Elena Rose: “Estoy convencida de que Venezuela vivirá el cambio que tanto hemos soñado” – AlbertoNews

La cantante y compositora Andrea Elena Mangiamarchi, conocida como Elena Rose (Miami, 1995), sigue ampliando los horizontes de una carrera que no para de crecer. Antes de dar el salto como intérprete, se ganó el respeto de la industria escribiendo canciones para algunos de los nombres más importantes del pop latino; pero no fue hasta 2020 cuando decidió poner su voz en primer plano. “Durante la pandemia sentí mucho miedo de que el mundo se acabara sin que escucharan mi voz. Fue allí que comencé a hacer la transición. Mi sueño siempre fue cantar”, cuenta en entrevista telefónica con EL PAÍS.
Con más de 30 sencillos publicados —entre ellos Me lo merezco, Orión, Caracas en el 2000 y Cosita linda— y colaboraciones con artistas como María Becerra, Morat y Danny Ocean, Elena Rose lanzó el año pasado su primer EP, Bendito verano. El proyecto acumula más de 100 millones de reproducciones y ahora encuentra su cierre con No Quiero Que Se Acabe Este Bendito Verano, publicado el 21 de mayo, una obra que extiende una de las etapas más exitosas de su carrera.
Con conciertos agotados en Estados Unidos, México, Argentina, Colombia, Panamá, Puerto Rico y Chile, la buena racha de la venezolana solo se multiplica. En marzo se convirtió en la primera artista latina en recibir el BMI Impact Award, reconocimiento otorgado por una de las organizaciones de gestión de derechos de autor más importantes de Estados Unidos a figuras que están contribuyendo a moldear el futuro de la industria musical. Y apenas unos días después de esta entrevista, anunció su participación en el Countdown Concert del Mundial de 2026, que se celebrará en Ciudad de México junto a Belinda y Los Ángeles Azules en la víspera de la inauguración del torneo.
Pregunta. No Quiero Que Se Acabe Este Bendito Verano es una continuación de su primer EP. ¿Por qué decidió extender el universo de este proyecto en lugar de abrir un capítulo nuevo?
Respuesta. Estoy en medio de una gira internacional (llamada Alma Tour). Aún me quedan conciertos en Europa y estoy terminando la etapa latinoamericana, pero no quería esperar más para compartir nueva música. Esta segunda parte del proyecto funciona como una transición: le da un poco más de vida a Bendito verano, pero también me permite mostrar el sonido que vendrá después, en canciones como Te pensé o Agradecimiento. Quiero mostrarle al público una ventana de mi próximo universo musical mientras seguimos la gira y le damos la bienvenida al verano. Para mí tenía todo el sentido.
P. Alcanzó primero el reconocimiento como compositora y después como cantante. ¿Algo le impidió dar ese paso antes?
R. He aprovechado las oportunidades a medida que han ido llegando. Quizás necesitaba vivir plenamente mi etapa como compositora. Haber trabajado con artistas de distintos países, culturas e idiomas ha sido una de las experiencias más enriquecedoras de mi carrera y me ha dado herramientas muy valiosas para lo que hago hoy.
P. Entre sus composiciones figuran éxitos globales como Mamiii, de Becky G y Karol G, o Party, de Bad Bunny y Rauw Alejandro. ¿Existe una fórmula para crear un éxito musical?
R. En la música hay mucha matemática. Hay muchas cosas que puedes hacer para aumentar las probabilidades de que una canción conecte con la gente, pero la verdad es que nunca se sabe. He tenido números uno que no me gustaban cuando los escribí y canciones por las que he luchado muchísimo para que salieran. Siempre estoy buscando los clásicos. Quizás una canción no parezca un éxito hoy, pero quién sabe lo que pueda significar dentro de 10 años.
