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¿Quién gana y quién pierde en el pacto entre Irán y Estados Unidos? | elmundo.es

📅 🕐 hace 2 min🔗 Fuente: elmundo.es🕑 8 min de lectura
¿Quién gana y quién pierde en el pacto entre Irán y Estados Unidos?
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Irán y Estados Unidos celebran haber alcanzado un pacto que abre una ventana de 60 días para negociar las cuestiones más espinosas de la guerra desatada a finales de febrero. A la espera de una reunión entre los equipos negociadores de ambos países el próximo viernes en Suiza, se conocen pocos detalles del acuerdo. ¿Ha terminado la guerra?, se preguntan muchos. Por el momento, permanece vigente el alto el fuego declarado a principios de abril, una tregua que ambas partes han violado en repetidas ocasiones, amenazando con una reanudación del conflicto.

Una de las cuestiones más destacadas del memorando es la ausencia de la parte israelí, que participó en los ataques contra Irán que descabezaron la cúpula del régimen en marzo, con la muerte del Líder Supremo, el ayatolá Ali Jamenei, así como de decenas de comandantes. Se desconoce si Israel acepta la declaración, pero pese a haberse mantenido al margen del diálogo, el memorando exige «el fin permanente e inmediato de la guerra» también en Líbano, donde Tel Aviv mantiene una ofensiva que ha dejado más de 3.700 muertos desde marzo.

Se espera que Suiza acoja la escenificación de la firma del memorando de entendimiento -que ya se ha rubricado online- seguido de la primera ronda de negociaciones posteriores, anunció el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi. El presidente iraní, el reformista Masoud Pezeshkian, celebró el pacto como una victoria de su país, con la firma de un «documento de honor» para la región y «las fuerzas de resistencia», en un guiño a las milicias aliadas de Teherán que han participado en la guerra contra Estados Unidos e Israel. Pezeshkian señaló que aún existen «diferencias menores en un apartado muy breve» del acuerdo, sin dar más detalles, e invitó a la nación a apoyar el pacto, frente a Israel que ha demostrado con sus objeciones que Irán «ha salido victorioso».

La reapertura del Estrecho

El impacto más inmediato del tratado es la reapertura del Estrecho de Ormuz, con el compromiso de Teherán y Washington de levantar el bloqueo impuesto por esta vía marítima por la que navegaba a diario el 20% del petróleo mundial antes de la guerra. El presidente estadounidense, Donald Trump, dio a entender durante el anuncio del pacto que era inminente, aunque luego el ejército matizó que el bloqueo seguirá vigente hasta la firma del viernes. En un comunicado, el ejército estadounidense advirtió a los buques afectados que no intenten cruzar hasta recibir instrucciones explícitas, pese a que Trump aseguró que «los barcos están empezando a salir» de Ormuz.

Los expertos apuntan que la reivindicación iraní sobre su titularidad del Estrecho no está incluida en las conversaciones, al menos por ahora. Sin embargo, el portavoz de Exteriores iraní, Esmail Baqaei, insistió el lunes en los planes del régimen de supervisar el tráfico marítimo en una gestión conjunta con Omán, en la que se recaudarán «tarifas relacionadas con los servicios de navegación». Ante todo, el Estrecho de Ormuz ya estaba abierto antes de la guerra, por lo que Teherán probablemente haya conseguido ciertas concesiones estadounidenses por el desbloqueo de esta vía crucial.

Los activos congelados

La mayor victoria de Teherán, apuntan los medios iraníes, será la liberación de 24.000 millones de dólares en activos congelados y la posibilidad de otros 300.000 que contribuirán a la «reconstrucción» del país tras la ofensiva israelí-estadounidense. Baqaei declaró que tanto el acceso a los activos congelados como el levantamiento de sanciones petroleras entrarán en vigor inmediatamente después de la implementación del memorando, una afirmación que Washington ha negado. «Podrían tener acceso (a los activos) siempre y cuando cumplan con su parte de compromiso», declaró el vicepresidente JD Vance, en una entrevista con la CBS en la que se confirma la cifra de activos que se desbloqueará.

Trump tendrá que convencer a su audiencia que esta transferencia de dinero no es un pago reparativo de la guerra, si no un desbloqueo de activos iraníes, así como cualquier ayuda futura supeditada al acuerdo. «Se trata de una cuestión de comportamiento. Si cumplen con sus obligaciones, eso empezará a surtir efecto», advirtió Trump sobre el pacto.

Del discurso estadounidense han desaparecido algunas de las promesas que motivaron una ofensiva militar que ha costado 29.000 millones de dólares, según el Pentágono, una cifra que otros estudios elevan a 34.0000. Trump llegó a augurar un «cambio de régimen» que no ha ocurrido, si bien la República Islámica perdió a decenas de altos cargos en un momento en el que se cuestionaba socialmente su legitimidad, tras un enero negro con las mayores protestas antigobierno de las últimas décadas. Dentro del régimen también hay un sector más intransigente que se opone a las negociaciones con Washington y desconfía de cualquier acercamiento diplomático, tildando a los negociadores de «traición» al Líder Supremo fallecido, Ali Jamenei. En las últimas horas, el presidente Pezeshkian ha lanzado indirectas contra estos sectores advirtiendo que «los deseos personales no se pueden presentar como demandas públicas» y que tal voluntad «solo alimenta la división que Israel intenta crear».

La cuestión nuclear

En cuanto a la cuestión nuclear, otro de los escollos que motivó la ofensiva militar de EEUU e Israel, no hay acuerdo por el momento. Washington apunta que Irán reafirmará su compromiso de no adquirir ni desarrollar armas nucleares, una intención que ya prometió antes de la guerra. Teherán parece que dirige los términos de esta cuestión y ya ha dejado claro que el programa nuclear se discutirá en una fase posterior de las negociaciones, aunque medios estadounidenses apuntan que el régimen se ha comprometido a diluir su uranio enriquecido. La República Islámica ha logrado dejar fuera de las conversaciones algunas exigencias previas de Washington y Tel Aviv, como la eliminación de su programa de misiles balísticos o el fin de su apoyo a milicias de la región.

No obstante, uno de los principales escollos sigue siendo la ofensiva israelí en Líbano, ya que si Israel continúa con su contienda militar, podría hacer descarrilar todo el proceso diplomático. Trump ha dejado claro que acepta las condiciones de Teherán y pondrá fin a la guerra, una iniciativa que ha recibido el respaldo de líderes europeos en las últimas horas. Según la agencia iraní Tasnim, Teherán ha presionado para modificar el memorando en las últimas horas, condicionando el fin de la guerra en Líbano como requisito previo para unas futuras conversaciones nucleares. «Si se reanuda la guerra, asesinatos u operaciones militares contra Líbano, las negociaciones se suspenderán», apunta su emisora. Por el momento, el ejército israelí no ha puesto freno a su campaña militar, con quince muertos durante la jornada del lunes.

A pesar de la guerra de narrativas, el alcance de un acuerdo se ha recibido con alivio entre los vecinos árabes del Golfo, que han sido carne de cañón de las represalias de Irán contra Estados Unidos e Israel. Los gobiernos del Golfo piden avanzar en las negociaciones en pro de la estabilidad regional, sin posicionarse con ningún bando. «Es una victoria para la diplomacia y el sentido común«, zanjó Omán en un comunicado.

Fuente de TenemosNoticias.com: www.elmundo.es

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