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Así preparó EE.UU. la caída de Maduro: diez meses de despliegue militar frente a Venezuela

📅 🕐 01 Jul 2026🔗 Fuente: TenemosNoticias.com🕑 9 min de lectura
Así preparó EE.UU. la caída de Maduro: diez meses de despliegue militar frente a Venezuela
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La 22ª Unidad Expedicionaria de Marines de Estados Unidos, bajo el mando del coronel Thomas «Banshee» Trimble, ha concluido una misión de casi diez meses en el Caribe, calificada por su comandante como «sin precedentes» en el continente americano. Este despliegue, que incluyó una reorientación estratégica hacia la región, buscó reafirmar la posición de Washington como potencia militar decisiva en su propio hemisferio.

Originalmente, la unidad había zarpado con destino a Europa y Oriente Próximo. Sin embargo, tras abandonar la base de Norfolk, recibió una orden inesperada para dirigirse al sur. «Cuando nos dijeron que debíamos girar hacia el sur, tiramos por la borda ocho meses y medio de planificación», explicó el coronel Trimble. Esta directriz obligó a la Unidad Expedicionaria a reorganizar por completo su despliegue, construyendo desde cero una nueva arquitectura logística y operativa adaptada al Caribe.

Durante su permanencia, la fuerza estadounidense demostró capacidades que incluían el desembarco de hasta un millar de marines en un solo día, la intercepción de petroleros bajo sanciones, operaciones de combate en Haití y una presencia constante a poca distancia de Venezuela. Según el coronel Trimble, la operación se llevó a cabo «en defensa de la patria» y en lo que denominó «el patio trasero de EE.UU.», destacando la singularidad de que una fuerza anfibia diseñada para crisis globales se convirtiera en la principal herramienta de proyección de poder en el continente americano.

Entre las misiones realizadas, que abarcaron desde la protección diplomática y la interdicción marítima hasta la cooperación regional y la asistencia humanitaria, se incluyó una operación de alto riesgo como la extracción de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, la cual se ejecutó sin bajas estadounidenses.

La operación militar en el Caribe se alinea con los planes de Donald Trump para América Latina y el Caribe, según la interpretación de la situación. Desde su regreso a la Casa Blanca, el presidente ha defendido una postura más asertiva de Estados Unidos, buscando actuar con mayor firmeza para proteger sus intereses en la región frente a lo que considera regímenes hostiles o injerencias de China y Rusia. El despliegue de la Unidad Expedicionaria responde a esta visión, con el objetivo de mantener una presencia militar constante en el Caribe y disponer de una fuerza capaz de reaccionar de inmediato ante cualquier crisis regional.

Esta Unidad Expedicionaria es una fuerza de reacción rápida del Marine Corps, adscrita a la Armada estadounidense. Está compuesta por aproximadamente 2.200 marines, incluyendo infantería, aeronaves y fuerzas especiales de apoyo. Su diseño permite el despliegue en cualquier parte del mundo para responder casi de inmediato a crisis, evacuaciones, operaciones de combate o misiones humanitarias. Un ejemplo de su acción fue su despliegue en noviembre en Jamaica tras el paso de un huracán, y también participó en la preparación de ayuda después del devastador terremoto en Venezuela el 24 de junio.

Durante este despliegue, la unidad operó embarcada en el USS Iwo Jima, un buque de asalto anfibio de la Armada estadounidense que supera los 250 metros de eslora y funciona como una base militar flotante. El desvío del Iwo Jima y su grupo anfibio representó una de las mayores demostraciones de fuerza estadounidense en la región en décadas. En Washington, este movimiento fue interpretado como una advertencia clara a Maduro para que abandonara el poder.

Fuego cruzado en Haití

La primera misión de la unidad se presentó casi de inmediato. Recién zarpada de Norfolk, la Unidad recibió la orden de dirigirse a Haití para reforzar la embajada estadounidense en Puerto Príncipe. Esta ciudad se encuentra prácticamente bajo el control de bandas armadas, y el Gobierno ejerce poca autoridad fuera de algunos enclaves. Los marines establecieron puestos de observación, reforzaron el perímetro con blindaje y sacos terreros, y permanecieron en el lugar durante meses. La peligrosidad de la situación fue tal que, según reveló Trimble, se registraron «múltiples incidentes violentos» en los que los marines «recibieron fuego y respondieron al fuego». Pese a los enfrentamientos, no se reportaron bajas estadounidenses, afirmó Trimble.

La experiencia dejó una profunda impresión en el comandante, según su relato. «Reforzamos nuestras posiciones y estábamos bien entrenados para entender exactamente cuáles eran las reglas de ese enfrentamiento», explicó. Para el coronel, la misión en Haití evidenció que la Unidad operaba en escenarios de alto riesgo, más allá de una simple misión de presencia o disuasión. Se trataba de una fuerza desplegada en un entorno hostil, bajo amenaza constante y preparada para el combate si era necesario. Aquella primera misión marcaría el tono de los diez meses siguientes en el Caribe, con la atención puesta en Caracas.

