El Consejo de Europa denuncia casos de maltratos en cárceles de Catalunya y comisarías de los Mossos | elperiodico.com

El Comité Contra la Tortura del Consejo de Europa, una institución que vela por el respeto a los derechos humanos en el continente, ha publicado este jueves un informe en el que denuncia la práctica de atar a los presos a las camas en prisiones y centros de menores en Catalunya además de malos tratos en prisiones y comisarías, urgiendo a las autoridades a ponerle fin.
En noviembre de 2024, miembros del Comité viajaron a Catalunya para examinar el tratamiento que reciben las personas detenidas en prisión y en comisaría. La misión puso especial atención en los centros de régimen cerrado (Departaments Especials de Règim Tancat). En total, visitaron cinco comisarías, además de la sede de la Policía Nacional y la Guardia Civil, los centros penitenciarios de Brians I, Brians II, Lledoners, Quatre Camins, Joves y el Hospital Penitenciario de Terrassa Prison Hospital, además del centro de menores de Els Tillers.
El informe concluye que la fijación mecánica de los reclusos con fines disciplinarios, es decir, atarles a las camas, “sigue siendo problemática”. El Comité considera que esta práctica supone “un riesgo de malos tratos”, llegando en algunos casos a ponerles boca abajo y administrarles inyecciones por la fuerza. La medida resulta especialmente preocupante cuando se trata de presos con trastornos mentales.
Esa misma práctica también se utiliza en los centros de menores, aunque en la unidad terapéutica. El Consejo de Europa exige abolirla y buscar alternativas para calmar a los internos o presos violentos, en el caso de las cárceles, optando por el internamiento en celdas acolchadas. De optarse por la inmovilización, insiste el informe, sólo debe llevarse a cabo en un entorno médico y supervisado.
Malos tratos de Mossos
En el informe, el Comité asegura que aunque la mayoría de personas detenidas que fueron entrevistadas afirmaron haber sido tratadas correctamente, algunas denunciaron malos tratos. El informe habla de “bofetadas, puñetazos, y golpes con porras” en el momento de la detención o durante el traslado a la comisaría, por parte de agentes de los Mossos d’Esquadra.
Entre los testimonios que recoge el informe, algunos detenidos denuncian haber sido arrastrados por el suelo cuando estaban esposados. Otros hablan de intentos de estrangulamiento, de haber sido golpeados hasta perder el conocimiento o de cómo agentes les habían puesto una pistola en la cabeza a modo de amenaza.
En varios casos, “las denuncias fueron corroboradas por certificados médicos” después de que los detenidos tuvieran que ser trasladados a un hospital o centro de salud, o una vez ingresaron en prisión. Además de los golpes, el informe hace referencia cómo se les aprieta excesivamente las esposas a los detenidos, o a insultos verbales por parte de los agentes de policía contra los detenidos. Esto es particularmente habitual entre detenidos de origen extranjero, según el informe.
El Consejo de Europa también censura la práctica de realizar exámenes médicos a personas detenidas mientras están esposadas, y en presencia de agentes. El informe critica además las malas condiciones en las celdas de las comisarías y exige subsanar deficiencias estructurales como la falta de luz natural, ventilación, agua o timbres de llamada.
Centros penitenciarios
También los presos denuncian malos tratos y uso excesivo de la fuerza por parte del personal penitenciario. En particular, estos habrían tenido lugar “en el contexto de episodios de agitación de los presos” o “altercados cada vez más intensos con el personal” pero también “durante casos de resistencia pasiva a las órdenes del personal penitenciario”.
Mientras que en el caso de los centros de régimen cerrado la misión ha identificado ciertas mejoras como la reducción del tiempo de detención o una mayor presencia de personal sanitario especializado, aunque lamenta la falta de asistencia psiquiátrica para presos con trastornos mentales.
En general, el Consejo de Europa reclama un mayor compromiso de las autoridades para mejorar las condiciones en los centros y en las prisiones. También exige una política de tolerancia cero con los malos tratos y el uso excesivo de la fuerza. Pero además, pide una mejora sustancial del sistema de registro de lesiones observadas en detenidos durante su custodia, para que puedan investigarse posibles casos de malos tratos.
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