Percebe del Roncudo, el oro negro de la costa gallega que solo se extrae dos veces al año

Hablar de los percebes de O Roncudo es pronunciar palabras mayores, pues allí se dan las condiciones ideales para el desarrollo de este singular crustáceo cuya veda abre únicamente dos veces al año, para la campaña de Navidad y la exaltación gastronómica que se celebrará este sábado.
Por la peligrosidad de su captura ante eventuales golpes de mar y en peñas casi inaccesibles, por sus elevadas cotizaciones y por su propio aspecto, se les considera el «oro negro» de la costa gallega.
Nutrir la XXXIII Festa do Percebe de Corme, en el municipio de Ponteceso (A Coruña), es esta semana la tarea en exclusiva de los percebeiros, no todos los que podrían estar porque algunos andan a la navaja, como ha contado a EFE Kevin Facal.
El tope individual está marcado y es de 6 kilos
El espacio que deja el mar para faenar es reducido y, si bien no hay tanta cantidad como en otras ocasiones, sí es de calidad y el objetivo es recoger entre 800 y mil kilos totales.
Una hora y media antes y otra después de la primera bajamar, es la ley de este oficio, una carrera contrarreloj con tres aperos indispensables: red, mochila y ferrada, la espátula de hierro y madera con la que se arranca el percebe de las peñas. Hay que dar un golpe fuerte en la piedra para que se mantenga vivo.
Los percebeiros caminan con soltura por la bajada montañosa que lleva a las rocas, se encorvan y rascan.
Las aguas con alto contenido de oxígeno, lo que la baja temperatura y agitación constante favorece, son las mejores para los percebes, que además necesitan de roca granítica y que les dé el sol. También la lluvia les viene bien y estimula su crecimiento, que ya de por sí es rápido.
El mejor anida donde el mar bate con más fuerza, no en aguas más calientes, mucho menos batidas y sobre roca arenisca, dicen quienes saben, personas que entre una palada y otra dejan un ligero olor a algas, sal y café.
Grandes de anchura y pequeños de longitud. El kilo del bueno, el más duro y compacto, es el más caro; el mediano, es más asequible, y los ‘mexóns’ (meones), denominados de esta manera porque sueltan agua, son los que tienen menos carne y, por tanto, los más baratos.
Al no bajar mucho las mareas, se complica el acceder al de mayor tamaño, el de más prestigio entre los consumidores.
Lo intenta una mujer, la única que ha salido esta jornada. Antes había más, pero se han ido jubilando y quedan tres.
Un compañero, el percebeiro Roberto Vidal, es uno de los miembros de la comisión de la romería que el día 19 comenzará a la una y media de la tarde con la lectura del pregón, seguida de sesión vermú y la degustación del percebe, junto a manjares como pulpo, churrasco, empanada, pan y vino.
Se esperan asistentes locales y foráneos, turistas como los que estos días visitan O Roncudo y toman fotos.
Ponteceso es cuna de muchos oficios vinculados al mar. El del percebeiro es el más arriesgado de todos los trabajos que se hacen en la Costa da Morte. No en vano, se dice que los del colectivo ponen en peligro sus vidas para extraer el percebe con fama de ser el de mayor calidad del mundo.
Fuente de TenemosNoticias.com: www.20minutos.es
En la sección: 20MINUTOS.ES – Gastronomía
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