Informe de inteligencia habría dado aviso sobre la reunión entre el hijo de Nicolás Maduro y las disidencias de las Farc en Medellín en 2020
📅 🕐 17 Ene 2026🔗 Fuente: eltiempo.com🕑 9 min de lectura
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Aparte de Nicolás Maduro Moros, dictador de Venezuela recientemente capturado en un complejo operativo en Caracas, su hijo, Nicolás Maduro Guerra, el diputado de la asamblea venezolana, es uno de los protagonistas del escrito de acusación construido por la Fiscalía General de los Estados Unidos y el Departamento de Estado de ese país.
En el documento de 25 páginas, Maduro Guerra, identificado con los alias de ‘Nicolasito’ y ‘El Príncipe’, es mencionado por lo menos en 20 ocasiones. En la mayoría se le señala de ser un político corrupto del régimen y con vínculos con estructuras narcotraficantes con las que habría hecho negocios para enviar estupefacientes a los Estados Unidos. En una de esas menciones se hace referencia a Medellín.
Nicolás Maduro Guerra, hijo de Nicolás Maduro Moros. Foto:EFE
En la acusación, la Fiscalía señala a Maduro Guerra de tener nexos con las disidencias de las Farc. Dichos vínculos se habrían consumado en una reunión de negocios que habría tenido lugar en la capital de Antioquia en el 2020.
La traducción del texto elaborado por la justicia norteamericana indica: “Aproximadamente en 2020, Maduro Guerra asistió a una reunión en Medellín, con dos representantes de las disidencias de las Farc. Durante la reunión, Maduro Guerra realizó acuerdos para transportar grandes cantidades de cocaína y armas a través de Colombia hacia Estados Unidos durante los próximos seis años, hasta 2026. Maduro Guerra también negoció la posibilidad de pagar a las disidencias de las Farc con armas asociadas con los cargamentos de cocaína”.
Fragmento del Indictment contra Maduro y su clan en el que se menciona la reunión en Medellín. Foto:EL TIEMPO.
A pesar de que ningún alto funcionario de los Estados Unidos se ha referido a esta acusación luego de que el documento fuera publicado, ni tampoco se han revelado más detalles por parte de la Fiscalía norteamericana al respecto de las circunstancias en las que este encuentro se produjo, EL TIEMPO investigó para reconstruir el contexto y las condiciones en las que se habría dado la reunión.
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Sin registro migratorio
Fuentes enteradas le indicaron a este medio que en Migración Colombia no existe registro oficial del ingreso de Maduro Guerra a la ciudad en 2020, por lo cual, el hijo del dictador venezolano debe haber ingresado a la capital de Antioquia vía terrestre, un medio mucho más flexible y que escasamente deja registro. Además, explicaron que por el funcionamiento de los grupos delincuenciales organizados de Medellín (GDO), esta reunión debió haberse dado bajo la gestión de alguna de estas estructuras.
Lo anterior, según lo señalaron, respondería precisamente al control minucioso que se tiene sobre el negocio del tráfico de drogas hacia y desde Medellín, especialmente por parte de las estructuras que históricamente han hecho parte de ‘La Oficina’.
De hecho, fuentes de agencias de inteligencia norteamericanas le aseguraron a este medio que la reunión entre ‘Nicolasito’ y los disidentes habría tenido lugar en una lujosa propiedad ubicada sobre la avenida Las Palmas, en límites de los municipios de Medellín y Envigado.
La reunión se habría dado en una lujosa mansión ubicada sobre la avenida Las Palmas. Foto:Cortesía Drone Hawk 4K.
La propiedad, descrita como una lujosa mansión ―un factor común en las viviendas de este sector del área metropolitana del Valle de Aburrá― sería propiedad de un exitoso odontólogo. Además, señalaron que actualmente el inmueble estaría siendo administrado por el hijo de un capo que ya estuvo convicto en los Estados Unidos. Este individuo actualmente controlaría el negocio del tráfico de 2CB o ‘tusi’, tras el asesinato de Juan Pablo Leal Vásquez, alias Pablito, a inicios de 2025, quien era reconocido como el ‘rey del tusi’ en Medellín y cuyo crimen, en el Valle del Cauca, habría sido consecuencia de las disputas por el control del negocio de este estupefaciente.
Por su parte, días atrás, el alcalde Federico Gutiérrez subrayó que la reunión se produjo mientras que la ciudad estaba a cargo de Daniel Quintero Calle y apuntó que es preciso indagar si Maduro Guerra y los disidentes también se habrían reunido con jefes de los GDO.
Precandidato presidencial, Daniel Quintero. Foto:Fernando Ariza /El Tiempo
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El informe de inteligencia desconocido
En ese sentido, EL TIEMPO contactó al mayor general Eliécer Camacho Jiménez, quien para el año 2020 era el comandante de la Policía Metropolitana del Valle de Aburrá.
