«Llévenselo de aquí»: condenan a cadena perpetua al asesino en serie que mató a 8 mujeres y atemorizó Nueva York

Fuente de la imagen, James Carbone/Pool via REUTERS
Rex Heuermann recibió la pena máxima en un tribunal de Nueva York, después de haber admitido que asesinó brutalmente a ocho mujeres.
Conocido como el asesino en serie de la playa Gilgo (por el lugar donde aparecieron los restos de las víctimas), Heuermann cumplirá tres cadenas perpetuas por asesinato en primer grado, más otra pena de entre 25 años y cadena perpetua por cuatro cargos de asesinato en segundo grado.
Las sentencias, a cumplir de forma consecutiva, fueron dictadas tras una serie de airados y conmovedores testimonios el miércoles.
Los familiares de las víctimas describieron cómo sus pérdidas les causaron una «devastación para toda la vida».
En abril, Heuermann confirmó que estranguló y ató a sus víctimas antes de esparcir sus restos por las playas remotas de Long Island.
«Eres un hombrecito repugnante y despreciable, si es que se te puede llamar hombre. Y eres un cobarde», dijo el juez Timothy Mazzei al dictar la pena máxima en una sala del tribunal de Riverhead, en Long Island.
La sala estalló en vítores al escuchar la declaración del juez.
Heuermann, quien compareció con un traje oscuro, camisa azul y corbata gris, hizo una breve declaración antes de la sentencia, en la que asumió la responsabilidad de los hechos.
Luego reconoció que, llegados a aquel punto, sus palabras «no tenían sentido».
El juez le preguntó si sentía «un poco de remordimiento» y él respondió: «Sí».
Los asesinatos tuvieron lugar entre 1993 y 2010, pero el caso tardó más de una década en resolverse.
Tras declararse inocente al principio, Heuermann finalmente admitió los asesinatos de: Melissa Barthelemy, de 24 años; Megan Waterman, de 22; Amber Costello, de 27; Maureen Brainard-Barnes, de 25; Jessica Taylor, de 20; Valerie Mack, de 24; Sandra Costilla, de 28; y Karen Vergata, de 34.
El fiscal del condado de Suffolk, Ray Tierney, rindió homenaje a las familias de las víctimas.
«Quiero que encuentren su propia forma de justicia siguiendo adelante con sus maravillosas vidas. Ahora es el momento de que sanen», afirmó.

