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el trasfondo de la tensión política de EEUU con Venezuela

📅 🕐 21 Dic 2025🔗 Fuente: TenemosNoticias.com🕑 4 min de lectura
el trasfondo de la tensión política de EEUU con Venezuela
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Buques petroleros en Maracaibo (Venezuela), en noviembre de 2023. Gaby Oraa (Bloomberg)

 

El libreto de la actual crisis política venezolana se sostiene sobre dos argumentos centrales, invocados con regularidad por la oposición local y por el Gobierno de Estados Unidos: el presunto vínculo del régimen chavista con grupos terroristas y redes criminales, y el carácter ilegítimo de la presidencia de Nicolás Maduro tras las acusaciones de fraude en las elecciones presidenciales de 2024. En los últimos días, Washington ha puesto sobre la mesa una tercera razón. El propio presidente estadounidense, Donald Trump, ha aludido abiertamente al peso del petróleo venezolano y a la supuesta existencia de pasivos y derechos energéticos arrebatados a empresas estadounidenses en litigios anteriores con el Estado venezolano. “Recuerden que nos quitaron todos nuestros derechos energéticos”, afirmó Trump, en referencia al chavismo y su querella con la multinacional Exxon Mobil, que derivó en la salida de la compañía de Venezuela en 2007. “Lo queremos de vuelta”, advirtió el estadounidense.

Por El País 

Contrario a lo que algunos llegaron a pensar, los vastos recursos naturales de Venezuela forman parte del subtexto de esta crisis geopolítica, que escala a diario nuevos niveles de tensión. Consciente de ello, la líder opositora María Corina Machado publicó recientemente un video titulado Tierra de Gracia, en el que invita a los venezolanos a imaginar una república capaz de superar la quiebra del chavismo y convoca a inversionistas a visualizar las oportunidades de negocio y el potencial de crecimiento del país a partir de sus ingentes recursos naturales.

El naufragio socioeconómico de la última década ha forzado una paradoja: un país con riquezas abundantes y codiciadas, una infraestructura aún considerable y una capacidad instalada aceptable, pero sumido en el colapso. La abundancia en una sociedad empobrecida ha alimentado una leyenda persistente —la del “pobre país rico”— que se ha convertido en uno de los grandes tormentos del proyecto nacional venezolano.

Además de poseer las mayores reservas de petróleo del mundo, Venezuela cuenta con enormes yacimientos de gas —los sextos a escala global—; grandes reservas de oro, las más importantes de América Latina; hierro, en el puesto doce mundial; bauxita, en el quince; y diamantes. Antes del colapso chavista, el país había logrado avances significativos en la explotación y exportación de varios de estos rubros, en particular petróleo, gas, mineral de hierro y productos transformados de aluminio y acero, pilares de la Venezuela contemporánea. A ello se suma una dotación relevante de las llamadas “tierras raras”, en especial coltán y torio: elementos químicos con propiedades magnéticas y de conductividad esenciales para la tecnología moderna —teléfonos móviles, vehículos eléctricos, armamento y energías renovables. Riquezas insertas en una geografía de alta biodiversidad, enorme riqueza hídrica y acceso privilegiado al mar Caribe y al océano Atlántico.

Entre 2014 y 2015, cuando la industria petrolera tocó fondo y el país y el país sufrió años de brutal desabastecimiento de alimentos y medicinas, el chavismo se apalancó en los recursos mineros al sur del río Orinoco para sobrevivir. No lo hizo mediante la recuperación de las empresas siderúrgicas de hierro, bauxita, aluminio y acero, pero que durante el chavismo corrieron con la misma suerte de Petróleos de Venezuela, golpeadas por la falta de inversión y malos manejos.

Nicolás Maduro firmó en 2016 el decreto de creación del Arco Minero del Orinoco, una extensión de unos 112.000 kilómetros cuadrados —equivalente al 12% del territorio nacional— ubicada al sur del río Orinoco, área estratégica por la explotación de oro, principalmente, además de diamantes, coltán, níquel y tierras raras, en un contexto de precios internacionales favorables. El Gobierno ha sostenido que en el Arco Minero hay más de 8.000 toneladas de oro, lo que colocaría a Venezuela entre los países con mayores reservas del mineral. También ha hablado de la posibilidad de explotar hasta un millón de quilates de diamantes, 12.000 toneladas de níquel, 35.000 toneladas de coltán y significativos yacimientos de cobre. Una década después, lejos de convertirse en un polo de desarrollo, el Arco Minero del Orinoco se ha transformado en un peligroso agujero de criminalidad, corrupción política y militar y contrabando con el telón de fondo de un gran desastre ambiental. No se hace una minería de gran escala, sino una explotación caótica y descontrolada.

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Fuente de TenemosNoticias.com: lapatilla.com

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