▷ Expertos de la ONU vincularon el calor extremo con un desequilibrio energético récord #23Mar
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La Organización Meteorológica Mundial (OMM) lanzó una advertencia contundente en su último informe: el periodo comprendido entre 2015 y 2025 se consolidó como el decenio más cálido desde que existen registros oficiales. Esta tendencia sostenida llevó al secretario general de la ONU, António Guterres, a calificar la situación no como una simple coincidencia estadística, sino como un síntoma inequívoco de que la crisis climática exige una respuesta inmediata. Según los datos del Informe sobre el Estado Global del Clima, 2025 se situó como el segundo o tercer año más caluroso en un historial que abarca ya 176 años, desde mediados del siglo XIX.
El impacto del calentamiento en las temperaturas globales
Durante el último año, la temperatura media de la superficie terrestre superó en aproximadamente 1,43°C los niveles preindustriales. Aunque 2024 mantuvo el récord absoluto con una anomalía de 1,55°C, la ligera moderación de 2025 respondió principalmente al efecto enfriador temporal del fenómeno de La Niña.
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Sin embargo, la tendencia general mostró un ascenso constante, impulsado por un grave desequilibrio energético donde el planeta absorbió mucha más energía solar de la que liberó al espacio, un desfase que creció notablemente en las últimas dos décadas.
El factor humano y la acumulación de gases
Este calentamiento derivó directamente de concentraciones de gases de efecto invernadero como el dióxido de carbono, el metano y el óxido nitroso, que alcanzaron sus niveles más altos en 800.000 años. De hecho, en 2024 ocurrió el mayor aumento de CO2 desde que iniciaron las mediciones en 1957, un fenómeno agravado tanto por la quema de combustibles fósiles como por la incapacidad de la tierra y los océanos para absorber el carbono con la misma eficacia. Es importante destacar que la humanidad solo percibió un 1% de este exceso de energía en forma de temperatura atmosférica, ya que el 91% terminó en los océanos.
Consecuencias críticas en los océanos y los polos
El impacto en los ecosistemas marinos resultó devastador, con un calentamiento oceánico que en 2025 marcó nuevos récords y que duplicó su velocidad en los últimos veinte años. Esta acumulación de calor no solo degradó la biodiversidad marina y alteró el pH de las profundidades de forma irreversible por siglos, sino que intensificó las tormentas tropicales y aceleró el deshielo.
Regiones como la Antártida y Groenlandia sufrieron pérdidas de hielo masivas, mientras que el Ártico registró en 2025 una de sus extensiones de hielo más bajas. Como resultado directo de esta fusión, el nivel del mar subió ya 11 centímetros desde 1993.
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Fuente de TenemosNoticias.com: www.elimpulso.com
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