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Los familiares de las víctimas
La audiencia de este miércoles comenzó con emotivas declaraciones de los familiares de las víctimas.
Amanda, hermana de Melissa Barthelemy, describió ante el tribunal las llamadas telefónicas que Heuermann le hizo a su familia tras matar a Melissa, en las que detalló cómo había dejado el cadáver de su hermana para que «se pudriera» y cómo la había violado.
«Puedes mirarme cuando te hablo», le dijo Amanda al dirigirse a él en la sala. «Han pasado 17 años desde la última vez que hablamos».
Por primera vez Heuermann, que mantenía la mirada perdida al frente, se volvió hacia el estrado y luego volvió a mirar hacia delante.
«Lo que te haría es peor que cualquier cosa que tú le hayas hecho jamás a nadie», dijo la hermana de Melissa Barthelemy mientras se oían exclamaciones de sorpresa en la sala del tribunal. «Resérvame un sitio en el infierno, porque allí te veré».
La prima de Jessica Taylor declaró ante el tribunal que nunca olvidará haber recibido llamadas en las que le informaban que partes del cuerpo de su prima habían sido encpntradas en la playa de Gilgo.
«No podía asimilar la palabra ‘torso'», dijo, repitiendo «sin cabeza y sin manos».
Calificó a Heuermann de «enfermo, retorcido y despiadado».
«Hemos esperado 23 años. Durante un tiempo, parecía que este día nunca llegaría», afirmó.
La policía detuvo a Heuermann, un hombre casado y padre de dos hijos que vivía en el barrio residencial de Massapequa Park, en 2023.
El arquitecto, de 62 años, fue detenido por la policía del condado de Suffolk.
Los uniformados irrumpieron en su oficina de Manhattan tras relacionarlo con los asesinatos gracias al ADN encontrado en una caja de pizza.
Las acusaciones
En un principio, Heuermann fue acusado de los asesinatos de siete mujeres, pero en abril se declaró culpable de otro homicidio cometido en 1996.
Aunque muchas de sus víctimas llevaban años desaparecidas, el caso salió a la luz en 2010, cuando los investigadores encontraron cuatro grupos de restos mortales a pocos metros de distancia entre ellos en la playa Gilgo.
«Señor Heuermann, ha hecho cosas horribles al cuerpo terrenal de Valerie, pero no ha tocado a la verdadera Valerie», expresó el padre de Mack.
«Solo puedo imaginar que, cuando llegue mi día y me presente ante Jesús, Valerie estará a su lado».
Se cree que todas las víctimas de Heuermann eran trabajadoras sexuales en el momento de su muerte y que contactó a algunas de ellas a través de sus anuncios en Craigslist.
En aquel momento, algunas de ellas tenían hijos pequeños, quienes ahora son adultos e intervinieron ante el tribunal durante la vista.
Nicolette Brainard-Barnes, hija de Maureen, reconoció que su madre era trabajadora sexual, lo que, según ella, provocó que su nombre fuera «difamado».
«Como toda trabajadora sexual, mi madre era un ser humano completo», afirmó.
Contó que solo tenía 7 años cuando su madre desapareció. «No podía dejar de preguntarme dónde estaba», dijo. «Era una niña pequeña y necesitaba a mi madre».
Relató que toda su vida se ha visto marcada por la ausencia de su madre.
«Tenía un espíritu joven, pero también era simplemente joven», señaló. «Ahora soy casi dos años mayor de lo que ella jamás llegará a ser».
Liliana Waterman, la hija de Megan, tenía 4 años cuando encontraron el cadáver de su madre. Dijo que se enteró de los detalles del crimen por internet cuando tenía 9 años.
«Recuerdo que pregunté a mis abuelos qué significaban las palabras ‘prostituta’ y ‘proxeneta'», dijo.
Se preguntaba si su madre había tenido miedo o si era culpa suya, explicó.
La hermana de Maureen Brainard-Barnes rompió a llorar al hablar de lo mucho que la echaba de menos.
«Nada podría haberme preparado para el día en que Maureen no volvió a casa», declaró ante el tribunal el miércoles.
«Esto no sólo supuso la destrucción de una vida; se ha convertido en una devastación que marcará de por vida a toda una familia».

Fuente de la imagen, BBC News
La pista clave
La policía investigó las muertes durante más de una década y había retenido una pista que, una vez seguida, condujo al asesino en cuestión de semanas.
El Departamento de Policía del condado de Suffolk no involucró inicialmente a detectives federales en la investigación y los responsables se enfrentaron a distintos escándalos por obstrucción.
En 2022, bajo un nuevo liderazgo, la policía del condado de Suffolk creó un grupo de trabajo para investigar los asesinatos, que reunió a las fuerzas del orden federales y locales, y que los condujo a Heuermann en seis semanas.
La policía se basó en una descripción que les proporcionó en 2010 la compañera de apartamento de Costello, luego de que la víctima tuviera un encontronazo con un cliente.
La compañera describió a un hombre corpulento que parecía «un ogro» y conducía un Chevrolet Avalanche de primera generación, un vehículo poco habitual.
Los familiares de las víctimas alegaron que las investigaciones policiales no fueron lo suficientemente diligentes porque las víctimas eran trabajadoras sexuales.
Algunos residentes de Long Island se mostraron de acuerdo y sostuvieron que les horroriza el tiempo que se tardó en hacer justicia.

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Fuente de TenemosNoticias.com: www.bbc.com
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