Andy Burnham lanza su candidatura al liderazgo laborista con la promesa de descentralizar el Reino Unido | elperiodico.com

El principal favorito para convertirse en el nuevo primer ministro del Reino Unido, Andy Burnham, ha dejado clara su principal prioridad en caso de que se confirme su nombramiento en las próximas semanas: acabar con el modelo centralista y dar más poderes a las administraciones locales para que el crecimiento económico llegue a «todos los códigos postales del país». El que fue alcalde de Mánchester hasta hace menos de dos semanas ha defendido entregar más competencias a los municipios y ha prometido poner fin a la «política de siempre», en el que ha sido su primer gran discurso desde la dimisión de Keir Starmer la semana pasada.
«Todo el país se ve afectado cuando las regiones y las naciones no alcanzan su potencial, y los londinenses se quedan con una economía sobrecargada y un mercado inmobiliario saturado. Esto también es perjudicial para el Gobierno nacional, porque nunca conseguiremos que el crecimiento alcance el nivel que el Reino Unido necesita, a menos que cada código postal del país esté preparado para contribuir a ello», ha asegurado Burnham en su intervención de este lunes. «Para que esto sea posible, llevaremos a cabo el mayor reequilibrio de poder que ha vivido nuestro país».
Burnham ha prometido trasladar parte del centro de operaciones de Downing Street a Mánchester, en un intento de potenciar el desarrollo de las zonas del centro y del norte de Inglaterra. «Crearemos un Estado más ágil, con un objetivo más claro: impulsar todas las regiones del país y centrarnos con precisión milimétrica en el crecimiento y la regeneración, un crecimiento de calidad», ha enfatizado. Su propuesta pretende poner fin a dos décadas de empobrecimiento, marcadas por la crisis de 2008, el Brexit y la pandemia, y aspira a «levantar» el país en los próximos 10 años.
Más competencias
Entre sus promesas está entregar a las autoridades locales más competencias para «retomar el control» de servicios básicos como el agua, la energía, el transporte y la vivienda. «En colaboración con las autoridades locales, supervisaremos el mayor programa de construcción de viviendas públicas desde la posguerra», ha afirmado Burnham, quien ha recalcado, a su vez, su intención de «reformar» los impuestos a los pubs y a los pequeños negocios para revitalizar las calles comerciales en todos los municipios del país. También ha puesto el foco en la creación de mayores oportunidades para los jóvenes, en un intento de frenar el aumento del paro juvenil.
El aspirante a primer ministro ha tratado de convencer a los suyos y evitar así posibles candidaturas alternativas que alarguen la toma del relevo al frente del Partido Laborista. Pero su discurso ha dejado abiertas algunas incógnitas, entre ellas qué medidas concretas piensa adoptar para hacer frente al previsible aumento del gasto en partidas como la defensa o cuál será su posición en política exterior, un asunto al que no ha hecho mención en los más de 30 minutos que ha durado su intervención.
Futuro gobierno
Burnham tampoco ha aclarado cuál será su equipo de Gobierno, un asunto clave para conseguir el respaldo de sus potenciales rivales. El candidato laborista ha asegurado que no dará nombres hasta que no concluya el proceso interno en su partido, cuyo inicio está previsto para el 9 de julio, pero la posibilidad de que nombre al actual ministro de Energía y exlíder laborista, Ed Miliband, al frente de la cartera de Economía ha provocado inquietud en el sector más moderado de la formación, que lo ve poco capaz de convencer al sector empresarial y de mantener bajo control a los mercados.
Las líneas maestras del proyecto de Burnham están empezando a coger forma, pero todavía le queda mucho camino por recorrer para demostrar a los electores que su propuesta supondrá un cambio real y no una repetición de las promesas vacías que lanzaron sus predecesores. Una tarea difícil de conseguir, teniendo en cuenta que su eventual Gobierno estará condicionado por el programa electoral que su formación presentó en 2024. Faltan apenas tres años para las próximas elecciones generales y los cambios deberán notarse rápidamente si el laborismo quiere frenar el ascenso de la ultraderecha e impedir la llegada al poder del populista Nigel Farage.
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