Fossa Systems facturará cientos de millones de euros en 2030

Con solo 22 años, Julián Fernández (La Línea de la Concepción, Cádiz) dirige una de las empresas de tecnología aeroespacial más prometedoras de Europa. En sus primeros cinco años de trayectoria, Fossa Systems ha pasado de lanzar su primer satélite experimental a liderar proyectos internacionales y participar en la Constelación Atlántica Española junto a Open Cosmos.
La firma afronta ahora una nueva etapa de crecimiento, impulsada por la fabricación propia de nanosatélites y servicios de conectividad global. Tras su apertura en Portugal, la empresa continúa con su expansión internacional culminando una nueva sede en Asia y preparando su llegada a LATAM.
Fossa Systems acaba de cumplir cinco años. Si tuviera que resumir este recorrido en una frase, ¿cuál sería?
Una escalada hacia la cima. Estos cinco años han sido un proceso constante de superación, aprendizaje y crecimiento. Empezamos siendo un grupo muy pequeño de ingenieros con una idea que sonaba casi imposible: lanzar satélites propios desde España y construir una constelación que ofreciera conectividad IoT a escala global. Hoy somos más de 50 personas, hemos lanzado más de veinte satélites y nos hemos posicionado como una de las compañías de referencia del sector espacial en Europa. Cada año ha sido un peldaño más hacia esa cima que todavía seguimos escalando.
En este tiempo habéis pasado de lanzar un primer satélite prácticamente artesanal a convertiros en una referencia del New Space europeo. ¿Cuál ha sido el punto de inflexión para la compañía?
El punto de inflexión llegó cuando demostramos que podíamos escalar nuestra tecnología y competir con empresas internacionales. Pasar de fabricar un satélite en un taller a tener una constelación operativa en órbita cambia completamente la percepción del mercado. También diría que el verdadero salto se ha producido en los dos últimos años, con proyectos de gran envergadura y con alianzas estratégicas que nos han permitido dar un paso adelante en reconocimiento y posicionamiento. El acuerdo con Open Cosmos para participar en la Constelación Atlántica Española ha sido uno de esos hitos: nos consolida como parte de un proyecto clave para el desarrollo del sector espacial europeo y refuerza la colaboración público-privada en innovación tecnológica.
El pasado 2024 fue un año decisivo, con aumento de facturación, nuevos contratos y crecimiento de plantilla. ¿Qué hitos destacaría de ese proceso de consolidación?
Ha sido el año en el que Fossa ha pasado de ser una startup a convertirse en una empresa sólida. Consolidamos ingresos recurrentes, duplicamos equipo y cerramos contratos que nos han permitido entrar en sectores estratégicos como defensa, energía y telecomunicaciones. También pusimos en órbita una nueva generación de satélites, mucho más potentes y duraderos, con una vida útil de hasta siete años. Y, sobre todo, fue el año en el que completamos nuestra primera gran ronda de financiación, lo que nos dio el respaldo necesario para afrontar el despliegue de la constelación a gran escala.
Acuerdo con Open Cosmos
Precisamente, uno de los últimos grandes anuncios ha sido el acuerdo con Open Cosmos. ¿Qué papel desempeñará Fossa Systems en la Constelación Atlántica Española y qué implica para su posicionamiento en el sector?
Participar en la Constelación Atlántica es una oportunidad enorme. Fossa se encargará de aportar su tecnología y experiencia en conectividad IoT desde órbita baja, diseñando y operando satélites que permitirán comunicar miles de dispositivos en tierra de forma eficiente y segura. Este proyecto nos posiciona como un actor esencial en la infraestructura espacial europea y nos permite colaborar directamente con otros líderes tecnológicos en el desarrollo de una red soberana y de alta capacidad. Además, refuerza un mensaje importante: España tiene capacidad para liderar proyectos internacionales en el ámbito espacial.
También se ha mencionado vuestra colaboración con Microsoft y con el Ministerio de Defensa. ¿Cómo evolucionan estas alianzas y qué oportunidades abren en materia de conectividad segura y defensa europea?
