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Economía y Finanzas

El declive demográfico de EEUU se anticipa 55 años debido a las políticas migratorias de Trump

📅 🕐 15 Feb 2026🔗 Fuente: eleconomista.es🕑 4 min de lectura
El declive demográfico de EEUU se anticipa 55 años debido a las políticas migratorias de Trump
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Han saltado las alarmas en Estados Unidos. La posibilidad de enfrentarse a registrar su primer declive demográfico es real y se ha adelantado nada más y nada menos que 55 años. Las previsiones del país proyectaban este suceso para el año 2081 pero podría ocurrir este mismo 2026 y todo a consecuencias de las políticas migratoria de Donald Trump que ha reducido la inmigración y ha reducido su ventaja estructural para atraer nuevos residentes y expandir su población.

Un retroceso marcado también por el continuo descenso de la tasa de natalidad que en 2024 marcó su registro más bajo de la historia: según los datos del Centro Nacional de Estadísticas de Salud (NCHS) la tasa de fertilidad nacional cayó hasta el 1,6, cifra por debajo del nivel ideal para el reemplazo generacional. Además, según la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO) esta tendencia será sostenida en los próximos años a diferencia de los dos siglos anteriores en los cuales EEUU mantuvo un crecimiento prácticamente ininterrumpido, inclusive también periodos como guerras, crisis económicas o pandemias.

Según indica Bloomberg, hace años que el país norteamericano logró la fórmula, que no han encontrado ni China ni Japón ni gran parte de Europa, para evitar el envejecimiento poblacional y evitar sus consecuencias sociales, políticas y sobre todo económicas. Pero, esta excepcionalidad estadounidense, que logró combinar una inmigración permanente con una tasa de natalidad relativamente alta, está llegando a su fin.

2,5 millones de personas deportadas

Hace dos años, en 2023, el Censo de Estados Unidos estimaba que la población nacional comenzaría a disminuir en 2081, aunque datos más recientes reflejan una desaceleración del crecimiento ya en 2026. Durante el primer semestre de 2025 la población apenas creció un 0,5%, el ritmo más bajo desde la crisis sanitaria de la Covid-19, debido en gran parte al colapso de la migración neta que cayó desde los 2,7 millones has los 1,3 millones en solo un año. Y aunque todavía el saldo demográfico entre nacimientos y muertes es positivo, con un saldo de más de medio millón de habitantes, la CBO alerta de la reducción de ese margen. Sobre todo, porque son cifras insuficientes para sostener una futura migración negativa.

Desde la propia Oficina del Censo de EEUU anticipan que la llegada de extranjeros al país podría caer en 300.000 personas hasta julio de 2026. Por su parte, American Enterprise Institute (AEI) y el Brookings Institution sostienen que el pasado año el país dejó de acoger a 295.000 extranjeros. Las previsiones de ambas organizaciones para este año oscilan entre una crecida poblacional mínima de apenas 200.00 personas o una reducción de 400.000. De hacerse realidad el descenso sería la primera vez en casi 240 años que EEUU muestra un declive demográfico, a excepción del año 1918 cuando la gripe provocó la muerte de 675.000 personas en Estados Unidos.

La preocupación ante los datos se acentúa, sobre todo, con la postura de la Administración Trump que no considera el descenso de población como un escenario problemático y que se mantiene firme ante las políticas migratorias que ya ha provocado la expulsión del país de más de 2,5 millones de personas. Desde la Casa Blanca insisten en que la reducción de la inmigración es, entre otras cosas, una gran oportunidad laboral para los nacidos en el país que provocará una reducción en la presión de servicios públicos y dará un impulso a la subida salarial.

De hecho, el saldo negativo entre llegadas y salidas de inmigrantes ha llegado a ser calificado por el Gobierno de Estados Unidos de logro histórico defendiendo el fin de lo que consideraban «migración masiva» y el consecuente deterioro social y económico del país.

Ralentización del PIB y descenso en los datos del empleo

Aun todavía en el limbo, y dependiente de las cifras de 2026, el descenso demográfico en Estados Unidos conllevará sin duda un declive económico a medio y largo plazos, sobre todo en el crecimiento del PIB: el estudio de AEI y Brookings estima que una menor inmigración podría provocar una bajada de 0,3 puntos porcentuales en el crecimiento de este mismo año. Aunque más preocupante es el efecto inmediato sobre el mercado laboral: una menor inmigración significaría una disminución en el número de empleos. De momento, los últimos datos de la oficina de Estadística Laborales (BLS) del Departamento de Trabajo, en enero hubo una creación neta de 130.000 nóminas no agrícolas, el doble de las esperadas (65.000) y más de 80.000 respecto del pasado mes de diciembre (48.000).

Si finalmente Estados Unidos entra en un bucle prolongado de baja inmigración, la administración Trump deberá hacer al declive demográfico que se esperaba para finales de siglo y todas sus consecuencias, aunque algunas de ellas ya se sienten, como la existencia de una menor población joven y las dificultades para cubrir puestos de trabajo.

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