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Dormir mal podría hacerte más propenso a creer en teorías conspirativas, según un estudio psicológico internacional

Dormir mal podría hacerte más propenso a creer en teorías conspirativas, según un estudio psicológico internacional

Dormir bien es fundamental para la salud mental y el equilibrio emocional. Una investigación reciente de la Universidad de Nottingham encontró una asociación directa entre la mala calidad del sueño y el aumento en la creencia en teorías conspirativas. El estudio fue publicado en el Journal of Health Psychology en marzo de 2025 y analizó los efectos del sueño en más de 1.100 personas.

El objetivo fue examinar cómo el descanso nocturno puede influir en la interpretación de eventos y contenidos informativos. Los investigadores descubrieron que las personas con peor sueño eran más propensas a aceptar versiones conspirativas de los hechos, sobre todo tras exponerse a narrativas conspirativas.

«El sueño es crucial para la salud mental y el funcionamiento cognitivo», afirmó en un comunicado Daniel Jolley, coautor del estudio, director de la investigación y profesor adjunto de Psicología Social en la Universidad de Nottingham. «Se ha demostrado que dormir poco aumenta el riesgo de depresión, ansiedad y paranoia, factores que también contribuyen a las creencias conspirativas

La calidad del sueño y su impacto en el pensamiento: dos estudios y más de mil participantes

El equipo de psicólogos realizó dos estudios independientes. En el primero, participaron 540 personas. Cada participante completó un cuestionario para evaluar su calidad de sueño durante el último mes. Después, leyeron un artículo sobre el incendio de la Catedral de Notre Dame en 2019. A algunos se les mostró una versión conspirativa del suceso; a otros, una versión basada en hechos reales.

Los resultados mostraron que quienes dormían peor eran más propensos a creer la versión conspirativa del incendio. Esta relación fue más intensa en las personas con los niveles más bajos de calidad de sueño.

En el segundo estudio, participaron 575 personas. Se incorporaron nuevos cuestionarios para evaluar otros factores psicológicos. Se midieron síntomas de depresión, paranoia, ira y ansiedad, además del pensamiento conspirativo general.

Dormir mal podría hacerte más propenso a creer en teorías conspirativas, según un nuevo estudio psicológico internacional
Dormir mal podría debilitar tu pensamiento crítico y aumentar la creencia en teorías conspirativas. Ilustración artística: DALL-E / Edgary Rodríguez R.

Depresión: el vínculo más fuerte entre el sueño y las conspiraciones

Uno de los hallazgos más importantes fue el papel de la depresión. Las personas con mala calidad de sueño y síntomas depresivos mostraron mayor tendencia a creer en teorías conspirativas. Este vínculo fue más consistente que el de otros factores como la ira o la paranoia, que también influyeron pero con menor fuerza.

El análisis estadístico mostró que la depresión funciona como un mecanismo que explica por qué las personas con mal descanso se sienten más atraídas por explicaciones conspirativas. Las emociones negativas propias de la depresión pueden hacer que estas narrativas parezcan más coherentes con la visión del mundo de quienes las padecen.

Un ciclo preocupante entre mal sueño y desinformación

Los investigadores describen este fenómeno como un “ciclo del sueño conspirativo”. Dormir mal afecta la salud mental, lo que a su vez favorece el pensamiento conspirativo, que puede aumentar el estrés y empeorar el sueño. Esta retroalimentación negativa puede generar un problema más amplio de salud pública y desinformación social.

Este patrón puede explicar por qué algunas personas son más receptivas a contenidos engañosos o poco confiables. La falta de descanso puede nublar la capacidad crítica y dificultar la evaluación racional de la información.

La ansiedad no fue un factor clave

Contrario a lo esperado, la ansiedad no fue un mediador significativo entre el mal sueño y las creencias conspirativas. Este hallazgo sorprendió al equipo, ya que estudios anteriores han vinculado ansiedad y pensamiento conspirativo. Sin embargo, en este caso, no se encontró una relación sólida entre ambas variables.

Esto sugiere que no todos los estados emocionales alteran el pensamiento de la misma manera. La depresión parece tener un papel más directo y sostenido sobre el procesamiento de creencias conspirativas.

Teorías conspirativas y sus consecuencias sociales

Las teorías conspirativas no son solo narrativas alternativas. Pueden tener efectos reales en la sociedad, como fomentar la desconfianza en las vacunas o negar el cambio climático. Este tipo de creencias también ha sido vinculado a extremismo político y violencia social.

Por ello, entender los factores que alimentan estas creencias resulta urgente. La investigación plantea que mejorar la calidad del sueño podría ser una herramienta útil para reducir la vulnerabilidad a la desinformación.

«La creencia en las teorías de conspiración está influenciada por factores psicológicos y sociales,» dijo Jolley junto a otro de los coautores —Iwan Dinnick, Investigador del Departamento de Psicología de la Universidad de Nottingham— en un artículo que escribieron para The Conversation a propósito del estudio.

«Los rasgos de personalidad como el narcisismo y la preferencia por el pensamiento intuitivo están vinculados a mayores creencias conspirativas,» añadieron. «Si bien estos factores están bien documentados, nuestra investigación añade otro factor clave: la calidad del sueño

insomnio y desinformación
La depresión parece ser el principal vínculo entre el sueño deficiente y las creencias conspirativas. Ilustración artística: DALL-E / Edgary Rodríguez R.

El sueño como factor modificable

A diferencia de otros factores como la ideología o los rasgos de personalidad, el sueño es una variable modificable. Mejorar el descanso nocturno puede ser una intervención accesible con múltiples beneficios para la salud mental y la capacidad de pensamiento crítico.

Dormir bien podría ayudar a las personas a filtrar mejor la información y resistir narrativas falsas o engañosas. El estudio destaca que cuidar el sueño podría ser una forma práctica de protegerse frente a la propagación de conspiraciones.

Limitaciones del estudio y próximos pasos

Los autores reconocen que el estudio se basa en autoinformes. Los participantes evaluaron su propio sueño y síntomas psicológicos, lo cual puede tener cierta subjetividad. No se utilizaron medidas objetivas como monitores de sueño o evaluaciones clínicas.

Además, aunque se manipuló el contenido conspirativo en el primer estudio, la calidad del sueño no fue manipulada directamente, por lo que no puede afirmarse una relación causal definitiva. Los autores proponen futuras investigaciones con diseños experimentales, como estudios con privación de sueño controlada.

Dormir mal podría hacerte más propenso a creer en teorías conspirativas, según un nuevo estudio psicológico internacional
El insomnio y el mal descanso podrían alimentar un ciclo entre desinformación y deterioro emocional. Ilustración artística: DALL-E / Edgary Rodríguez R.

Dormir mejor para pensar mejor

El estudio abre una nueva vía para entender cómo aspectos cotidianos, como el descanso, pueden influir en la forma en que las personas interpretan el mundo. Dormir bien no solo mejora el estado físico y emocional, sino que también fortalece la capacidad para resistir creencias engañosas.

En una sociedad expuesta continuamente a desinformación, el descanso adecuado podría ser un aliado crucial para mantener el pensamiento crítico. Los investigadores sugieren que las intervenciones centradas en el sueño podrían reducir la propagación de teorías conspirativas y mejorar el bienestar colectivo.

Referencias

Fuente de TenemosNoticias.com: www.muyinteresante.com

Publicado el: 2025-03-25 04:33:00
En la sección: Muy Interesante

Publicado en Humor y Curiosidades

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