Inician las excavaciones en Sequana, el misterioso santuario francés donde los romanos pedían milagros al río Sena hace 1.900 años

Entre las praderas y las suaves colinas de Borgoña, discurre un modesto arroyo. Nadie diría que esta corriente de agua tiene como destino París. Esta humilde surgencia en el municipio de Source-Seine no es sino la cuna del río Sena. En la época romana, este rincón se conocía como el dominio sagrado de Sequana, la divinidad tutelar de las aguas, cuyo nombre acabaría bautizando para siempre al río y, a través de él, a la propia capital francesa. El santuario que se alzó en esta fuente acuática hace 2.000 años fue durante siglos un lugar de peregrinación, de súplica y de esperanza milagrosa.
Casi sesenta años después de las últimas excavaciones en este emblemático lugar, el Instituto Nacional de Investigaciones Arqueológicas Preventivas de Francia (Inrap) acaba de lanzar una nueva campaña en el marco de un ambicioso proyecto plurianual de investigación programada (2026-2029). El programa, titulado «En las fuentes de Sequana» (Aux sources de Sequana), cuenta con el respaldo de la Ciudad de París, el control científico de la Dirección Regional de Asuntos Culturales de Borgoña-Franco Condado y el mecenazgo de PROMOGIM. Los primeros sondeos de junio de 2026 ya han sacado a la luz hallazgos que apuntan a un potencial arqueológico de primer orden.
El santuario de las fuentes del Sena es una referencia nacional en Francia para el estudio de los lugares de culto terapéuticos de la Antigüedad. Sin embargo, su estudio científico ha quedado desfasado frente a otros santuarios excavados con metodologías modernas. La nueva campaña busca enmendarlo mediante las prospecciones geofísicas, los análisis de archivos históricos y las técnicas digitales de última generación.
Una nueva campaña de excavación en Borgoña recupera el santuario romano de Sequana, situado en el origen del río Sena.

El sello de Haussmann sobre un valle sagrado
Quien visite hoy las fuentes del Sena, encontrará un parque de 1,7 hectáreas con el inconfundible mobiliario urbano de los bulevares parisinos. Tras las excavaciones de 1836-1842, que confirmaron la existencia de un santuario de carácter curativo dedicado a Sequana, el barón Haussmann gestionó la compra de los terrenos por parte de la Ciudad de París en 1864. Tenía como propósito establecer un vínculo simbólico entre las fuentes del río y la capital.
El parque, inaugurado en 1867, se articula en torno a una gruta de roca artificial que representa la fuente principal, presidida por una estatua de la ninfa del Sena. Aunque criticado, el proyecto de Haussmann consagró las fuentes del Sena como espacio patrimonial de la nación francesa, aunque, paradójicamente, el área arqueológica quedara al margen del diseño final del parque.
El santuario de las fuentes del Sena es una referencia nacional en Francia para el estudio de los lugares de culto terapéuticos de la Antigüedad.

1.000 exvotos y el primer siglo de nuestra era
La razón por la que los peregrinos romanos recorrían los caminos de Borgoña para llegar a Source-Seine era la misma que llevaba a los enfermos a Epidauro o a Lourdes: la esperanza de curarse. Los santuarios curativos de la Antigüedad solían situarse junto a fuentes o manantiales. El de Sequana no era una excepción. Los fieles pedían a la diosa que les concediera la salud o la prosperidad y, cuando el voto se cumplía, dejaban una ofrenda como señal de gratitud.
El resultado de siglos de devoción ha dado lugar a una colección extraordinaria de unos 1.000 exvotos de bronce, piedra o madera que, en la actualidad, se conserva en el Museo Arqueológico de Dijon. Estos exvotos representan cuerpos enteros, partes anatómicas (incluidos los órganos internos) y animales. La madera con la que se fabricaron algunas de estas piezas ha permitido datar las primeras ofrendas en el inicio del siglo I de nuestra era. Esta colección de referencia para el período galo-romano
Los fieles pedían a la diosa que les concediera la salud o la prosperidad y, cuando el voto se cumplía, dejaban una ofrenda como señal de gratitud.

Sesenta años de silencio y el retorno de los arqueólogos
Las últimas campañas de excavación en el santuario fueron dirigidas por Roland Martin entre 1948 y 1953. Desde entonces, los vestigios del santuario han quedado a la intemperie, víctimas del hielo, la lluvia y la erosión. Los primeros resultados de la campaña de 2026 han documentado las consecuencias de ese abandono.
La canalización denominada de la «fuente sagrada», originalmente de casi 15 metros de longitud, ha desaparecido en gran parte bajo el efecto de las heladas y la erosión. El estanque elipsoidal del recinto, descubierto en 1934 y de aproximadamente 7 por 4 metros, aparece ahora como un irreconocible amontonamiento de piedras.
Pese a todo, los sondeos de esta primera campaña ofrecen motivos para mantener el optimismo. Bajo los escombros de tierra de las excavaciones antiguas han aparecido suelos, rellenos y capas arqueológicas que permiten vislumbrar el potencial intacto que aún guarda el yacimiento. Se ha fotografiado y topografiado escalones, umbrales, tramos de muros y canalizaciones con herramientas digitales. Todo este material proporcionará una base sólida para planear las campañas de 2027, 2028 y 2029.
A pesar de la relevancia del santuario, los primeros resultados de la campaña de 2026 han documentado las consecuencias de ese abandono.

Una investigación contrarreloj
Más allá del valor científico de lo que pueda descubrirse, el proyecto responde, sobre todo, a una urgencia patrimonial. Puesto que el santuario de las fuentes del Sena está amenazado por la erosión, los arqueólogos trabajan contrarreloj para documentar los vestigios antes de que el tiempo los borre por completo. Las prospecciones geofísicas previstas en las próximas campañas permitirán conocer la extensión real del recinto y detectar estructuras enterradas que aún no se han excavado.
Fuente de TenemosNoticias.com: muyinteresante.okdiario.com
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