«La UE debe elegir si ser protagonista o sufrir su destino»

Italia y Alemania han sellado este viernes en Roma algo más que una cumbre bilateral: han certificado el nacimiento de un eje político destinado a disputar el liderazgo europeo al tradicional tándem franco-alemán. En los salones de Villa Doria Pamphili, Giorgia Meloni y … Friedrich Merz han firmado un Protocolo sobre un Plan de acción italo-alemán que aspira a redefinir las prioridades de la Unión Europea en materia de competitividad, defensa y autonomía estratégica.
La escenografía lo dejaba claro: once ministros italianos frente a diez alemanes, sentados para escribir una hoja de ruta común que ambos gobiernos presentarán en el Consejo Europeo extraordinario del 12 de febrero.
«La coyuntura histórica particularmente compleja en la que nos encontramos impone a Europa elegir si quiere ser protagonista de su propio destino o sufrirlo», ha declarado Meloni en la rueda de prensa conjunta, advirtiendo de que esta encrucijada «requiere lucidez, responsabilidad, coraje y la inteligencia necesaria para transformar las crisis en oportunidades».
La premier italiana ha subrayado la «cercanía, hoy más que nunca» entre Roma y Berlín, calificándola como «una buena noticia para nuestros pueblos y para Europa en su conjunto». Junto a ella, Merz ha ratificado la «fortísima convergencia entre Italia y Alemania» y el compromiso compartido: «Con la presidenta del Consejo italiana hemos formulado nuevas ideas para modernizar el presupuesto europeo y poner un freno a la burocracia. Queremos una Europa rápida y dinámica y una administración orientada a los servicios».
Ataque al Green Deal «ideológico»
El documento conjunto firmado por ambos líderes no deja lugar a dudas sobre el diagnóstico: «Europa se está quedando atrás» y «el momento de actuar es ahora». Italia y Alemania, las dos principales potencias manufactureras del continente, han acordado «una agenda clara y compromisos concretos para reforzar la competitividad de Europa y asegurar crecimiento, autonomía estratégica y menor vulnerabilidad a los choques externos».
Meloni ha sido especialmente dura con las políticas ambientales de la UE: «Con el canciller Merz estamos de acuerdo en que es necesario un decidido cambio de rumbo en Europa sobre la competitividad, porque una cierta visión ideológica de la transición verde ha puesto de rodillas a nuestras empresas sin incidir en la protección del medio ambiente. Hay márgenes para corregir los errores y evitar el declive industrial, pero se necesita coraje».
El plan que Roma y Berlín llevarán a Bruselas el 12 de febrero incluye cinco prioridades «no aplazables»: simplificación de la burocracia europea, refuerzo del mercado único, relanzamiento de la industria automovilística bajo el principio de neutralidad tecnológica, política comercial ambiciosa basada en reglas compartidas e igualdad de condiciones.
Según estimaciones del Gobierno alemán, la profundización del mercado único con 450 millones de consumidores podría impulsar el PIB entre un 2 y un 3% para Alemania e Italia, y hasta dos o tres veces más para otros Estados miembros. Merz ha insistido en que «la UE debe reforzar la competitividad de las industrias y hacer más por la seguridad», añadiendo que «con Italia queremos desmantelar la burocracia para ser más competitivos, es nuestra prioridad».
Defensa del pacto sobre armamento
La dimensión de seguridad y defensa ha ocupado un espacio central en la cumbre. Meloni ha anunciado una decisión estratégica de primer orden: «He comunicado al canciller Merz la decisión italiana de adherirse al acuerdo multilateral que ya existe entre Alemania, Francia, España y Reino Unido sobre exportación de armamento». La primera ministra ha justificado el paso vinculándolo a la construcción del «pilar europeo de la Alianza Atlántica que durante tantos años hemos invocado sin dar pasos adelante y actuar en consecuencia».
Sobre Ucrania y Oriente Próximo, Meloni ha subrayado que «nuestra sintonía siempre ha sido fuerte. Seguiremos haciendo nuestra parte tanto para llegar a una paz justa y duradera en Ucrania como para construir un cuadro estable de seguridad y prosperidad en Oriente Próximo».
