Europa se juega mucho más que el futuro del 5G y 6G en la batalla entre el móvil y el WiFi

La asignación de las futuras frecuencias de 6 GHz tiene en vilo estos días a toda la industria europea de las telecomunicaciones, un ecosistema pendiente de conocer quién ganará el pulso entre los operadores de telefonía móvil y los de WiFi. En la pelea hay mucho en juego. De hecho, el sentido de la decisión marcará el futuro de la conectividad móvil en Europa. Quién gestione esos activos radioeléctricos determinará la sostenibilidad de la creciente demanda de tráfico online, la soberanía digital europea, así como la calidad y capacidad de los servicios de conexiones a Internet en movilidad de los 450 millones de personas, tantos como los habitantes de los países que conforman la Unión Europea.
Pero hay muchos más elementos vigilantes de la misma ecuación: El coche autónomo, las ciudades inteligentes, los servicios digitales, la digitalización de las empresas, la conectividad de los usuarios o la sensorización de miles de millones de dispositivos… todas estas actividades dependen del informe que, durante este mes de noviembre, publicará el denominado RSPG (Grupo de Política del Espectro Radioeléctrico). Este organismo supranacional, que presta apoyo a la Comisión Europeo en asuntos de conectividad, ultima su veredicto sobre el uso a largo plazo de la referida de 6 GHz, en concreto de su banda superior. Entre otras consecuencias, la opinión en ciernes guiará las decisiones de la CE sobre la armonización de este espectro para uso del móvil y banda ancha celular.
Desde el sector consideran «crítico» que se alcance un consenso sobre la necesidad de destinar la banda completa 6.425 – 7.125 MHz para servicios móviles, en lugar de introducir un uso compartido de esas frecuencias con la tecnología WiFi.
Por si no fuera suficientemente importante todo lo anterior, también existe otro detalle crucial para el sector de las telecomunicaciones: «La banda superior de 6 GHz es la única banda media disponible para redes móviles en el medio-largo plazo y, por ello, la última oportunidad para asegurar el futuro de la conectividad móvil en Europa».
Fuentes próximas a los operadores tradicionales de telecomunicaciones tienen claro que «la decisión de destinar la banda de 6 GHz a comunicaciones móviles reforzará la competitividad tecnológica de Europa, apoyando el liderazgo en una nueva generación tecnológica móvil y en la capacidad de los operadores para ofrecer conectividad a servicios avanzados».
Tras la ronda de estudios y consultas a todos los afectados, la asignación final de la banda en el ámbito europeo se espera a principios del año 2028. Pero hasta entonces, la tarea de concienciación del sector de la telefonía móvil para ganar esas frecuencias se presume determinante.
Factor clave para la conectividad
Los responsables tecnológicos (CTO) de los principales operadores de telecomunicaciones de Europa enviaron la pasada primavera una carta abierta a la UE y a las autoridades nacionales para reclamar «la puesta a disposición del uso móvil toda la banda alta de 6 GHz, como un factor clave para el 5G y el 6G y así garantizar el futuro de la conectividad móvil en Europa». En la misma carta, los CTO también destacaron el «impacto que tendrán las decisiones y el enfoque estratégico de adoptar la banda alta de 6 GHz para garantizar la conectividad digital que permita la futura competitividad y soberanía económica de Europa».
El interés de los operadores de telecomunicaciones por hacer suyo la banda alta de los 6GHZ es mayor en Europa que en otros territorios, ya que en el Viejo Continente parte de las frecuencias de la banda de 6G se destinan para servicios militares críticos en Europa, recursos que se presumen intocables en el futuro. En vísperas de la decisión del Grupo de Política del Espectro Radioeléctrico, las compañías de telecomunicaciones ya han hecho sus cuentas para demandar 200 MHz por operador, recursos mínimos para asegurar una experiencia con calidad diferencial de la tecnología 6G en Europa.
Se mire por donde se mire, la decisión idónea a largo plazo pasa por asignar toda la banda disponible de 6 GHz a las redes móviles
La UE ya priorizó al WiFi frente al móvil al poner a disposición de los primeros un gran bloque de 480 MHz, banda que sigue sin apenas utilizarse. Los expertos consultados consideran que «añadir más espectro en la parte superior de esa banda daría a la tecnología WiFi libre acceso a más espectro en Europa, pero con el gran coste de oportunidad de impedir que las empresas europeas asuman un papel protagonista en el desarrollo y uso de 6G».
Se mire por donde se mire, la decisión idónea a largo plazo pasa por asignar toda la banda disponible de 6 GHz a las redes móviles. Eso mismo ha hecho China, gigante de la conectividad que ha destinado ese espectro a las redes 5G y 6G, convirtiendo a Hong Kong en la primera ciudad que subastó dichos recursos radioeléctricos para asignarlos a sus operadores.
Fuente de TenemosNoticias.com: www.eleconomista.es
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