El oficial le confirmó a este medio en exclusiva que en la época referenciada por el Departamento de Estado de los Estados Unidos, se le informó que, al parecer, en la ciudad tendría lugar una reunión entre Nicolás Maduro Guerra y miembros de las disidencias de las Farc. Camacho explicó que en ese momento no se pudo corroborar la veracidad de la información, por lo cual no se le dio aviso al exalcalde Quintero, en tanto, no se consideró oportuno.
Mayor general Jorge Eliécer Camacho Jiménez. Foto:Néstor Gómez. EL TIEMPO
En esa línea, durante la administración de Quintero solo hubo un secretario de Seguridad: el general en retiro José Gerardo Acevedo. A su mando, en el año 2020, las cifras de criminalidad por parte de los GDO redujeron considerablemente, pasando, por ejemplo, de 306 homicidios en 2019 a 163 en 2020. Esta reducción empezó a marcar la tendencia a la baja que se ha mantenido hasta la actualidad con respecto a la actividad de estos gruposque se enfocaron en generar rentas ilícitas, en lo que las autoridades consideran una ‘jugada’ en pro de la rentabilidad.
De hecho, en ese entonces, Fernando Quijano, director de la Corporación para la paz y el Desarrollo Social (Corpades), experto y analista sobre conflicto armado con énfasis en Antioquia, explicó que dicha reducción respondió al llamado ‘Pacto de La Oficina’.
Por otro lado, altas fuentes de esa secretaría de Seguridad le aseguraron a EL TIEMPO que no existe registro de la reunión de Maduro con los disidentes en la ciudad, ni siquiera por fuentes de inteligencia: “Los organismos, al menos a nivel local, no registran el hecho”, le dijeron a este diario.
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¿Gestión logística de ‘La Oficina’?
Para comprender las circunstancias que favorecieron la reunión de Maduro Guerra y los disidentes, y la reserva de la misma, EL TIEMPO consultó al secretario de Seguridad de Medellín en 2019 y actual concejal, Andrés Felipe Tobón Villada, quién ofreció su lectura al respecto de las dinámicas de las estructuras ilegales de Medellín, en función de la ofensiva contra estas que lideró durante su gestión, la cual entregó dejando un mapeo claro del funcionamiento de los GDO.
Tobón comenzó explicando que durante su gestión se estableció que las estructuras estaban divididas en dos grandes conglomerados: la Alianza de Estructuras Criminales y La Oficina. En la época había alrededor de 20 confrontaciones activas entre los GDO y para 2019 se interrumpieron; Tobón atribuyó este fenómeno al accionar de la fuerza pública: 161 cabecillas capturados y más de 400.000 millones de pesos en propiedades que se le extinguieron a ‘La Terraza’.
Andrés Felipe Tobón Villada, exsecretario de Seguridad de Medellín (2017-2019) Foto:Concejo de Medellín.
Tobón hizo énfasis en la figura de ‘La Terraza’ pues entre expertos existe consenso en torno a que lo más probable es que haya sido esta organización, vinculada con la antigua ‘Oficina’, la que haya generado las condiciones para la reunión de ‘Nicolasito y los disidentes.
El exsecretario de Seguridad aseguró que para inicios de 2020, sus fuentes le informaron que la mayoría de los cabecillas de la ciudad habían conseguido traslados a la cárcel La Picota de Bogotá, una medida que resultaba contraproducente, pues estos habían sido enviados a diferentes penales del país, alejados de Medellín, para evitar que se produjeran negociaciones entre ellos y que tuvieran proximidad con los mandos desde la cárcel.
Según Tobón, las llegadas a La Picota habrían favorecido la ‘diplomacia’ entre cabecillas y estructuras para lograr acuerdos sobre el control de las rentas ilícitas en Medellín. Entre los traslados destacó la figura de alias Douglas, cabecilla histórico de ‘La Terraza’.
José Leonardo Muñoz Martínez, alias Douglas, máximo cabecilla histórico de ‘La Terraza’. Foto:Jaiver Nieto Álvarez.
José Leonardo Muñoz Martínez, alias Douglas,
podría ser clave para entender las circunstancias que favorecieron el ingreso de ‘Nicolasito’ y los disidentes a Medellín, pues, su poder y conexiones destacarían como factores fundamentales para generar garantías en torno a la reunión, no solo en cuanto al traslado de los involucrados, sino en materia de seguridad y para interrumpir cualquier tipo de confrontación que los implicara, por ejemplo, con el ‘clan del Golfo y el bloque de guerra urbano del Eln, organizaciones beligerantes con incidencia en la capital de Antioquia y con nexos con ‘La Terraza’.
“Es imposible que no haya sido a través de un grupo delincuencial organizado que algo semejante pudiera pasar en la ciudad de Medellín”, sentenció Tobón Villada.