100 días de Kast: plan en economía, tropezones en seguridad

«No han sido los 100 días que muchos esperaban, o al menos los que yo esperaba», dice el politólogo Cristóbal Bellolio, académico de la Universidad Adolfo Ibáñez. Se refiere a los primeros meses de José Antonio Kast como presidente de Chile. Tras más de una década como candidato presidencial, el político de ultraderecha llegó al poder el 11 de marzo de 2026 sobre la base de dos pilares de campaña: cambios radicales en seguridad y en economía, con el fin de enfrentar dos de los temas más acuciantes para la ciudadanía.
«Pensé que su arranque iba a ser más efectista, no sé si efectivo, en materia de seguridad. Que iba a haber un despliegue, que la gente iba a poder constatar que habría un enfoque completamente distinto, mucho más represivo y duro con la inmigración ilegal, el narcofuneral, con todas las cosas que hacían que Chile estuviera en crisis, según el discurso de Kast», apunta el experto. «Y la verdad es que han sido bastante flojos estos 100 días en eso».
No solo hizo propio el marco de seguridad preparado por su némesis político, el presidente Gabriel Boric, sino que el gobierno sufrió el cambio de gabinete más temprano de la historia reciente, con la salida de la vocera y de, precisamente, la ministra de Seguridad Pública, María Trinidad Steinert, quien poco antes había reconocido que no tenía un plan para enfrentar la crisis.
«Defino los 100 primeros días [que se cumplen el 18 de junio] en dos términos: amateur y desconectados», declara a DW Jorge Saavedra, académico de la Universidad Diego Portales y doctor en Comunicación y Medios de la Universidad de Londres. «Kast durante más de diez años fue básicamente candidato a la presidencia y desde esa posición criticó, apelando siempre a que él era el más preparado. Esto quedó en lo declarativo, pues la incompetencia se ha hecho evidente», agrega.
Meses turbulentos
No han sido meses fáciles, de eso no hay duda. Apenas doce días después de asumir el poder, el gobierno anunció un importante aumento en el precio de los combustibles, impulsado por el conflicto en Medio Oriente y un cambio en el mecanismo de estabilización de los precios. Esto golpeó directamente el bolsillo de los chilenos y supuso un revés en la popularidad del gobierno.
«Ese fue un indicador de que a la hora de las decisiones y pagar los costos, el que se ajusta el cinturón es el ciudadano de a pie», dice Saavedra. «Se sintió como una señal de que, en las decisiones importantes, la clase media y las pequeñas y medianas empresas son el fusible a quemar», agrega.
«El ‘bencinazo’ generó para el gobierno perjuicios que no imaginaron. Yo creo que si pudieran volver el tiempo atrás, quizás no tomarían la misma decisión de traspasar los costos a los usuarios. Eso, en lo concreto, los hizo perder 20 puntos de aprobación», indica Bellolio. «Y gran parte de esto se debe a que a la gente se le dijo que este gobierno iba a mejorar la seguridad y la situación económica, y eso no se ha visto».
Sí hay plan económico
Las críticas que cosechó Mara Sedini como vocera, que terminaron con ella fuera del cargo poco más de dos meses después de asumir, los recortes presupuestarios que han afectado a diversos ministerios y el reconocimiento de parte de Kast de que su promesa de expulsar a los inmigrantes era lo que él mismo definió como una «metáfora», han sido elementos que han llamado la atención de la opinión pública.
Bellolio, empero, reconoce que, así como en seguridad no había plan, en economía es claro que sí lo hay. «Te puede gustar o no, pero hay un plan que obedece a una doctrina bastante clara, que es que el gran empresariado tenga condiciones más favorables para hacer negocios, invertir y generar empleo formal. En ese sentido, yo creo que el gobierno sí ha sido súper consistente». También destaca una base de apoyo leal, en torno al 30 por ciento, que sigue al lado del presidente.
Saavedra piensa que las promesas de campaña eran muy maximalistas. «Pasó de prometer masivas expulsiones a migrantes irregulares a indicar, a través del director de Migraciones, Frank Sauerbaum, que ‘no se puede pedir lo imposible’. Esa grandilocuencia en el discurso le quita crédito y, comunicacionalmente, es peligroso para él, porque se vuelve una figura poco creíble incluso para sus votantes».
El orden como premisa
Así como ha habido errores y tropiezos, muchos de ellos atribuibles a la inexperiencia de un sector político de ultraderecha que no había gobernado jamás, hay también un trasfondo discursivo que puede tener arrastre. «Hay un porcentaje de apoyo que cree que muchas decisiones del gobierno son exhibición de carácter, como el registro de vándalos para castigar incivilidades o incluso el bencinazo, que para algunos es una muestra de interés por ordenar las finanzas, porque había que ordenar la casa, ordenarla fiscalmente, moralmente», estima Bellolio.
Para el politólogo, también juega a favor del gobierno el hecho de que las prioridades de la ciudadanía, léase seguridad y economía, son también las del Ejecutivo. Asimismo, destaca que no se han hecho realidad las pesadillas de «aquellos que temían un presidente iliberal que horadara las instituciones del Estado y la democracia como han hecho varios de sus socios de la extrema derecha internacional». Para Bellolio, Kast ha sido más bien un presidente conservador, pero no uno radical de derecha.
Saavedra, por su parte, piensa que los 100 primeros días de mandato de José Antonio Kast son un ejemplo de lo que vendrá. «Estimo que no va a cambiar, y esto por dos razones. La primera es que no hay elecciones en lo próximo, por ende, no se sentirá presionado para modificar de rumbo. Y como no hay elecciones, bajar en las encuestas no será un problema, considerando su mayoría parlamentaria. La segunda es que ha logrado instalar una pequeña narrativa que le es cómoda y funciona: el país ha sufrido ajustes y no se ha movilizado. Y si se moviliza, la receta será criminalizar esa movilización».
(cp)
Fuente de TenemosNoticias.com: www.dw.com
En la sección: Deutsche Welle: DW.COM – Internacional
También te puede interesar