P. ¿Cómo cambia su proceso creativo cuando escribe para otros artistas en comparación a cuando escribe para usted misma?
R. Cuando escribo para otros, lo veo como un acto de servicio. Estoy completamente abierta a traducir lo que esa persona siente, ha vivido o quiere contar. Es ponerme en sus zapatos y crear un espacio donde se sienta cómoda para expresarse. Cuando escribo para mí, en cambio, parto de otros principios. Hay líneas que no cruzo. No utilizo groserías ni obscenidades en mis letras porque creo profundamente en el poder de la palabra. No me gusta escribir algo que alguien pueda repetir miles de veces y que le deje una huella negativa. Hay muchas maneras de decir las cosas.
P. Su espiritualidad ocupa un lugar central en su vida. Incluso ha guiado sesiones de meditación para sus seguidores. ¿Por qué le es tan importante compartir esta faceta?
R. Mi vida espiritual me ha dado herramientas de paz, equilibrio y felicidad para vivir la vida que tengo, una vida que no cambiaría por nada. Lo único que hago es compartir esa verdad. Mi mamá es angióloga, maestra de metafísica y reiki, así que crecí explorando la espiritualidad desde una perspectiva muy abierta desde que era muy pequeña. No me considero una persona particularmente religiosa. Llevo más de un año estudiando cristianismo con un pastor y ha sido una experiencia maravillosa, pero también visito templos budistas. Dios me dio el don de crear y quiero usarlo para recordarles a las personas que valen oro, que la vida es una sola y que merece ser vivida plenamente. No me preocupa generar incomodidad en quienes no comparten esta visión. Mi trabajo no es hacerte despertar… He recibido algunas críticas, pero suelen venir de personas con posiciones más radicales, así que no les presto atención.
P. Caracas en el 2000 se convirtió en la canción de la diáspora venezolana y de una generación que tuvo que abandonar el país en plena juventud. ¿Cómo vive el impacto que todavía hoy sigue teniendo?
R. Me conmueve muchísimo. Cuando la escribí, jamás imaginé que llegaría tan lejos ni que se convertiría en algo tan especial para tanta gente. Solo me senté en el estudio a conectar con los recuerdos y las cosas que más amo de mi infancia, de mi niñez, de mi país. Ha sido una canción que ha llevado fuerza, sanación y motivos para sonreír. También habla de la esperanza, de la idea de que seguimos creyendo en un futuro mejor. Estoy convencida de que Venezuela vivirá el cambio que tanto hemos soñado. Va a pasar. Lo siento profundamente. Es una etapa de transición y debemos tener paciencia, pero también prepararnos para cuando llegue ese momento. Pienso mucho en cómo voy a contribuir a mi país cuando eso ocurra. Pero de algo estoy segura: voy a volver.
P. Forma parte de una generación de artistas venezolanos que ha construido su carrera fuera del país, que incluye a Danny Ocean, Rawayana, Joaquina, Mau y Ricky, Alleh, Yorghaki, Lagos, entre muchos otros. ¿Existe una verdadera comunidad y sinergia entre ustedes?
R. Llevamos años acompañándonos, fortaleciéndonos y recordándonos que no podemos rendirnos. Siempre hemos compartido el deseo de representar lo mejor de Venezuela y de construir algo que nos permita regresar para apoyar a quienes quieren hacer música. Muchos de los que siguen en el país no han tenido las mismas oportunidades, y nosotros queremos ayudar a cambiar eso. Seguimos trabajando incansablemente para cumplir nuestros sueños. El venezolano que ha salido del país está demostrando, en muchos ámbitos, su deseo de sobresalir y alcanzar la excelencia. Para lograrlo, hace falta trabajar con dedicación, dar siempre un poco más y, sobre todo, mantenernos unidos, apoyándonos unos a otros en el camino. Los logros de Beto y Rawayana son también mis logros; los de Danny, igual. Y sus momentos difíciles también los siento como propios. Hemos construido una familia muy especial, una red de apoyo basada en el amor y el orgullo mutuo. Seguimos pensando juntos cómo crecer y abrir más puertas.
Fuente de TenemosNoticias.com: albertonews.com
En la sección: Entretenimiento – AlbertoNews – Periodismo sin censura
También te puede interesar




