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destruido por el fuego hace más de 150 años, un mural de Eugène Delacroix podría revivir gracias a la IA

destruido por el fuego hace más de 150 años, un mural de Eugène Delacroix podría revivir gracias a la IA

En pleno corazón de París, entre los muros del histórico Hôtel de Ville, se gestó a mediados del siglo XIX una de las series murales más ambiciosas del Romanticismo europeo. Su autor, Eugène Delacroix, volcó en el Salon de la Paix toda su visión del mundo: alegorías celestiales, escenas mitológicas y una profunda meditación sobre la paz como ideal humano. Sin embargo, en 1871, durante el brutal final de la Comuna de París, esos frescos ardieron hasta desaparecer, consumidos junto al edificio que los albergaba. Hoy, siglo y medio después, una nueva generación de investigadores se ha propuesto un objetivo que roza lo imposible: traer de vuelta, gracias a la inteligencia artificial, aquello que se creía perdido para siempre.

La iniciativa se llama Digital Delacroix y ha nacido en el seno de la Sorbona con el apoyo económico de la fundación Schmidt Sciences, una organización que promueve la fusión entre humanidades y tecnología de vanguardia. El proyecto es pionero no solo por su objetivo artístico, sino porque reabre uno de los grandes debates del arte: ¿puede la inteligencia artificial ayudarnos a entender, identificar e incluso recrear el trazo de un genio?

El incendio que borró un siglo de arte

El 24 de mayo de 1871, el fuego arrasó el Hôtel de Ville. La rebelión popular que había tomado París tras la derrota francesa frente a Prusia estaba siendo aplastada por el ejército. En su desesperación, los comuneros decidieron prender fuego a algunos de los símbolos más poderosos del Estado. Entre las llamas ardieron cientos de archivos históricos, esculturas, tapices… y, con ellos, los murales de Delacroix. A diferencia de otras obras destruidas, no se conservan reproducciones completas de ese ciclo pictórico. Solo quedan bocetos, grabados, una fotografía y dos acuarelas enviadas a la reina Victoria en 1855.

Durante más de un siglo, se creyó que aquella obra estaba condenada al olvido. Sin embargo, las nuevas tecnologías ofrecen una puerta inesperada al pasado. Y eso es precisamente lo que persigue Digital Delacroix: reconstruir virtualmente el Salon de la Paix, no con una copia literal, sino con una interpretación fundamentada que nos acerque, con rigor, a lo que fue aquella obra monumental.

El Hôtel de Ville tras los incendios que arrasaron París en 1871
El Hôtel de Ville tras los incendios que arrasaron París en 1871. Foto: Wikimedia

¿Puede una máquina identificar el estilo de un genio?

La tarea, lejos de ser simplemente técnica, es profundamente humana. La inteligencia artificial utilizada no es la misma que genera textos o imágenes como un juego de probabilidades. Se trata de IA analítica, entrenada para detectar patrones únicos en el trazo, la textura, la paleta cromática o la composición. En otras palabras: para reconocer la “huella digital” pictórica de Delacroix.

Para ello, se han digitalizado con altísima resolución decenas de obras firmadas por el pintor, especialmente aquellas de sus últimos años, en los que su estilo se vuelve más atmosférico y simbólico. El objetivo no es solo recrear lo que se perdió en 1871, sino también responder a una vieja incógnita: ¿cuánto de lo que atribuimos a Delacroix fue realmente obra suya, y cuánto corresponde a sus asistentes?

En el siglo XIX, los grandes maestros a menudo trabajaban con talleres en los que discípulos y colaboradores ejecutaban partes completas de las obras. En el caso de Delacroix, este debate es especialmente relevante en las pinturas murales del Palais Bourbon —sede de la Asamblea Nacional— y del Palais du Luxembourg, sede del Senado. Durante casi una década, el artista trabajó en estos encargos estatales, pero con frecuencia delegaba tareas. Identificar las manos que participaron en esos murales no es solo un ejercicio de precisión estilística: es un modo de devolver su voz a quienes quedaron en el anonimato.

Autorretrato de Eugène Delacroix, realizado en 1837
Autorretrato de Eugène Delacroix, realizado en 1837. Fuente: Wikimedia

Una reconstrucción que es también exploración

El equipo de historiadores del arte, ingenieros y expertos en conservación ha comenzado a aplicar técnicas de fotogrametría y modelado 3D para construir espacios virtuales navegables. La idea es que el público pueda “entrar” en el antiguo Salon de la Paix y contemplar, desde su ordenador o un visor de realidad virtual, lo que podrían haber sido sus techos y paredes decoradas. Para lograrlo, no basta con el estilo de Delacroix: también se han recuperado descripciones literarias de la época, cartas del artista, testimonios de visitantes y referencias en prensa. Todo suma en esta especie de arqueología digital.

A diferencia de otras reconstrucciones más fantasiosas, aquí no hay espacio para la invención arbitraria. Cada pincelada generada digitalmente será el resultado de una inferencia respaldada por datos y contexto. El sistema cruzará múltiples capas de información: desde las proporciones arquitectónicas del espacio hasta los temas recurrentes en la obra del pintor o la influencia de sus lecturas filosóficas.

El proceso, que está en marcha, podría tardar años en completarse. Pero los primeros resultados ya han empezado a sorprender a la comunidad internacional. Algunos prototipos muestran recreaciones de escenas alegóricas que combinan elementos de obras conservadas con detalles de bocetos perdidos. En ellas, la figura de la Paz aparece descendiendo del cielo, rodeada de símbolos clásicos y contemporáneos, en un equilibrio que refleja la obsesión de Delacroix por la armonía entre el caos humano y el ideal divino.

Escaneo en 3D de los murales de Delacroix en la Capilla de los Santos Ángeles, en la iglesia de Saint-Sulpice
Escaneo en 3D de los murales de Delacroix en la Capilla de los Santos Ángeles, en la iglesia de Saint-Sulpice. Fuente: Plemo3D

Una nueva manera de mirar el pasado

Este proyecto no solo transforma la manera en que estudiamos a Delacroix. Está marcando un precedente en la relación entre las humanidades y la inteligencia artificial. Al aplicar el análisis computacional al arte, se abren posibilidades insospechadas: desde la atribución más precisa de obras hasta la reconstrucción de piezas desaparecidas por guerras, desastres naturales o negligencia histórica.

Más allá de lo técnico, Digital Delacroix plantea una pregunta de fondo: ¿podemos confiar en que una máquina interprete la sensibilidad humana? Los impulsores del proyecto no buscan reemplazar el juicio humano, sino ampliarlo. La IA no decide qué es arte, pero puede ayudarnos a ver lo que nuestros ojos, solos, no alcanzarían.

Si el Salon de la Paix vuelve algún día a desplegarse —aunque sea de forma virtual— será también una forma de cerrar una herida en la memoria cultural de Francia. Y quizás de todo Occidente. Porque reconstruir ese mural perdido no es solo un homenaje a Delacroix: es una reivindicación de que, incluso frente a la destrucción, el arte puede renacer. Y esta vez, con píxeles en lugar de pigmentos.

Fuente de TenemosNoticias.com: www.muyinteresante.com

Publicado el: 2025-04-04 12:23:00
En la sección: Muy Interesante

Publicado en Humor y Curiosidades

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