VIOLENCIA DE GÉNERO | La justicia argentina reconoce en una condena ejemplar la violación en el matrimonio | elperiodico.com

«Me iba a matar si no tenía relaciones». Las palabras de la actriz, presentadora y modelo Julieta Prandi, dichas al borde del sollozo durante el juicio que terminó días atrás con una condena a 19 años de prisión de su exmarido, el empresario Claudio Contardi, adquieren especial resonancia en una Argentina donde se denuncia un femicidio cada 39 horas y gobierna la ultraderecha. Este mismo lunes un policía de la ciudad de Gualeguaychú, a 230 kilómetros de la ciudad de Buenos AIres, baleó a su pareja frente a su hija de cinco años y luego intentó suicidarse con la misma arma reglamentaria.
«Yo ya estaba anestesiada en vida. Me daba todo lo mismo, si me mataba me hacía un favor», dijo también Prandi, de 44 años. Más de dos décadas atrás adquirió visibilidad pública en el programa televisivo Poné a (Guillermo) Francella. Entonces protagonizaba a una adolescente que despertaba deseos sexuales irrealizables en el personaje masculino, quien no era otro que el popular actor. El programa tenía por entonces un resonante éxito. En la actualidad, a partir de los cambios culturales introducidos por la agenda de género, sería un producto mucho más que políticamente incorrecto. Eran tiempos durante los cuales Mauricio Macri, alcalde de la ciudad de Buenos Aires y futuro presidente, defendía el valor del piropo subido de tono a una mujer, incluso decirle «qué lindo trasero tienes».
Prandi experimentó fuera de las pantallas las consecuencias del machismo y la misoginia que despertaban carcajadas. Se casó con Contardi y comenzó a vivir un calvario ventilado durante las audiencias del Tribunal Oral en lo Criminal N°2 de Campana-Zárate, en la provincia de Buenos Aires. Sus revelaciones adquirieron enorme actualidad. Los términos de la sentencia, también. El empresario fue encontrado culpable de «abuso sexual con acceso carnal agravado por causar un grave daño en la salud mental de la víctima de manera reiterada en concurso real».
El dictamen tiene todavía un fuerte impacto: volvió a instalar en el debate público y, en especial los medios de comunicación, el problema de «las relaciones sexuales no consentidas» y las consecuencias que sufren todavía las mujeres cuando dicen «no”, una negativa que Prandi tuvo que subrayar al brindar su testimonio. «No es no, casada o no casada». Ella es una «famosa», está casada con el cantante pop Emanuel Ortega y en la actualidad conduce un programa radiofónico, y esa es una de las razones por las cuales su caso y el fallo ejemplar permiten por estas horas extender las discusiones más allá de una singularidad.
Sentencia crucial
«La sentencia es muy importante porque analiza con perspectiva de género una situación familiar de mucha crueldad, que revela las distintas facetas de dominación masculina que van desde lo habitacional hasta lo psicológico, pasando por el control del dinero», dijo la abogada feminista argentina, Soledad Deza.
Los jueces tomaron en consideración el testimonio de la víctima, su entorno afectivo y los profesionales de salud mental que la acompañaron. Solo la ultraderecha cuestionó la actitud del tribunal. Lo hizo nada menos que Nicolás Márquez, biógrafo oficial del presidente Javier Milei y, además, un publicista que en sus libros defiende a capa y espada las violaciones a los derechos humanos perpetradas durante la última dictadura militar (1976-83). «Cualquier mujer con cierto nivel cultural, al ser golpeada o abusada por su esposo se separa en el acto y hace la denuncia pertinente… ¿Cómo hizo para vivir por años bajo ‘secuestro’ sin escaparse? «, ironizó. «Sospecho mucho de las denuncias tardías de suyo improbables, solo sustentadas en el apoyo del loby de actores, de los amigos de la denunciante y de la actual pareja de la persona supuestamente dañada, de los cuales ni uno solo fue ‘testigo’ presencial del ‘secuestro’ ni mucho menos de los abusos sexuales denunciados». El repudio de los colectivos feministas, pero también de los medios y de numerosos intelectuales, llevó a Márquez a borrar su provocación en X.
Pero esas frases agraviantes no fueron improvisadas o fruto de un arrebato propio de las redes sociales. Coinciden con el rechazo visceral de las políticas de género de un Gobierno que se considera «anti-‘woke'». De hecho, pocos días antes, una senadora aliada a la ultraderecha, Carolina Losada, conocida por su militancia antivacunas, impulsó un proyecto de ley para penalizar las denuncias de género falsas. La iniciativa, se advirtió, podría desalentar a las víctimas a denunciar a sus agresores. El ministro de Justicia, Mariano Cúneo Libarona, conocido por su defensa de narcotraficantes antes de integrarse al elenco de Milei, saludó la propuesta. El ministro es conocido por calificar de «negocio» las políticas de género. Esa es la trama paralela a un juicio calificado de histórico. El mismo tribunal ha negado a Contardi la posibilidad de cumplir la condena en su domicilio. Su abogado Fernando Sicilia, aseguró que no cesará en reclamar la nulidad del juicio. Sus expectativas no parecen sintonizar con el presente.
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En la sección: El Periódico – internacional
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