La Fed no logra calmar a los mercados con el fin del recorte del balance y los analistas ya esperan que compre bonos del Tesoro

La gestión del balance de activos de la Reserva Federal se ha vuelto a convertir en una de las piezas clave en la política monetaria de la institución estadounidense, por el giro que ha anunciado en su reunión de la semana pasada. El banco central está preocupado por las señales que confirman tensiones de liquidez en el sistema bancario estadounidense y, si esperaba conseguir calmar los ánimos tras anunciar que en diciembre acabaría el recorte del balance, el organismo se habrá llevado una decepción en los últimos días: los indicadores de mercado siguen apuntando a una escasez de liquidez en el sistema, y esto, a juicio de los analistas, puede acelerar una reacción de la Fed próximamente. Incluso, la posibilidad de que el organismo vuelva a comprar bonos del Tesoro estadounidense se repite ahora entre los expertos.
La Fed no sólo no ha sido capaz de controlar las tensiones evidentes en la liquidez de la banca con su retórica: el problema, al cierre de la semana pasada, iba cada vez en aumento., en una jornada de cierre de mes en la que se confirmó el mayor aumento diario en la Tasa de Financiación Garantizada a un día (SOFR, por sus siglas en inglés) desde marzo de 2020, el peor momento de la crisis del Covid.
Lo que el SOFR está diciendo a la Fed con sus repuntes, que incluso han llegado a superar la tasa de interés sobre los saldos de reserva que paga la Fed (IORB), es que los bancos están acudiendo al mercado a por fondos, con urgencia, y sin importarles pagar una prima considerable por ese dinero. Es una situación anómala, si se produce durante un periodo tan prolongado como está ocurriendo ahora, y confirma que, efectivamente, la liquidez empieza a escasear en el sistema, una señal adelantada que precede a lo que puede evolucionar en una crisis de liquidez en toda regla.
Ya en 2024 empezaron a aparecer las primeras señales de tensión evidente en la liquidez, con caídas en picado en momentos puntuales, y ahora parece que la situación ha llegado a un punto que va a forzar al banco central a acudir al rescate, e inundar de nuevo el mercado de reservas bancarias.
El discurso de la Fed, es decir, su propia retórica, se considera una herramienta más de política monetaria de la que hace uso el banco central. En el pasado, en muchas ocasiones ha bastado con que el presidente de la Fed asegure que el organismo está listo para actuar, para contener los miedos de los inversores, pero en esta ocasión esto no ha sido suficiente. El fuerte repunte del SOFR del viernes así lo confirma, y el hecho de que continúe cotizando por encima del IORB (el SOFR se mueve ahora en el 4%, y el IORB en el 3,9%), ha llevado a muchos analistas al convencimiento de que la Fed va a tener que acudir al rescate.
Las dos posibles intervenciones de la Fed
El banco central tiene dos vías para tratar de asegurar la liquidez en el sistema bancario. La primera de ellas es reactivar las subastas ‘repo’ extraordinarias, como ha ocurrido en las últimas décadas en momentos de gran tensión. Estas subastas son operaciones que la Fed hace de forma rutinaria, a diario, para gestionar la liquidez del mercado en el cortísimo plazo, pero que, en ocasiones especiales, se lanzan de forma extraordinaria, con rondas de subastas a gran escala.
Estas operaciones extraordinarias suponen inyectar miles de millones de dólares rápidamente en el sistema, para cortar de raíz crisis de confianza y liquidez como las que han ocurrido en el pasado. En el Siglo XXI se han usado en contadas ocasiones: en 2020, para frenar el colapso por los confinamientos; en 2019, para encarar la crisis de liquidez que hubo ese año, que se terminó conociendo coloquialmente como ‘el repocalipsis’; en 2008, para enfrentarse a la Gran Crisis Financiera, y antes, en 2001, por la crisis de liquidez que desataron los atentados del 11 de septiembre.