Ambas colaboraciones son muy relevantes porque abren la puerta a nuevos usos del espacio. Con Microsoft, trabajamos en integrar la conectividad satelital de Fossa con su infraestructura en la nube, para ofrecer soluciones de IoT industrial con procesamiento de datos en tiempo real. Es un paso hacia la digitalización total de industrias que operan en lugares remotos.Con el Ministerio de Defensa, el enfoque es diferente: estamos desarrollando capacidades de comunicación seguras y resilientes, contribuyendo a la autonomía tecnológica europea y a la protección de infraestructuras críticas. Es un trabajo que demuestra que el espacio ya no es solo una cuestión científica, sino también estratégica.
Fossa Systems diseña, fabrica y opera sus propios satélites y dispositivos IoT. ¿Qué ventajas aporta ese control total de la cadena de valor?
Nos da independencia, agilidad y una eficiencia de costes que pocas empresas pueden ofrecer. Controlar la cadena completa —desde el diseño hasta la operación y el servicio al cliente— nos permite adaptar el producto a cada necesidad sin depender de terceros. Además, esa integración vertical garantiza la seguridad de los datos, algo esencial en proyectos industriales o de defensa. Y hay un factor adicional: al desarrollar nuestros propios dispositivos IoT, podemos ofrecer al cliente una solución completa, lista para usar, lo que nos diferencia de otros operadores.
Habéis pasado de cuatro satélites operativos a planear una constelación de más de ochenta. ¿En qué punto se encuentra el despliegue y cuál es el calendario previsto?
Actualmente tenemos más de veinte satélites en órbita, lo que nos permite ofrecer cobertura en buena parte de Europa y América. El objetivo es alcanzar unas 50 unidades en 2027 y completar la constelación —más de 80 satélites— antes de 2030. Cada lanzamiento amplía nuestra capacidad de servicio y nos acerca al modelo de cobertura continua global. Lo más importante es que ya no se trata de demostrar tecnología, sino de escalar un servicio comercial real, con clientes que utilizan diariamente nuestra red para monitorizar activos, sensores o infraestructuras.
¿Qué peso tiene hoy la facturación por servicios IoT frente a la venta de hardware o los contratos institucionales?
Actualmente, los contratos institucionales y los proyectos de desarrollo tecnológico suponen la mayor parte de los ingresos, pero la tendencia está cambiando. La conectividad IoT recurrente —el pago por uso de nuestra red— crece de forma sostenida y es el futuro del negocio. Esperamos que en los próximos dos años represente más del 50 % de la facturación total, porque nos permite generar ingresos predecibles, escalables y globales.
Con solo 22 años, lidera una empresa de tecnología aeroespacial con más de 50 empleados. ¿Qué ha sido lo más difícil de dirigir un proyecto de este nivel a una edad tan temprana?
Lo más complejo fue ganar credibilidad. Al principio había que demostrar que, pese a la edad, teníamos capacidad técnica y visión empresarial. Muchos se sorprendían al ver a un equipo joven liderando proyectos espaciales, pero los resultados hablan por sí solos. En estos años he aprendido que el liderazgo no tiene tanto que ver con la edad como con la capacidad de formar equipos, tomar decisiones y mantener una visión clara. Fossa ha crecido rápido, y eso me ha obligado a madurar aún más rápido.
¿Cómo ha evolucionado su papel como líder desde aquel primer satélite hasta ahora que gestiona contratos internacionales y rondas de financiación relevantes?
Al principio estaba en todo: diseñaba, soldaba y programaba. Hoy mi función es mucho más estratégica. Me centro en el crecimiento, las alianzas y la expansión internacional. Liderar una empresa tecnológica implica cambiar constantemente de rol: de ingeniero a gestor, de gestor a comunicador. Pero siempre intento mantener una conexión con la parte técnica, porque es lo que nos diferencia y lo que mantiene nuestra cultura de innovación.
¿En algún momento su juventud ha sido un obstáculo para que le tomaran en serio?
