¿Hasta dónde puede llegar la caída?

Indra, al igual que toda la industria ligada a la defensa, muestra una gran dependencia del apetito que haya en cada momento en torno al aumento de la inversión en seguridad por parte de los países. Por eso, cuando hay noticias del aumento de la tensión belicista en alguno de los frentes que hay abierto sus acciones han cotizado al alza y viceversa, como está sucediendo en los últimos días a raíz de las conversaciones sobre un hipotético acuerdo de paz en Ucrania.
La corrección que está afectando a este sector también lo está haciendo a la principal compañía cotizada española que tiene exposición a este mercado, que es Indra. El holding español ya cae más de un 15% desde sus máximos históricos, situados en los 50,9 euros. Detrás de esta salida de dinero no hay ningún deterioro de sus fundamentales y solo se explica por una recogida de beneficios aprovechando estas últimas noticias que hablan de un alto el fuego, aunque ellas no lleven a un desistimiento en la intención de aumentar la inversión en defensa en Europa de cara a los próximos años, en línea con la posición de la OTAN.
Una prueba de que no hay deterioro en los fundamentales de la compañía es que los analistas no han reducido sus valoraciones ni rebajado sus recomendaciones en los últimos días. El precio objetivo medio que le da el consenso de analistas que recoge Bloomberg marca precisamente los 50,5 euros, rozando sus máximos históricos, con lo que el potencial que se ha abierto ahora en su acción es recuperar todo lo perdido: casi un 16%.
Desde el punto de vista técnico, «a corto plazo la pérdida del soporte de los 47 euros ha confirmado un patrón bajista que advertía de que el título iba a comenzar una corrección, que sirve para digerir las potentes subidas de los últimos meses», explica Joan Cabrero, asesor técnico de elEconomista.es. Para el experto, «el primer soporte aparece en la zona de los 41-42 euros, que coincide con la directriz alcista que surge de unir los mínimos de febrero con los de septiembre», concluye.
Cumplir con los objetivos
Más allá de esta situación actual, la compañía sigue su rumbo, apostando claramente por el negocio militar que ha sido el eje sobre el que se ha conformado el plan estratégico que hay hasta 2030. Ya en los resultados mostrados de lo que va de ejercicio ha ido batiendo las expectativas en la cuenta de resultados gracias a una cartera de pedidos en crecimiento. 2026 suponía un año importante en este plan ya que era el primero con una referencia a alcanzar.
El grupo ahora dirigido por Ángel Escribano se marcó como objetivo alcanzar en 2026 los 6.000 millones de euros en ingresos, con un margen ebitda del 12% que dejaría el beneficio bruto en 720 millones el año que viene. Ha costado algo de tiempo que estos números calaran entre los analistas pero ahora el consenso ya apunta a cifras incluso mayores pues estima que las ventas en 2026 lleguen a los 6.334 millones y el ebitda a los 772, con lo que Indra podría incluso llevar a cabo una actualización de objetivos en los próximos meses pues ha anticipado un nuevo Día del Inversor en el segundo trimestre de 2026.
«Los múltiplos de valoración son algo exigentes frente al resto del sector», advierten desde Bankinter. «El segmento de Defensa es el que mejor comportamiento muestra, lo que da señales de que la demanda se mantiene sólida y por eso la compañía espera doblar su cartera de pedidos en 2026 hasta los 10.000 millones gracias a la adjudicación de los Programas Especiales de Modernización (PEM)», agrega. Estos programas son préstamos al 0% por parte del Ministerio de Defensa a compañías del sector para desarrollar actividades relacionadas con la industria. «Pensamos que para 2030 superarán los objetivos marcados en el plan estratégico», concluyen en Bankinter.
Fuente de TenemosNoticias.com: www.eleconomista.es
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