La otra opción que se maneja, y con la que la Fed podría redirigir la situación en caso de que la liquidez siga escaseando en el sistema, es que el banco central se embarque en un nuevo proceso de compras de deuda del Tesoro, como los que ha llevado a cabo en el pasado con sus programas ‘QE’ (Quantitative Easing). De este modo, el balance de la Fed crecería, en activos, y también aumentarían en consecuencia las reservas bancarias, aumentando así la liquidez total para la banca.
Samuel Earl, estratega de Barclays, tiene claro que, de continuar en esta situación, la Fed se va a ver forzada a actuar, y señala estas dos posibles formas de hacerlo: «El mercado de repos es un gran indicador de hacia dónde se moverán los fondos de la Fed, y los miembros del organismo deben preocuparse por dónde están cotizando ahora los mercados. Si el repo se mantiene donde está, la Fed va verse obligada a añadir nuevas reservas, o incluso compras directas de bonos del Tesoro», explica Earl.
Sin embargo, el experto destaca cómo hay algunos miembros de la Fed que son reticentes a volver a incrementar el balance de activos a largo plazo, como es el caso de Michelle Bowman. Teniendo esto en consideración, parece que el banco central optaría por la opción de las subastas de ‘repos’ extraordinarias, que aumentarían el balance, pero a plazos más cortos. Eso sí, Earl reconoce que, en caso de que la situación se deteriore rápidamente, y de forma «significativa», la Fed «probablemente lanzará las subastas de repos, y las compras directas de bonos, para aliviar las tensiones», indica.
Otra opción que maneja el analista es que la Fed trate de que los bancos acudan más a las subastas rutinarias de ‘repos’ con una rebaja de los tipos que cobra estas entidades por este tipo de fondos.
Earl no es el único analista que está advirtiendo de la posibilidad de una actuación de la Fed próximamente. De hecho, una de las voces que está apuntando en la dirección de una posible reacción por parte del banco central por las tensiones de la liquidez, es la propia Lorie Logan, la presidenta de la Fed de Dallas, quien admitió el viernes pasado que la Fed podría verse forzada a comprar activos si los tipos de las ‘repo’ siguen siendo altas.
Para algunos analistas, la reacción de la Fed es ya inevitable. «A la Fed se le está acabando el tiempo y parece estar en una lucha», explica Mark Cabana, director de estrategia de tipos de interés estadounidenses en Bank of America. Su opinión es que, debido al debate interno que puede estar ocurriendo en el banco central, esta decisión todavía no se ha tomado, cuando debería haberse cerrado a estas alturas. «El 1 de diciembre es el único compromiso al que parecen haber podido llegar; sospecho que los mercados les forzarán a reaccionar antes», destaca Cabana.
Esta opinión se repite entre distintos analistas. Joseph Abate, estratega de tipos de interés de Nikko Securities America, ha señalado este martes, en declaraciones que recoge la agencia Bloomberg, cómo la presión que está mostrando el mercado con la reacción de estos tipos de interés refleja una situación mejor de la que hay en la realidad, y sugiere que habrá «acciones más agresivas» por parte de la Fed, incluyendo las compras de bonos del Tesoro. «Sospechamos que los mercados son ahora más vulnerables a la presión en los tipos de cortísimo plazo de lo que eran en 2019», ha destacado el experto. Fue ese año, en septiembre, cuando la Fed se vio obligada a inyectar medio billón de dólares en los mercados, tras dispararse el SOFR.
John Velis, estratega macro de Bank of New York, coincide con la opinión generalizada: «Una operación temporal en el mercado abierto no es descartable, si el estrés en los mercados de financiación continúa», señala Velis.
Lo que parece claro es que, salvo un giro de los acontecimientos excepcional, y difícil de pronosticar su origen, todo apunta a que la Fed se va a ver forzada a volver a aumentar su balance de activos, desde los 6,58 billones de dólares actuales. Si será con subastas de ‘repos’ extraordinarias, o con nuevas compras de activos al estilo ‘QE’, es todavía una incógnita.
Fuente de TenemosNoticias.com: www.eleconomista.es
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