de creación de población en nuestra tierra» afirma Mañueco en sus comparecencias públicas.
Pese a su carácter agrario, Castilla y León se sitúa entre las comunidades más activas en producción industrial, que ha crecido en los tres últimos años. Con una producción superior a los 42.000 millones de euros, la Comunidad representa el 7,3?% del total nacional, un peso claramente superior al que le corresponde por PIB.
La alimentación y el automóvil son los dos grandes motores industriales de la región, en el primer caso con un peso del 30,6?% en la producción total y una participación del 10,3?% en el total nacional. La producción de vehículos representa el 20,6?% de la producción de la Comunidad y el 13,4?% de la producción nacional.
Esa vocación industrial se presenta como una de las grandes bazas contra los desequilibrios territoriales derivados de la despoblación. El potencial logístico de la Comunidad por su centralidad geográfica en la Península y el acceso a suelo industrial a precios asequible le confieren gran capacidad de atracción de grandes proyectos.
A ello se une otro gran aliado para que se asienten nuevos proyectos empresariales: la capacidad de generar energía renovable.
En 2024, la Comunidad volvió a liderar la producción de energía renovable en España, con un 92,8% de electricidad limpia frente al 56,8% del conjunto del país. El aprovechamiento de todo ese potencial sin embargo se ve cercenado por la saturación de los nudos de distribución, como ha denunciado el presidente de CEOE Castilla y León, Santiago Aparicio, que reclama al Gobierno infraestructuras urgentes. Una situación que, según el Gobierno regional, amenaza 15.000 millones de euros en inversiones.
Menos burocracia
La otra palanca industrial, la agroalimentación, es vital para las zonas rurales, aunque su desarrollo tropieza con la burocracia. La industria alimentaria (Vitartis) y las empresas familiares (EFCL) presentaban a los partidos hace unos días un centenar de medidas para «salvar el mundo rural». Reclamaban agilizar los trámites urbanísticos para la creación de suelo industrial en los pueblos para desarrollarse en un plazo máximo de dos años, frente hasta los ocho que requiere ahora.
Las dos asociaciones reclaman además rebajas en el IRPF, así como en determinados impuestos (transmisiones patrimoniales y actos jurídicos documentados) para la adquisición de vivienda, o con la bonificación completa en las transmisiones de empresas familiares en municipios pequeños y en las tasas autonómicas relacionadas con la industria, energía, agroalimentación y explotaciones agrícolas y forestales.
La capacidad para atraer población cuenta con otros aliados: unos servicios públicos de primera división. Castilla y León se sitúa año tras año según las distintas agencias de calificación en primera posición en Educación y atención a la dependencia, la segunda en Sanidad y la tercera en Servicios Sociales».
También la política fiscal se presenta como un estímulo para el asentamiento de población. Tras situar a la Comunidad como la segunda con el tipo autonómico del IRPF más bajo y la supresión del impuesto de Sucesiones y Donaciones, Mañueco plantea en su programa extender progresivamente la bonificación de estos gravámenes a familiares cercanos como hermanos, tíos y sobrinos; una nueva deducción en el tramo autonómico del IRPF para todos los contribuyentes; un paquete de ayudas con un bono de 300 euros a más de 100.000 autónomos; o la implantación de una política fiscal de «impuestos cero» en el medio rural para la transmisión de propiedades ligadas a la primera vivienda, locales y explotaciones agrarias prioritarias.
Por su parte. en materia económica los socialistas, liderados por el soriano Carlos Martínez, proponen una reindustrialización verde para cambiar el modelo productivo con medidas como bonificación a los nuevos autónomos hasta tres años, un plan de retorno de talento y una fiscalidad rural reducida en zonas de baja densidad de población.
En materia de Infraestructuras, Castilla y León, al igual que otras comunidades, tiene el foco en el Corredor Atlántico, cuyo desarrollo generaría a medio plazo en la Comunidad un aumento de más de 3.600 millones en su Producto Interior Bruto (PIB).
Otras de sus demandas, algunas históricas, la transformación en autovía de la N-122 o Ruta del Duero (Zaragoza-Portugal), así como la reapertura del tren Ruta de la Plata (Plasencia-Astorga), del tren directo Madrid-Aranda de Duero- Burgos, y de la línea ferroviaria Soria-Castejón para sumarse al tráfico ferroviario entre Madrid y Barcelona.
Fuente de TenemosNoticias.com: www.eleconomista.es
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