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Ola de calor en Alemania: la factura económica de su impacto

📅 🕐 hace 3 min🔗 Fuente: dw.com🕑 4 min de lectura
Ola de calor en Alemania: la factura económica de su impacto
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Mientras en Estados Unidos tener aire acondicionado forma parte del equipamiento estándar, en Alemania solo está en el 6 por ciento de los hogares.

En cambio, el 50 por ciento de los edificios de oficinas y administrativos sí cuentan con sistemas de refrigeración.

Aislamiento térmico en vez de protección contra el calor

«En los países nórdicos, los edificios se diseñan para retener el calor debido a los inviernos fríos», afirma la economista Katharina Utermöhl, investigadora de política económica en la aseguradora Allianz y coautora de un estudio sobre las consecuencias del calor para la economía alemana.

El estudio advierte de enormes costos derivados de la disminución de la productividad y el aumento de los costos energéticos. El calor extremo ya no es solo un fenómeno meteorológico pasajero, sino que se ha convertido en una crisis económica estructural.

Para el cuerpo humano, las temperaturas superiores a 30 grados Celsius suponen un esfuerzo considerable. Utermöhl explica a DW que, por encima de esa temperatura, la productividad disminuye un 3 por ciento por cada grado, y los costos de energía aumentan un 1,2 por ciento. La gente trabaja más despacio, aumentan los errores, las máquinas se sobrecalientan y la refrigeración requiere más electricidad.

Más bajas por enfermedad, menor productividad

El calor afecta especialmente a quienes trabajan al aire libre. Según el Ministerio de Trabajo, las bajas por enfermedad suelen aumentar un 3,5 por ciento en los días con temperaturas superiores a los 30 grados Celsius. Durante las olas de calor prolongadas, este aumento puede llegar hasta el 6 por ciento.

Según el informe de Allianz, las pérdidas económicas totales en Alemania entre 2026 y 2030 podrían ascender a unos 120.000 millones de euros. El estudio incluso sugiere una posible caída de hasta un 3 por ciento del producto interno bruto (PIB). Si la rentabilidad disminuye, las empresas podrían estar menos dispuestas a invertir.

Junio más caluroso desde que existen registros

Mientras Alemania aún se encuentra en un punto intermedio en cuanto al daño económico potencial causado por el cambio climático, Francia, Italia y España ya están sufriendo las consecuencias. De hecho, los países del norte de Europa se benefician en parte del cambio climático, ya que necesitan menos calefacción por los inviernos más suaves.

Según el Servicio Meteorológico Alemán (DWD), entre 1961 y 1990, Alemania experimentó un promedio de 4,2 días al año con temperaturas de 30 grados Celsius o más. Entre 1991 y 2020, 8,9 días, y actualmente entre 18 y 20. La actual ola de calor es la más larga registrada en junio desde que existen registros.

«Europa se calienta más rápido que cualquier otro continente, y lo estamos pagando con vidas humanas», dijo en Berlín Hans Henri Kluge, director regional para Europa de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Más de 200.000 personas en Europa han fallecido por causas relacionadas con el calor en los últimos cuatro años.

Y, según Katharina Utermöhl, «es evidente que las empresas ya notan el impacto de este calor en sus ingresos y costos».

Protección contra el calor y gestión de riesgos

La experta aboga, ante todo, por una visión a largo plazo y medidas preventivas. «Alemania debe dejar de considerar el calor como un problema exclusivo del verano» y verlo como un «desafío constante para la política económica». Y apuesta por que la gestión del calor se integre en toda la planificación empresarial.

En este sentido, la economista también considera que el Gobierno tiene la responsabilidad de entender la protección contra el calor como un aspecto central de la política económica: «Por ejemplo, se podrían introducir incentivos fiscales para los edificios diseñados para resistir estas temperaturas crecientes y olas de calor» con fachadas de colores claros o la incorporación de vegetación en los edificios. Para ella, no hay duda de que es necesario replantear por completo el proceso de planificación urbana.

La economista también sugiere que «el país necesita invertir mucho más y también preparar la infraestructura», otra tarea titánica para un Estado sobrecargado financieramente.

¿La siesta para Alemania?

¿Tendría Alemania que aprender de los vecinos del sur e introducir, por ejemplo, la siesta en la vida laboral? «Implementarla directamente ahora sería difícil, ya que es casi una institución cultural», afirma Utermöhl. Pero Alemania podría tener mayor flexibilidad horaria. «Empezar más temprano, evitar el calor del mediodía y terminar más tarde; esa sería una posibilidad”, apunta.

Katharina Utermöhl asegura que Alemania necesita aclimatarse y tomar medidas de protección ante el calor. «Las empresas que lo hagan ahora, tendrán una clara ventaja competitiva dentro de diez años sobre las que decidan esperar».(rmr/ms)

Fuente de TenemosNoticias.com: www.dw.com

En la sección: Deutsche Welle: DW.COM – Internacional

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