Trump puede perder todo su poder en las elecciones de medio mandato, a sus votantes les daña la inflación que generan sus políticas

El evento de perspectivas para el año 2026 que ha celebrado la gestora Fidelity en Madrid ha tenido un protagonista claro: Donald Trump. Donatella Principe, directora de estrategia de mercado de Europa Continental para la firma, uno de los inversores más grandes del mundo, ha centrado su análisis macroeconómico para el año que viene en comprender el impacto que tienen las políticas de Trump, y deja una conclusión clara: la narrativa del presidente estadounidense no encaja con la realidad económica, ya que su medida estrella de 2025, la imposición de aranceles, está teniendo unas consecuencias negativas para su base de votantes, justo las contrarias de las que parecía esperar el presidente: un descenso del dólar, y repuntes de inflación que pesan, sobre todo, en la industria importadora del país y en las clases más bajas.
Estas consecuencias son una amenaza contra el propio Trump, a juicio de Principe, que hace hincapié en la posibilidad de que las elecciones de medio mandato, programadas para el próximo noviembre de 2026, puedan dar un giro a la política estadounidense que tanto está influyendo en el mercado si Trump pierde una de las dos cámaras.
Principe reconoce que el interés de los ciudadanos por el impacto de los aranceles de Trump ha disminuido mucho desde el verano, pero insiste en la importancia que tiene la política comercial del presidente republicano para la economía estadounidense y la de todo el mundo, y también para las perspectivas de que Trump pueda retener el poder a medida que avanza su mandato, ya que la inflación y el empleo son los dos grandes focos de los votantes. «La guerra comercial importa. Trump ha elevado los aranceles a niveles de 1929, pero el peso del comercio mundial dentro del PIB es ahora muy superior», explica. Si en 1928 el peso del comercio en el PIB mundial era del 20%, y en 1972 apenas había escalado hasta el 25%, desde entonces ha ido escalando rápidamente hasta alcanzar el 60% actual.
Sin embargo, la clave ahora es que la política arancelaria de Trump está funcionando de manera contraria a sus intereses, ya que, como explica la estratega de Fidelity, es la economía estadounidense la que más está sufriendo por esta medida, especialmente los importadores del país (las empresas que compran productos en el extranjero y luego las venden en Estados Unidos), por encima incluso del daño a los propios ciudadanos, aunque también estos se están viendo afectados negativamente, más que los exportadores internacionales.
Esto puede convertirse en un problema para Trump, teniendo en cuenta que su base de votantes se está viendo afectada negativamente por su política arancelaria. «EEUU sufre el mayor impacto negativo de los aranceles, y los más castigados son las rentas más bajas, la base de Trump», explica Principe. Las caídas que ha experimentado el dólar estadounidense en los últimos meses, y el hecho de que los inversores hayan cambiado su posicionamiento y ahora mantengan una posición bajista sobre la divisa americana, es la prueba de que el mercado confía en mayores descensos para la moneda, un sinónimo de inflación en el país.
Además, la propia composición de la inflación niega la teoría que defiende el presidente, algo que puede terminar siendo algo muy negativo para sus expectativas políticas a futuro, teniendo en cuenta la importancia que le da el ciudadano medio del país a la pérdida de poder adquisitivo, y al mercado laboral. «Los aranceles están generando inflación en EEUU, pagan los importadores incluso más que los consumidores, y ahora está subiendo la inflación de bienes y cayendo la de servicios, lo contrario a la narrativa de Trump», explica Principe.
Los datos que recoge Fidelity en su informe de perspectivas lo demuestran: desde el mes de julio la inflación de bienes, que en aquel momento se mantenía en terreno negativo, ha empezado a repuntar con fuerza, al contrario de la de servicios, que acumula una caída casi constante desde enero de 2023.
Y el problema para el presidente, es que los ciudadanos no perdonan la inflación. Principe explica cómo «las elecciones se han perdido a lo largo de todo el mundo por la pérdida de poder adquisitivo», y en Estados Unidos la preocupación de los votantes no es diferente: según los datos que recoge la gestora, los estadounidenses admiten como su principal preocupación «la economía y el empleo», con un 27% apuntando en este sentido, y en segundo lugar «la inflación», con un 21% de la población destacándolo así.
Además, el último dato que recoge Fidelity demuestra que el presidente no escapa a las críticas por su gestión en este sentido: un 75% de los ciudadanos ahora considera «insuficientes» las medidas de Trump para bajar los precios en el país, mientras el 5% las considera «excesivas», y el 20% «adecuadas». «En Estados Unidos la población no percibe la inflación como lo hace el sector financiero. La gente se preocupa por el mercado laboral y la inflación», y no tanto por la política exterior, señala Principe, quien ahora advierte de que Trump está siendo capaz de hacer todo lo que no pudo hacer en su primer mandato por contar con el apoyo de las dos cámaras de Gobierno en el país, pero insiste en que «si pierde una de las dos cámaras, Trump pierde el poder».
Un problema doble para la Fed
El impacto de la política arancelaria de Trump también tiene consecuencias negativas para la Reserva Federal, el banco central de Estados Unidos, que el presidente está intentando controlar para forzar una bajada de tipos de interés y así ayudar a financiar el enorme endeudamiento que ha heredado a un precio más bajo. El problema, como señala la gestora estadounidense, viene por dos vías: en primer lugar, que a la Fed se le está complicando cada vez más cumplir con su mandato debido al impacto de los aranceles en la economía, y en segundo, que las expectativas de inflación de largo plazo están acelerando.
La Fed tiene dos objetivos que cumplir: mantener el empleo estable en Estados Unidos, y la inflación en el entorno del 2%, también estable. Sin embargo, el impacto negativo de la política comercial en los importadores americanos está poniendo en riesgo las dos patas del mandato del banco central. «El problema para la Fed es que tener un shock de oferta es lo peor para sus dos mandatos», explica Principe. Es decir, que aumente el desempleo, como se ha empezado a ver en los últimos trimestres, al tiempo que la inflación también repunta, algo que también está ocurriendo en los últimos meses: «Ha pasado del 2,3% al 2,7%», explica Principe.
Si bien no es un aumento preocupante, y no se ha producido un shock inflacionista como ocurrió entre 2021 y 2022, durante el mandato de Biden, la tendencia está yendo en la dirección contraria a la que querría la Fed.
Con todo, parece que, hasta la fecha, el tiro que Trump pretendía conseguir con su política arancelaria está saliendo por la culata, y los intereses del presidente no se están cumpliendo, al menos en lo que respecta al impacto económico dentro de las fronteras del país. Habrá que esperar a ver si Trump logra revertir la situación, pero para Fidelity parece claro que, incluso si el republicano logra grandes éxitos con su política exterior, al ciudadano estadounidense esto no le importará tanto si lo que aprecia de puertas para adentro es un incremento del desempleo y la incapacidad de revertir la pérdida de poder adquisitivo que se mantiene en Estados Unidos.
Fuente de TenemosNoticias.com: www.eleconomista.es
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