¿Qué implicaciones tiene para el petróleo la salida de Emiratos Árabes de la OPEP? Un cartel mucho más débil para influir en el mercado

La salida de Emiratos Árabes Unidos supone una pérdida importante para la Organización de Países Exportadores de Petróleo. El país del Golfo era en febrero, justo antes de que comenzase el conflicto en Irán, el tercer mayor productor de todo el cártel, sólo superado por Arabia Saudí y por Irak, y su marcha supone borrar más del 12% de la producción total de la OPEP, una pérdida sensible si se tiene en cuenta que el poder del cártel se basa en su capacidad de mover los mercados gracias al volumen de producción total que mantiene.
En febrero, antes de que el conflicto en Irán distorsionase los niveles de producción de los países del Golfo Pérsico, los 12 miembros oficiales de la OPEP produjeron 29,6 millones de barriles diarios entre todos. Arabia Saudí lideró las cifras aquel mes, con 10,43 millones de barriles, con Irak en segundo lugar, con un volumen de 4,39 millones de barriles. Por detrás se mantuvo Emiratos, con 3,6 millones de barriles diarios, un 12,16% de la producción total del cártel.
Estas cifras confirman el daño que hace a la OPEP perder al histórico miembro, que ha estado en el grupo casi seis décadas, y también ilustran una ruptura que llevaba ya años produciéndose, y que va más allá que la mera rivalidad económica, por el petróleo, o por la influencia en la región entre Arabia y Emiratos.
¿Está EEUU detrás de la decisión?
La decisión de Emiratos también encaja con la mejora en las relaciones entre el país del Golfo y Estados Unidos, especialmente bajo la administración Trump. En mayo de 2025 el presidente estadounidense anunció acuerdos importantes con Emiratos, como por ejemplo un pacto para comprar semiconductores de empresas estadounidenses, y el aumento de las inversiones en energía del país árabe en territorio estadounidense, hasta 440.000 millones de dólares.
Si bien Arabia Saudí es otro aliado histórico de Estados Unidos en la región, y tiene grandes acuerdos de defensa con el país norteamericano, Donald Trump es un enemigo declarado del cártel de productores, a quien acusa de manipular precios, actuar como un monopolio del mercado del petróleo y, en general, de perjudicar a Estados Unidos con su política de producción de crudo.
Los ataques de Trump a la OPEP se remontan, como mínimo, desde 1987, cuando, en la publicación de su libro «El arte de la Negociación», ya señalaba al cártel por generar un problema en los precios del petróleo que «devastó a las aerolíneas». En 2009 fue más concreto, al señalar en una entrevista en CNN que «cuando la economía empiece a mejorar, tendremos un problema con la OPEP. Empezarán a subir el precio del petróleo y destruirán la economía; en cuanto el mundo empiece a levantar cabeza, la OPEP levantará su fea cabeza y lo destruirá de nuevo», declaró Trump. Los ataques del presidente se han repetido en los últimos años, desde las declaraciones de 2018, durante su primer mandato, como el segundo, por ejemplo, a principios de 2025, justo antes de comenzar su mandato y con las elecciones ya ganadas.
Hay que recordar que Estados Unidos ya no tiene la dependencia del petróleo extranjero que tenía en los años 70, y se ha convertido en el mayor productor del mundo dentro de sus fronteras, incluso pasando a ser un exportador importante en los mercados internacionales. Reducir el control de la OPEP en los precios mundiales del crudo está en los intereses del gigante norteamericano, y quizá la decisión de Emiratos haya estado influenciada, al menos, en parte, por sus buenas relaciones con Estados Unidos.
El aumento de la producción estadounidense, de hecho, puede acabar siendo un rival preocupante para la OPEP de Arabia Saudí: sin Emiratos, el cártel producirá unos 26 millones de barriles diarios en condiciones normales, mientras que la producción de Estados Unidos es de 13,2 millones de barriles diarios. En el hipotético caso de que Abu Dabi y Washington llevasen a cabo una estrategia relativamente coordinada o, simplemente, con que produzcan al nivel del pasado febrero, supondrá que la OPEP se mantenga en 26 millones de barriles diarios, frente a los casi 17 de Emiratos y EEUU.
A eso, además, se puede sumar que Venezuela, otro miembro de la OPEP, ahora se encuentra bajo la presión estadounidense tras la intervención en el país y la detención de Nicolás Maduro, otro país que, a futuro, no se puede descartar que pueda alinear su estrategia de producción con la de Estados Unidos. En ese caso, se puede plantear un escenario en el que el gigante norteamericano y dos «aliados» como Emiratos y Venezuela, alcancen los 18 millones de barriles diarios de producción, como mínimo, frente a unos 25 por parte de toda la OPEP, un equilibrio de poder en la oferta de la materia prima mucho mayor que el que ha habido en las últimas décadas.
Fuente de TenemosNoticias.com: www.eleconomista.es
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