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Hallan en tablillas cuneiformes de 2800 años la prueba de que los médicos mesopotámicos enviaban a sus pacientes al templo antes de curarlos

📅 🕐 hace un momento🔗 Fuente: TenemosNoticias.com🕑 6 min de lectura
Hallan en tablillas cuneiformes de 2800 años la prueba de que los médicos mesopotámicos enviaban a sus pacientes al templo antes de curarlos
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En la antigua Mesopotamia, la frontera entre la medicina y la religión era tan porosa que resulta casi imposible trazar una línea divisoria entre ambas disciplinas. Los especialistas encargados de sanar (el asû, o «médico», y el āšipu, u operador ritual) no solo preparaban remedios de hierbas o expulsaban a los demonios causantes de la enfermedad, sino que también prescribían algo insólito: visitar el santuario de una divinidad concreta. Un reciente estudio del asiriólogo Troels Pank Arbøll, publicado en la revista académica Iraq, arroja nueva luz sobre esta práctica al analizar doce prescripciones médicas cuneiformes del primer milenio a. C. en las que se instruye al paciente para que busque remedio a su mal en los templos de dioses como Sîn, Šamaš, Ninurta, Ištar y Marduk.

El hallazgo clave de esta investigación se encuentra en un manuscrito médico del siglo IX a. C. procedente de Hama, la antigua Hamath, en la actual Siria. A diferencia de los textos conocidos hasta ahora (en su mayoría tablillas del siglo VII a. C. procedentes de Nínive y Asiria), el manuscrito de Hama especifica algo que cambia por completo la interpretación de esta práctica terapéutica y aclara la finalidad de la visita al santuario en días concretos determinados meses del año.

Un reciente estudio analiza la práctica de visitar los templos de dioses mesopotámicos como Sîn, Šamaš, Ninurta, Ištar y Marduk en busca de sanación.

Templo
Recreación fantasiosa. Fuente: Midjourney/Erica Couto

Tablillas de barro para los remedios de los dioses

Las doce prescripciones que analiza Arbøll proceden de seis tablillas cuneiformes distintas, distribuidas entre Asiria y el Levante. Todas ellas comparten una característica estructural: la instrucción de acudir al santuario no aparece en la parte de la tablilla dedicada al remedio en sí (las mezclas de plantas, los ungüentos, los encantamientos), sino en la descripción de los síntomas, antes de que comience el tratamiento. Es decir, según Arbøll, la visita al templo era un prerrequisito necesario para iniciar el tratamiento, pero no una parte del remedio per se.

Las enfermedades que aparecen en estos textos conciernen exclusivamente a las dolencias del oído, como las infecciones, la supuración de pus y los zumbidos, y a los problemas del bazo o del páncreas (ṭulīmu en acadio). En los textos, además, se repite la fórmula «ese hombre buscará de forma asidua el santuario del dios X y experimentará buena fortuna». La expresión acadia empleada (dumqu amāru, literalmente «ver la buena fortuna») connota tanto la salud física como el favor divino y los auspicios positivos necesarios para que el proceso curativo tuviese éxito.

Las enfermedades que aparecen en los textos analizados conciernen exclusivamente a las dolencias del oído, como las infecciones, la supuración de pus y los zumbidos, y a los problemas del bazo o del páncreas

Templo
Recreación fantasiosa. Fuente: Midjourney/Erica Couto

El oído como puerta al mundo divino

Según el autor, el hecho de que este grupo de prescripciones se concentre en las enfermedades del oído resulta revelador. En la cultura mesopotámica, el oído era el órgano privilegiado de la recepción: a través de él, se recibía la sabiduría, las órdenes divinas y también las comunicaciones de los espíritus. Un zumbido persistente en el oído podía interpretarse como un mensaje de los muertos. La supuración era señal de un estado de contaminación que comprometía la comunicación con lo sagrado.

Por eso, sanar el oído implicaba tanto restaurar la salud corporal como recuperar el vínculo entre el enfermo y su dios protector. Una tablilla ritual asiria (BAM 318) parece confirmar este nexo: describe cómo el paciente debía entrar en el templo portando madera de tamarisco y colocarla detrás del oído para aplacar la ira del dios responsable de su enfermedad. El oído, órgano de la escucha divina, era el punto de contacto entre el cuerpo doliente y la divinidad, que poseía el poder de sanar o castigar.

Sanar el oído implicaba tanto restaurar la salud corporal como recuperar el vínculo entre el enfermo y su dios protector.

Médico de la Antigüedad
Recreación fantasiosa. Fuente: Midjourney/Erica Couto

Días de mal agüero: el tiempo como obstáculo terapéutico

La aportación más original del estudio de Arbøll quizás se encuentre en su hipótesis sobre la función cronológica de estas visitas. En Mesopotamia, las hemerologías establecían qué días del mes eran propicios o nefastos para realizar determinadas actividades. Uno de los tabúes más documentados en este tipo de fuentes es precisamente de carácter médico. Algunas hemerologías establecen que «el médico no extenderá su mano hacia el enfermo», es decir, no lo tratará, en ciertos días considerados infaustos. Esto probablemente implicaba que, si el tratamiento debía prolongarse durante varios días, algunos de esos días quedaban automáticamente vetados por considerarse nefastos.

Según el investigador, el manuscrito de Hama ofrece una evidencia que confirmaría esta lectura. En una de las prescripciones, la visita al santuario del dios lunar Sîn produce buena fortuna «durante seis días» o «en el sexto día». Esa ventana temporal habría sido precisamente lo que el médico necesitaba para completar el ciclo del tratamiento sin toparse con jornadas de mala suerte. La visita al santuario, por tanto, no habría curado la infección de oído, sino que habría alterado el calendario simbólico para que la cura pudiera administrarse sin obstáculos de carácter divino o sobrehumano.

Existe, no obstante, una interpretación alternativa que Arbøll no descarta. Visitar el templo de la divinidad también habría podido servir para que el paciente obtuviese presagios favorables antes del diagnóstico y del tratamiento. Acudir al templo y recibir allí un augurio positivo podía haber servido tanto para legitimar la intervención del sanador como para predisponer al paciente a recuperarse.

La visita al santuario, por tanto, no habría curado la infección de oído, sino que habría alterado el calendario simbólico para que la cura pudiera administrarse sin obstáculos de carácter divino

Templo
Recreación fantasiosa. Fuente: Midjourney/Erica Couto

Terapeutas ante el altar

El estudio de Arbøll, con su minucioso análisis filológico, sostiene que los santuarios ocuparon un lugar funcional, aunque periférico y muy específico, en el sistema de curación mesopotámico. Estas áreas sagradas no eran ni hospitales ni lugares donde emitir un diagnóstico, sino umbrales: espacios donde se podía neutralizar el tiempo hostil e invocar el favor divino, y donde el paciente, antes de someterse a la terapia propiamente dicha, recuperaba la confianza en un cosmos que, ese día, se ponía de de su parte.

Referencias

  • Arbøll, T. P. 2025. «Patients Seeking Out Sanctuaries of Deities in Medical Prescriptions». Iraq, LXXXVII, 19–36. DOI: 10.1017/irq.2025.10028

Fuente de TenemosNoticias.com: muyinteresante.okdiario.com

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