El país latinoamericano da un paso significativo hacia su transición política a instancias de EEUU y con la llamativa exclusión de María Corina Machado | elperiodico.com

Ha comenzado la transición política en Venezuela bajo la tutela de EEUU. El Departamento de Estado saludó la reunión entre Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional (AN), y Dinorah Figuera, quien reivindica el ejercicio del mismo cargo desde el exiio y como continuidad de la «presidencia encargada» de Juan Guaidó. Un encuentro de esa naturaleza solo pudo ser posible por la fuerza de los acontecimientos derivados del 3 de enero pasado. Rodríguez y Figuera dejaron de lado el antiguo desprecio y discutieron una agenda común de cara a un recambio institucional, sin fecha a la vista. La imagen de los antagonistas conversando provocó impacto en Caracas. Pero mucho más la nueva constatación de que María Corina Machado no parece ser para Estados Unidos la figura protagónica del recambio político. El portal El Pitazo señaló al respecto que la hoja de ruta se diseña «al margen de los esfuerzos» de la líder de la oposición y la Plataforma Unitaria Democrática (PUD), que en mayo pasado firmaron el Manifiesto de Panamá. En ese texto se llamó a Delcy Rodríguez, la autoridad ejecutiva interina, a comenzar un diálogo «serio» que propicie la «unidad nacional». Por el momento, el Palacio de Miraflores decidió hacerlo con los sectores del antimadurismo que no responden a la Premio Nobel de la Paz.
Todo esto ocurre bajo la atenta mirada de EEUU. El Departamento de Estado destacó que la agenda incluye la reconstrucción del Consejo Nacional Electoral (CNE) y el restablecimiento de garantías para la participación política. «Este es un primer paso en lo que será un proceso reflexivo para asegurar una sociedad venezolana libre y abierta», señala el texto en el que se confirma el protagonismo de la Administración de Donald Trump. «Esperamos continuar las conversaciones entre los partidos políticos de Venezuela y el Gobierno interino en las próximas semanas en Caracas para comenzar formalmente su trabajo».
La salida del poder de Nicolás Maduro, tras ser secuestrado durante la intervención militar norteamericana, ha alterado por completo el mapa político de Venezuela. El caso de Figuera es elocuente. Sobre ella pesaba una orden de detención emitida el 9 de enero de 2023 por el entonces fiscal general, Tarek William Saab. El brazo punitivo de Maduro la acusaba de usurpación de funciones, legitimación de capitales, traición a la patria y asociación para delinquir por jurar el cargo de presidenta del Parlamento en 2015. Saab fue defenestrado por lo que ahora se conoce en Caracas como el «Rodrigato», y Figuera retornó de su exilio. Se sentó frente al diputado que había pedido que le retirara la nacionalidad. En la foto se lo ve sonriente y atento.
Ocho años separaban a Figuera de Caracas. «Mi papel es institucional (…) En estos momentos yo estoy asumiendo una invitación que me hace el Departamento de Estado para asumir todos estos desafíos que va a contribuir a dirimir las diferencias, pero a tener congruencias y tener coincidencias», dijo al llegar al país. Las palabras devinieron hechos. Figuera y Rodríguez pactaron la instalación de una mesa técnica y política paritaria conjunta.
De acuerdo con el presidente de la AN que reconoce en los hechos Washington, las partes se propondrán un cronograma concreto de trabajo. La Asamblea Nacional electa en 2015, y cuyos integrantes deliberan en el universo virtual, acaba de tener un curioso reconocimiento como interlocutora de las autoridades legislativas del Gobierno interino. «La agenda de trabajo tendrá como prioridades la reconstrucción de las instituciones democráticas, el fortalecimiento de los organismos electorales, la restitución plena de los partidos políticos, el establecimiento de garantías para todos los actores políticos y el pleno respeto a la libertad de expresión», señala su documento. Figuera ofrece además un detalle sugerente en ese texto. Antes de encontrarse con Rodríguez lo había hecho con el encargado de negocios de EEUU en Venezuela, John Barrett. «Expresamos nuestro agradecimiento a Estados Unidos por su respaldo a esta vía institucional, legítima y representativa, orientada a alcanzar soluciones estables y duraderas para Venezuela, tras años de estancamiento político y confrontación».
La dirigente del partido Primero Justicia también había tenido meses atrás una conversación con el subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, Michael Kozak. Sin embargo, destacó El Pitazo, «ni Machado ni la coalición opositora están representadas en esta mesa».
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