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Economía y Finanzas

Por qué diciembre no es el único mes importante en la planificación de nuestra jubilación

📅 🕐 12 Dic 2025🔗 Fuente: eleconomista.es🕑 5 min de lectura
Por qué diciembre no es el único mes importante en la planificación de nuestra jubilación
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Solo el 15% de los españoles tiene actualmente ahorros en un plan de pensiones, según el Informe de Ahorro en Planes de Pensiones elaborado por el Observatorio Inverco. Este porcentaje evidencia un desafío estructural y es que la previsión social complementaria sigue siendo minoritaria. Además, en el sector se ha detectado tradicionalmente un comportamiento marcadamente estacional, ya sea para los planes individuales como para los de autónomos, que coincide con el último trimestre del año. No es casualidad: somos conscientes de que los partícipes olvidan hacer aportaciones a lo largo del resto del año. De ahí que este periodo sea comúnmente conocido como el de la campaña de pensiones.

Una campaña en el que se hace un friendly reminder de las ventajas que aporta, por ejemplo, en materia fiscal. A día de hoy, y con el cambio de legislación de 2022, la deducción máxima para planes individuales es de 1.500 euros anuales. Algo que a nuestros ojos es, en términos prácticos, una cantidad insuficiente como para que pueda considerarse o suponer un incentivo real a tener en cuenta. Este argumento puede parecer un fuera de juego pero se nos plantea otro, este sí con mucha fuerza, que demuestra que tener en cuenta solo noviembre o diciembre a la hora de planificar nuestra jubilación es un craso error. En este sentido, la mayor parte de estas aportaciones se concentra en las últimas semanas del año, coincidiendo con la campaña fiscal, afectando de forma directa al futuro ahorro generado en nuestros planes de pensiones.

El problema no es únicamente cultural. Las entidades del sector lo comprueban cada campaña: a pesar de los recordatorios y comunicaciones, buena parte de los partícipes olvida que puede deducirse esa aportación… y cuando lo recuerda, ya es diciembre.

Analizando la primera vertiente, es importante señalar la necesidad de impulsar políticas públicas que busquen asegurar la estabilidad del sistema de pensiones público a través de medidas que ayuden a mitigar los retos derivados del contexto social actual, con una pirámide demográfica invertida. Una posible vía podría ser precisamente el impulso de beneficios fiscales ampliados que hagan ganar en atractivo a los planes de pensiones privados -el pilar 3 del sistema- como herramienta con la que complementar nuestra pensión pública.

Desde una perspectiva financiera, la educación es crucial, porque el diferencial entre aportar en enero o en diciembre no es trivial: implica once meses adicionales de aprovechar lo que en términos económicos conocemos como el efecto bola de nieve. Porque la diferencia real puede no provenir de aportar más, sino de aportar antes. Cada aportación realizada no solo genera rendimientos, sino que esos rendimientos vuelven a generar nuevos rendimientos. Si ese proceso se acorta en el tiempo sistemáticamente, aportando tarde todos los años, la base sobre la que actúa la capitalización es menor y el crecimiento, por tanto, pierde potencial.

En otras palabras: no es que se ahorre poco; es que se ahorra tarde, y ese retraso reduce el potencial de crecimiento del ahorro a largo plazo. Una aportación que podría haber trabajado doce meses en términos de rentabilidad, solo trabaja uno. Cuando esto ocurre de manera recurrente, el patrimonio final en el momento del rescate es sensiblemente inferior, incluso si el importe anual aportado es el mismo.

El reto no es menor. como comentaba al principio, solo un 15% de la población ahorra mediante este tipo de productos, y dentro de ese 15%, el volumen medio aportado es bajo, irregular y concentrado en un único mes. Frente a ello, otros países como Suiza han demostrado que la combinación de modelos mixtos donde las personas ahorran para su jubilación a través de diferentes vías, una obligatoria y otra voluntaria, con incentivos estables, aportaciones periódicas automáticas y una mayor cultura de previsión redunda en sistemas más equilibrados y que enfrentan menos retos que el español.

Aunque no está, por el momento, esta posibilidad sobre la mesa, lo que sí podemos decir es que es importante que sigamos avanzando en la dirección del ahorro privado como un complemento al sistema público.

La cuestión no es, por tanto, «hacer aportaciones antes del 31 de diciembre», sino establecer un patrón de ahorro estable, revisado de forma periódica y adaptado a nuestras capacidades económicas reales. El seguimiento trimestral y las aportaciones periódicas, por ejemplo, a través de herramientas de pensión por consumo, aunque sean pequeñas, pueden ayudar a construir ese hábito.

Aportar de manera tardía, limitada y concentrada en diciembre nos deja sin recorrido. La previsión individual debería dejar de ser un trámite anual y pase a ser un proceso continuo. El objetivo no es correr en la recta final del año, sino construir, mes a mes, día a día, una base de ahorro que complemente con eficacia al sistema público.

Porque nuestra tranquilidad financiera en la jubilación no debería depender de un gesto de última hora, sino de integrar en nuestras decisiones financieras palancas de acción reales que nos ayuden a complementar nuestra pensión. Y para ello es imprescindible reforzar la educación financiera, entender realmente cómo funciona el sistema de pensiones en España y sus 3 pilares, así como las ventajas y beneficios de los planes privados y promover una acción pública que mitigue los riesgos que enfrentamos actualmente a nivel demográfico.

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Fuente de TenemosNoticias.com: www.eleconomista.es

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