Parálisis diplomática ante la guerra | elperiodico.com

La excancillera alemana Angela Merkel, que acaba de ser galardonada con la Orden Europea al Mérito, ha urgido esta semana a los líderes de la Unión Europea (UE) a abrir negociaciones directas con el Kremlin para poner fin a la guerra en Ucrania. Merkel, en una entrevista en la cadena pública alemana WDR, criticó que la UE no utilice «todo su potencial diplomático» para poner fin a esa guerra y que haya dejado en manos del presidente norteamericano, Donald Trump, la iniciativa de la negociación y del diálogo con el presidente ruso, Vladímir Putin.
Javier Solana, el primer responsable de la Política Exterior y de Seguridad Común europea (1999-2009), también instó a la UE a recuperar «su papel de artífice de la paz», porque es «más necesario que nunca», durante su intervención en el Parlamento Europea el pasado 19 de mayo al recibir asímismo la Orden Europea al Mérito.
Pese a que la guerra de Ucrania ha entrado en su quinto año, ni los Veintisiete, ni las instituciones europeas han emprendido una iniciativa diplomática efectiva para ponerle fin. Los Veintisiete y de las instituciones europeas actúan como si apostaran por una solución militar a la guerra, sin tener en cuenta el coste humano y económico de la prolongación del conflicto en Ucrania, ni el efecto desestabilizador en la propia UE.
La economía de la UE lleva cinco años postrada, con la notable excepción de España y Polonia, debido al impacto de la guerra en Ucrania y la pérdida de la energía barata rusa a causa de las sanciones impuestas por la UE a Moscú, con la consiguiente caída de la competitividad europea frente a la industria norteamericana y china con costes energéticos muchísimo más baratos. La guerra en Irán ha supuesto otro golpe económico. La Comisión Europea acaba de rebajar la previsión de crecimiento de la zona euro para 2026 al 0,9% y de subir la de inflación al 3%. Sin la guerra, los 193.000 millones de ayuda de la UE y los Veintisiete a Ucrania podrían haberse destinado recuperar el retraso tecnológico europeo y a potenciar su industria.
Voto protesta
El agravamiento de la desigualdad social y el empobrecimiento de los trabajadores y la clase media en la UE por el disparo acumulado del coste de la vida a causa de la guerra alimenta el voto de protesta a favor de la ultraderecha. En Alemania, el último sondeo de INSA del 19 de mayo da la ultra Alternativa para Alemania (AfD) una intención de voto del 29%, 7 puntos más que a los democristianos del canciller Friedrich Merz, 16 puntos más que a los socialdemócratas y 8 puntos más de los que obtuvo la propia AfD en las elecciones generales de 2025.
La prolongación de la guerra aumenta los riesgos en la propia UE, como muestran los incidentes con drones ucranianos en los países bálticos (que han causado el colapso del Gobierno letón), el dron explosivo ucraniano hallado en la isla turística griega de Lefkada y el peligro de un desastre ecológico en el Mediterráneo por los ataques ucranianos a petroleros rusos (Artic Metagaz, Quendil). El riesgo de confrontación militar con Rusia también crece por la confiscación europea de petroleros rusos en alta mar sin mandato de la ONU o los incidentes entre aviones de combate.
La UE actúa cada vez más como cobeligerante, potenciando el riesgo de escalada. A pesar del ardor guerrero que muestran algunos dirigentes nacionales y europeos que nunca irán a combatir al frente (ni sus familiares), la inmensa mayoría de los europeos rechaza ser arrastrada a una guerra con Rusia. El porcentaje de la población dispuesta a coger las armas y combatir para defender su propio país en caso de ataque es muy bajo: 23% en Alemania, 18% en Francia y Polonia, 17% en España y 16% en Bélgica e Italia, según el European Pulse Survey del pasado marzo.
Merkel explicó en la WDR que en su último Consejo Europeo en octubre de 2021, cuatro meses antes de la invasión de Ucrania, propuso establecer un marco diplomático de diálogo estable entre la UE y Rusia que podría haber evitado la guerra, pero chocó con la oposición de los países contrarios a dialogar con Moscú. Alemania y Francia plantearon en enero y febrero de 2022 varias iniciativas diplomáticas para evitar la guerra abordando la oposición rusa al ingreso de Ucrania en la OTAN y su demanda de estatuto especial para el Donbás. Pero fueron torpedeados por la Administración norteamericana del presidente Joe Biden con la colaboración del entonces primer ministro británico, Boris Johnson, y los gobiernos de Polonia y los países bálticos.
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