En agosto de 2025, el general de brigada Thomas Armas, subcomandante de Marine Forces Command, realizó una visita a la 22ª Unidad Expedicionaria de Marines a bordo del USS Iwo Jima, en la base naval de Norfolk. Durante su visita, el coronel Thomas «Banshee» Trimble le presentó las capacidades de la unidad, según una imagen atribuida a Cpl. Sharon Errisuriz.

La principal demostración de fuerza de la unidad, y un claro mensaje político de Washington, fue un ejercicio de desembarco anfibio en Puerto Rico. El coronel Trimble explicó que la orden para esta operación era «demostrar la proyección de poder en tierra» y probar la capacidad de desembarcar «600, 800 o incluso 1.000 marines en un solo día». El objetivo era dejar patente que Estados Unidos podía concentrar rápidamente una fuerza de combate considerable en cualquier punto del Caribe.

Esta operación tenía una lectura evidente para Venezuela. Desde Puerto Rico, a unos 1.500 kilómetros de Caracas, la 22ª Unidad Expedicionaria disponía de buques anfibios, helicópteros y aeronaves capaces de desplazar tropas y sostener misiones de combate y apoyo logístico en toda la región. Sin mencionar expresamente a Nicolás Maduro, el ejercicio mostraba que Estados Unidos contaba con una fuerza ya desplegada en el teatro de operaciones, capaz de reaccionar en cuestión de horas y de proyectar poder militar muy cerca de las costas venezolanas.

Además del ejercicio de desembarco, la unidad utilizó Puerto Rico como base avanzada de entrenamiento. Los marines llevaron a cabo operaciones sostenidas en tierra y dispararon «prácticamente todas las armas del arsenal» de su batallón de desembarco. También integraron drones, sistemas contra drones y nuevas tecnologías de combate, ensayando cómo establecer bases avanzadas y centros logísticos en territorios insulares.

Desde entonces, la fuerza naval se mantuvo dispersa por el Caribe, redistribuyendo helicópteros y aviones entre sus tres buques para ejecutar múltiples misiones simultáneamente. También llevó a cabo ejercicios anfibios y de fuego con Ecuador, así como entrenamientos con Trinidad y Tobago. Cabe destacar que la distancia más estrecha entre la costa suroeste de Trinidad y el noreste de Venezuela, a través del Golfo de Paria, es de aproximadamente 11 kilómetros.

El comandante Trimble afirmó que «la soberanía de Estados Unidos existe en esos barcos, en aguas internacionales, desde donde podemos maniobrar». En la práctica, Washington demostró su capacidad para movilizar cientos de infantes de marina, aviones y helicópteros por el Caribe, desembarcar tropas en cuestión de horas y sostener operaciones complejas sin depender de bases permanentes ni del permiso de terceros países, todo ello en las proximidades del territorio venezolano.

Entre diciembre y enero, la Unidad Expedicionaria participó en otra misión prioritaria para Washington: la interdicción de petroleros sancionados que transportaban crudo venezolano. Se realizaron cinco operaciones marítimas distintas, dirigidas por la Guardia Costera y apoyadas por los Marines, en las que la Unidad Expedicionaria aportó buques anfibios, helicópteros, convertiplanos V-22 y equipos de abordaje. Según explicó Trimble, la unidad redistribuyó personal y medios entre sus tres barcos para «proyectar fuerza desde cualquier plataforma» y utilizó sistemas de vigilancia y mando y control para conocer la situación a bordo antes de proceder al abordaje. El comandante resumió que «no tuvimos heridos ni bajas y ejecutamos las misiones sin fallos».

Estos abordajes de petroleros formaron parte de la estrategia de la Administración Trump para aumentar la presión económica sobre Caracas, dificultar la exportación de crudo mediante buques sancionados y afectar las redes que permitían al régimen obtener ingresos en divisas. El objetivo también incluía incrementar la presión sobre Cuba, considerado uno de los principales apoyos políticos y de inteligencia del chavismo, y que depende en parte del petróleo venezolano.

La operación más sensible dentro de este despliegue fue la captura de Nicolás Maduro. La Unidad Expedicionaria contribuyó a establecer el teatro de operaciones y a preparar la entrada de las fuerzas especiales estadounidenses, proporcionando capacidad de reacción inmediata y apoyo aéreo adicional.

Al respecto, el coronel Trimble indicó a los periodistas que las unidades expedicionarias de Marines están diseñadas para apoyar a las fuerzas de operaciones especiales y servir como plataformas marítimas para proyectar poder en misiones particularmente sensibles.

La misión no concluyó con la salida de Maduro. Tras el regreso de la representación diplomática estadounidense a Caracas y la reapertura de la embajada en marzo, los Marines asumieron un rol de protección y contingencia. El coronel Trimble reveló que efectivos de la misión fueron los encargados de asegurar la legación y establecer las condiciones para que el personal diplomático pudiera izar la bandera estadounidense y reabrir oficialmente la sede.

La operación continuó en los meses subsiguientes. El 23 de mayo, dos convertiplanos MV-22B Osprey del Escuadrón 263 de la Infantería de Marina, parte de la Unidad Expedicionaria, sobrevolaron Caracas y aterrizaron en las inmediaciones de la embajada. Esta maniobra simuló una evacuación aérea de emergencia y representó la mayor demostración militar estadounidense en la capital venezolana desde la operación del 3 de enero.

En la sección: Internacional

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