Recibido el tercer avión con inmigrantes deportados desde los Estados Unidos, los gobiernos de Donald Trump y Gustavo Petro superan en gran medida la que para muchos pudo haber sido la crisis diplomática del año en América Latina. Sin embargo, pese a que poco a poco las cosas retoman su cauce, todavía no es momento de cantar victoria.
Por estos días, la consulta de los analistas es ¿qué tan fragmentadas quedaron las relaciones entre Colombia y Estados Unidos tras este impasse?, dado que se habla de dos naciones que han sido socias estratégicas durante años y de su buen trato dependen gran parte de la economía nacional.
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Elizabeth Quintero, directora del programa de Relaciones Internacionales de la U. de San Buenaventura, explicó que por estos días hay un ambiente de incertidumbre que ronda a millones de colombianos y a miles de empresas cuya estabilidad económica y financiera depende 100% del gigante norteamericano, sin contar los cientos de ciudadanos que están en proceso de sacar su visa y quedaron en el limbo.
“Aunque la crisis ha mermado y los ánimos están más calmados, lo cierto es que el acaloramiento de ambos mandatarios que elevaron el tono de una discusión cuando se pudo manejar de manera respetuosa y valiéndose de los atributos propios de la diplomacia, generará consecuencias que en el inmediato y corto plazo fracturará y debilitará la confianza entre Estados Unidos y Colombia”, explicó.
Gustavo Petro y Donald Trump
EFE
Por otra parte, según un análisis del programa de Relaciones Internacionales de la Universidad de San Buenaventura, sede Bogotá, debido a los desacuerdos en materia migratoria que tienen Donald Trump y Gustavo Petro, los cuales quedaron expuestos y de forma muy desafortunada en mensajes en X, la relación bilateral entre ambos países quedó fragmentada y generará un mayor reto poder reencaminarla.
“Sin embargo, no hay que prender las alarmas, por lo menos no por ahora, pues vale la pena recordar que las instituciones de ambos países, como el Departamento de Estado de EE.UU. y la Cancillería de Colombia, cuentan con una larga tradición de trabajo conjunto y de colaboración que no necesariamente ha dependido únicamente de los jefes de gobierno”, acotó la profesora Quintero.
La vocera de la Universidad de San Buenaventura dijo también que “de hecho, este antecedente de cooperación permitió superar rápidamente el impase, descrito por el canciller Luis Gilberto Murillo como manejable, lo que reforzó la tesis de que las relaciones institucionales siempre estarán por encima de los liderazgos momentáneos”.
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¿Cómo arreglar las cosas?
Partiendo del hecho de que no se puede minimizar el gran desafío que tendrá que resolver Colombia a futuro para reencauzar el diálogo con EE.UU. valiéndose de los intereses que tienen en común ambas naciones: temas de seguridad, lucha contra el narcotráfico y desarrollo económico, los analistas de esta universidad destacaron que hay tres frentes en los que se puede trabajar desde ya.
En primer lugar, frente al tema de las deportaciones masivas de migrantes, la docente Elizabeth Quintero dijo que este asunto se debe abordar desde una acción que combine la diplomacia firme con un enfoque humanitario.
“Si bien la discusión sobre los tratos humanitarios y los derechos humanos en medio de los procesos de deportación no solo es válida, sino además necesaria, también es claro que estos asuntos deben abordarse desde los estándares internacionales y no con argumentos provocativos que generen mayores tensiones”, afirma Quintero.
Por otra parte, indicaron, el gobierno colombiano debe plantear este debate desde un enfoque estructural, apelando a los foros multilaterales y fortaleciendo su posición como líder en la defensa de los derechos humanos en América Latina.

Situación en la Embajada de Estados Unidos en Colombia
Mauricio Moreno / EL TIEMPO
“Esto incluye proponer mecanismos de cooperación regional para abordar la migración de manera integral, destacando que la solución no debe limitarse a medidas represivas, sino que debe incluir estrategias para fomentar el desarrollo económico en los países de origen, generar vías legales de migración y garantizar procesos de deportación respetuosos y transparentes”, resaltó.
Mientras los dos primeros pasos se concretan, la Directora del programa de Relaciones Internacionales de la U. de San Buenaventura, recomendó evitar caer en la tentación de responder de forma reactiva a declaraciones o políticas migratorias del gobierno Trump que puedan ser vistas como hostiles.
“En lugar de ello, el presidente Petro debería combinar el uso estratégico de las plataformas digitales y las redes sociales como X con los canales diplomáticos tradicionales para expresar sus preocupaciones, asegurando un equilibrio entre la firmeza en sus posiciones y una negociación constructiva que fortalezca las relaciones bilaterales”, concluyó.
Fuente de TenemosNoticias.com: www.portafolio.co
Publicado el: 2025-01-29 14:09:00
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