¿Nacionalizar la IA?: Demócratas de EEUU exigen que las grandes compañías tecnológicas pasen a ser propiedad del estado

Bernie Sanders, una de las figuras de mayor relevancia y calado dentro del Partido Demócrata de EE.UU. y principal líder de los llamados «socialistas democráticos», ha propuesto en un artículo de opinión publicado por The New York Times la necesidad de nacionalizar las grandes empresas tecnológicas que se dediquen a la IA.
Según sus afirmaciones, la IA sería un recurso estratégico, un elemento que determinará el futuro no solo del país sino del mundo entero y, por lo mismo, que se encuentre en manos privadas sería una amenaza para la «democracia» y el futuro.
¿Qué propone?
En el artículo básicamente se afirma que la IA, como es obvio, no surge como un recurso natural o de forma espontánea, sino que ha conllevado un importante proceso de formación del LLM (Modelo de Lenguaje Grande), es decir, que estas inteligencias artificiales se han formado y desarrollado a través del conocimiento colectivo que ha sido introducido en sus bases de datos. A grandes rasgos, Sanders afirma que, al ir necesariamente ligado este desarrollo de las IAs a las creaciones humanas en su conjunto, no sería lógico que sus beneficios se quedasen únicamente en manos privadas.
De tal manera, afirma que el futuro de esta tecnología no puede ser decidido únicamente por «los capitalistas de riesgo de Silicon Valley o los gestores de fondos de Wall Street». No obstante, no propone una eliminación de la participación privada de este desarrollo, sino una colaboración mano a mano entre el sector público y el privado. Así, Sanders considera que la mejor opción sería que el Estado se haga cargo de una parte importante de estas empresas.
Según su forma de verlo, esto sería necesario para lograr que esta nueva tecnología no proporcione solo un desarrollo económico, sino que sus beneficios se transformen también en un recurso a utilizar por parte del Estado para fomentar, supuestamente, el desarrollo social y la igualdad económica. De cualquier manera, el senador propone la creación de la «American A.I. Sovereign Wealth Fund Act», impulsada a través del Senado de EE.UU.
Esta ley crearía un fondo soberano que otorgaría al público estadounidense una participación del 50% en las mayores empresas de IA. Dicha participación se obtendría mediante un impuesto único del 50% pagado en acciones (no en efectivo). El gobierno contaría con derechos de voto y representación equitativa en los consejos de administración, con el objetivo de que las decisiones estratégicas no queden exclusivamente en manos de unos pocos oligarcas tecnológicos.
En este sentido, esta medida se complementaría con una propuesta anterior de Sanders realizada en marzo de 2026 junto a la congresista Alexandria Ocasio-Cortez, la «Artificial Intelligence Data Center Moratorium Act», que busca imponer una moratoria en la construcción de nuevos centros de datos de IA hasta que existan salvaguardas nacionales sólidas en materia de empleo, consumo energético, medio ambiente y seguridad.
¿Es una idea nueva?
Sanders en su artículo busca ser relativamente conciliador, llegando a afirmar que varios magnates de la IA han propuesto ideas similares para tratar de paliar los posibles efectos dañinos de este desarrollo tecnológico. Pese a que los magnates rechazan una idea tan radical como la de Sanders, sí que han afirmado que es necesario construir algún tipo de «colchón» en colaboración con los estados en el futuro.
Así, si vamos caso a caso, Sam Altman, CEO de OpenAI, compañía propietaria de ChatGPT, muestra una postura relativamente favorable a la colaboración con el sector público. El pasado abril, OpenAI publicaba el informe «Industrial Policy for the Intelligence Age: Ideas to Keep People First». En este escrito, Altman afirmaba, entre varias medidas enfocadas en proteger el empleo y mejorar la rentabilidad, la necesidad de crear un «fondo público» de IA para que todas las personas, incluso aquellas que no hubiesen invertido en las compañías, pudiesen tener acceso a los beneficios. Este supuesto fondo, afirma OpenAI, debería financiarse con una parte de los ingresos de las Big Tech y realizar inversiones en activos diversificados para asegurar una rentabilidad segura y sostenida.
Algo menos radical es Dario Amodei, CEO de Anthropic, la empresa que ha desarrollado la IA Claude. Si bien Amodei es conocido por su visión pesimista sobre los riesgos de esta tecnología y sus habituales avisos sobre un posible «colapso», su propuesta es más moderada que la de Altman. Amodei afirma que esta tecnología podría producir una «pesadilla» laboral y demográfica, y que las ideas como las de Altman, proporcionar unos ingresos fijos a la población, podrían tildarse de «distópicas» y poco útiles, en tanto que los humanos quedarían reducidos a sujetos pasivos. En su lugar, propone que los gobiernos tomen un rol activo en el desarrollo de estas tecnologías y que exista una colaboración constante entre ambos sectores para evitar que esta tecnología sustituya a los humanos y los empobrezca y que, en su lugar, el sistema económico se reforme paulatinamente para que exista un beneficio social del desarrollo de estas tecnologías.
El último de los grandes nombres de la IA, Elon Musk, propietario de xAI, la compañía que ha desarrollado Grok, es el que muestra una postura más positiva en relación con esta tecnología, a la que ve como una suerte de inicio de una Arcadia Feliz. Según su forma de verlo, la mejor solución a esta tecnología es la creación de un amplio ingreso universal que permita que las personas no necesiten trabajar para vivir y que puedan dedicarse a otras tareas. En sus propias palabras, en el futuro «ninguno tendrá trabajo» y la IA creará una abundancia generalizada.
Fuente de TenemosNoticias.com: www.eleconomista.es
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