Los ataques ucranianos provocan escasez de combustible en Moscú | elmundo.es

Safarali Nazarov, un taxista moscovita, está harto: afirma que la reciente escasez de combustible provocada por los ataques ucranianos en Rusia le está llevando, sencillamente, a plantearse dejar el trabajo. «La situación es realmente muy, muy tensa», afirma este hombre de 55 años, entrevistado cerca de una gasolinera del gigante ruso de los hidrocarburos Lukoil, situada cerca del distrito financiero de Moscú.
«Estamos haciendo cola durante una hora, una hora y media… Es hora de dejar este trabajo y marcharse», susurra el conductor. Delante de él, una quincena de vehículos esperan su turno en el surtidor. Según el señor Nazarov, la situación es aún peor fuera de la capital rusa: «A 200 kilómetros de Moscú, no te dan más de diez litros. En algunos sitios, ya ni siquiera dan nada». Rusia, uno de los mayores productores de petróleo del mundo, ha impuesto una serie de restricciones a la venta de gasolina en todo el país, ya que los bombardeos ucranianos han paralizado parte de sus refinerías, depósitos y logística, lo que ha perturbado todo el suministro nacional. Varias regiones han establecido un racionamiento, mientras que algunas gasolineras han cerrado por falta de combustible.
En los últimos meses, Ucrania ha intensificado su campaña de ataques con drones de largo alcance contra infraestructuras energéticas en Rusia, con el objetivo de privar al Kremlin de una fuente de ingresos vital para financiar su esfuerzo bélico.
La semana pasada, un ataque ucraniano provocó un impresionante incendio en una importante refinería situada al sureste de Moscú. El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, califica estos bombardeos como una respuesta justa a los ataques con misiles y drones rusos que asolan Ucrania casi a diario desde la ofensiva a gran escala de febrero de 2022. Durante una reunión televisada celebrada esta semana, el viceprimer ministro ruso, Alexander Novak, aseguró al presidente ruso, Vladímir Putin, que la situación relativa al suministro de combustible «no era fácil», pero que estaba «bajo control».
El Gobierno ha restringido las exportaciones y ha ordenado a los minoristas que faciliten datos en tiempo real sobre la disponibilidad de combustible en las gasolineras con el fin de coordinar la respuesta del Estado.
La península de Crimea, anexionada, donde se ha suspendido la venta de gasolina al público, y el suroeste de Rusia son las regiones más afectadas. Pero también se han registrado escaseces en Siberia y en el Lejano Oriente. Las imágenes de colas frente a las gasolineras se han convertido en el último ejemplo hasta la fecha de las repercusiones de la guerra en Rusia.
Periodistas de la AFP observaron el miércoles colas frente a varias gasolineras de Moscú. Algunas se habían quedado sin existencias de distintos tipos de combustible, otras limitaban las ventas a 30 litros por persona o incluso estaban cerradas.
Iana Svarovskaïa, una taxista de 44 años, confirma que las «largas colas» son ahora «frecuentes» y que algunas gasolineras de su barrio están cerradas. Daria, una moscovita de 25 años que prefiere no dar su apellido, también afirma haber constatado la escasez, pero le resta importancia: «O bien tienen combustible y hay que esperar un poco —unos 15 minutos, no más— o bien pasamos por delante, vemos que los surtidores están completamente cerrados y buscamos otras gasolineras, pero la situación no es realmente estresante», asegura.
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