Venezuela quedó entre los países con menores salarios mínimos de América Latina

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Venezuela figura entre los países con los salarios mínimos más bajos de América Latina en momentos en que varias economías de la región aplicaron incrementos durante 2026 para recuperar parte del poder adquisitivo perdido durante los años de alta inflación, según un reporte publicado por Bloomberg Línea.
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El análisis señala que países como México, Colombia, Brasil, Chile, Argentina y varias naciones de Centroamérica y el Caribe ajustaron sus salarios mínimos en un intento por proteger los ingresos de los trabajadores frente al encarecimiento del costo de vida registrado entre 2021 y 2024. De acuerdo con el economista José Luis Mojica, gerente de Investigaciones Macroeconómicas de Bancolombia, una parte importante de esos incrementos representó ganancias reales para los trabajadores tras la moderación de la inflación observada desde 2024.
Sin embargo, el informe advierte que las diferencias entre países continúan siendo significativas. Aunque algunas naciones lograron mejorar el poder de compra de sus trabajadores mediante aumentos superiores a la inflación, otras economías siguen enfrentando dificultades estructurales relacionadas con la productividad, la informalidad laboral y la estabilidad macroeconómica.
En ese contexto, Bloomberg destacó que países como Uruguay, Chile y Costa Rica mantienen salarios mínimos muy por encima de economías de menor ingreso como Venezuela y Cuba. El reporte subraya que no existe una convergencia regional clara y que las brechas continúan ampliándose debido a factores como la productividad, el nivel de desarrollo económico, el comportamiento de la inflación y las diferencias cambiarias.
Juan Pablo Filippini, profesor de Economía de la Universidad Austral de Argentina, explicó a Bloomberg que los aumentos del salario mínimo no siempre se traducen en una recuperación generalizada de los salarios reales del sector privado. Según su análisis, varios países registraron mejoras en el salario mínimo, pero no necesariamente en los ingresos del conjunto de los trabajadores formales.
El informe también alerta sobre los riesgos asociados a incrementos salariales que superen de manera sostenida el crecimiento de la productividad. En esos casos, las empresas pueden trasladar parte de los mayores costos a los precios, reducir contrataciones o aumentar la informalidad laboral, especialmente en sectores con menor capacidad para absorber los incrementos.
Para economías con altos niveles de informalidad, como ocurre en buena parte de América Latina, el salario mínimo continúa funcionando como una referencia importante para las negociaciones laborales, aunque su impacto directo es limitado sobre millones de trabajadores que permanecen fuera del mercado formal.
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