Sí, en los primeros años era inevitable. Cuando llegas a una reunión con grandes corporaciones o instituciones y ven que el CEO tiene veinte años, la reacción inicial no siempre es la mejor. Pero eso cambia en cuanto demuestras resultados. Hoy, más que un hándicap, lo considero una ventaja: la juventud aporta energía, rapidez de adaptación y una forma distinta de ver los problemas. En el espacio, donde todo cambia muy rápido, eso es fundamental.
Ha mencionado el crecimiento del equipo. ¿Qué tipo de talento busca para esta nueva etapa?
Buscamos personas apasionadas por la tecnología y con mentalidad internacional. Necesitamos ingenieros aeroespaciales, electrónicos, especialistas en software, expertos en IoT, pero también perfiles de negocio, finanzas y expansión comercial. Queremos duplicar la plantilla en los próximos dos años y seguir construyendo un equipo diverso, con talento joven pero también con profesionales senior que aporten experiencia en gestión y escalabilidad.
La expansión requiere capital. ¿En qué punto se encuentra la tracción inversora y qué tipo de socios buscan para la próxima fase?
Tras cerrar una ronda Serie A, estamos preparando una nueva ampliación que financiará los próximos lanzamientos y la expansión internacional. Buscamos inversores estratégicos, industriales y tecnológicos, no solo capital financiero. Nos interesa gente que entienda el valor de crear una infraestructura global de comunicaciones desde Europa y que quiera acompañarnos a largo plazo. El capital es importante, pero lo es aún más la visión compartida.
Expansión internacional
Fossa Systems ha consolidado operaciones en Portugal. ¿Qué pasos tienen previstos ahora en la expansión internacional?
Portugal es nuestro primer centro fuera de España, enfocado en I+D. El siguiente paso será Latinoamérica: estamos estudiando abrir hub en Brasil o México para 2026, donde hay un enorme potencial en agricultura, minería y energía. En paralelo, Oriente Medio y Asia son mercados prioritarios para la próxima fase. La expansión internacional ya no es un plan, es una realidad: queremos estar presentes donde el IoT satelital tenga impacto directo en la economía.
En un contexto en el que el espacio se llena de satélites, ¿Cómo afronta Fossa Systems la sostenibilidad orbital y la gestión responsable del espectro?
La sostenibilidad es clave para la supervivencia del sector. Todos nuestros satélites están diseñados para desorbitarse al final de su vida útil, de modo que no generen basura espacial. Además, trabajamos con organismos europeos para asegurar el uso eficiente de las frecuencias y las órbitas, evitando interferencias y congestión. En paralelo, estamos reduciendo el consumo energético de nuestros dispositivos IoT, prolongando su vida útil y minimizando su huella ambiental. El New Space solo tendrá sentido si es también un espacio responsable.
¿Qué innovaciones tecnológicas o de producto veremos próximamente en su línea de dispositivos IoT y en los satélites de nueva generación?
Estamos preparando una nueva generación de satélites más potentes, con capacidad de transmisión superior y módulos modulares que facilitan su mantenimiento y actualización. En la parte de IoT terrestre, lanzaremos dispositivos más ligeros y de bajo consumo, capaces de integrarse fácilmente en sectores como agricultura, transporte o defensa. Nuestro objetivo es que cualquier sensor, en cualquier lugar del planeta, pueda conectarse de forma inmediata a nuestra red.
Si se proyecta hacia 2030, ¿cómo imagina a Fossa Systems y qué hito le gustaría haber alcanzado?
En 2030 veremos a Fossa Systems como el referente europeo en conectividad IoT por satélite, con una constelación plenamente operativa y cobertura global. Queremos facturar cientos de millones de euros, emplear a cientos de profesionales y haber contribuido a que Europa sea autónoma tecnológicamente en materia espacial. Pero, sobre todo, me gustaría poder decir que hemos cambiado la forma en la que la industria entiende la conectividad: que el espacio ya no sea algo lejano, sino una herramienta cotidiana al servicio de las personas y de las empresas.
Fuente de TenemosNoticias.com: www.eleconomista.es
En la sección: elEconomista tecnologia
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