Las delegaciones italiana y alemana, encabezadas por Meloni y Merz, constan también de múltiples ministros de ambos Gobiernos
El Protocolo firmado recoge explícitamente el compromiso de «reforzar la disuasión y la defensa de la OTAN y promover la prontitud defensiva de la UE», aunque el texto aclara que «no es jurídicamente vinculante y no constituye un tratado internacional».
El ministro de Defensa italiano, Guido Crosetto, mantuvo un «encuentro cordial y provechoso» con su homólogo alemán, Boris Pistorius, centrado en «el apoyo a una defensa europea de 360 grados, fundada en interoperabilidad y prontitud operativa». Ambos ministros examinaron «posibles colaboraciones» en el espacio como nuevo dominio operativo y en la industria de defensa, con referencias explícitas a las sinergias entre Leonardo y Rheinmetall, y entre Fincantieri y Thyssenkrupp.
Responsablidad especial de Roma y Berlín
Meloni ha reivindicado el peso específico del eje italo-alemán: «Personalmente estoy convencida de que en este momento de la historia Italia y Alemania tienen una responsabilidad particular, claramente por historia, por peso, por liderazgo. Somos dos grandes naciones europeas, fundadoras de la Unión, protagonistas de las dinámicas internacionales. Somos las dos principales potencias manufactureras de Europa con sistemas productivos e industriales fuertemente interconectados, complementarios, y sobre todo somos intérpretes de una visión común sobre algunos de los dossiers más estratégicos».
Giorgia Meloni ha insistido en construir «una Europa con autoridad, consciente de su propio papel en el mundo, capaz de ser competitiva en el escenario global, capaz de reforzar su propia autonomía estratégica con pragmatismo, concreción y sentido común». El Protocolo firmado reafirma «la importancia fundamental de un fuerte vínculo transatlántico entre Europa y Estados Unidos, basado en valores comunes e intereses compartidos», junto al compromiso de «respetar el derecho internacional, incluidos los principios de integridad territorial y soberanía».
Trump y Groenlandia
Preguntada sobre si el refuerzo de las relaciones italo-alemanas responde a una estrategia defensiva frente a las presiones de Donald Trump sobre Europa, Meloni ha sido tajante: «No diría eso. Nuestra voluntad de cooperación con Estados Unidos permanece firme. Italia y Alemania son naciones que en Europa mantienen relaciones privilegiadas con EE.UU., también por el hecho de que en nuestros países hay bases americanas, y pueden ayudar en esta relación, particularmente si trabajan juntas gracias a un enfoque pragmático y no instintivo».
Merz, por su parte, ha abordado la cuestión de la Groenlandia y el Ártico, advirtiendo que «Europa debe hacer más» y que ambos países «intentan sostener los coloquios entre Dinamarca, Groenlandia y Estados Unidos sobre la base de la soberanía territorial, porque Europa debe ser soberana y firme y queremos tutelar a la OTAN». El canciller alemán también ha definido como un «punto de inflexión» el acuerdo UE-Mercosur, afirmando que seguirán nuevos pactos comerciales «sobre todo con la India».
«No sé si 2026 será el año de Italia y Alemania», bromeó Meloni comentando las previsiones de algunos observadores, «no sé si la previsión responde a la realidad, pero tenemos intención de hacer nuestra parte para consolidar una amistad estratégica no solo para nuestras naciones sino para Europa entera».
millones de euros
Es el intercambio comercial entre Alemania e Italia en los primeros 11 meses de 2025
La dimensión económica del vínculo salta a la vista en las cifras: Alemania es el primer socio comercial de Italia, con un intercambio que en los primeros 11 meses de 2025 superó los 146.000 millones de euros, un crecimiento superior al 2%. El ministro de Exteriores, Antonio Tajani, durante el Business Forum empresarial en el hotel Parco dei Principi, ha subrayado que «hay más de 2.000 empresas italianas en Alemania y queremos aún más, es parte de nuestra estrategia de crecimiento». La exportación italiana hacia Alemania representa aproximadamente 146.000 millones sobre un total de 623.500 millones.
En el ámbito digital y espacial, el ministro Adolfo Urso firmó con su homóloga alemana Dorothee Bär un acuerdo para crear una constelación satelital italo-alemana, recordando «la colaboración que se está desarrollando en la industria de defensa y en el espacio, a través de la realización del proyecto Bromo que reúne lo mejor de la industria espacial italiana, alemana y francesa».
Fuente de TenemosNoticias.com: www.abc.es
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