Medio siglo de tensas relaciones entre Irán y Estados Unidos

Las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos e Irán han atravesado distintas crisis desde la caída del Sah de Persia Mohamed reza Pahlavi y la subida al poder del régimen de los ayatolás.
El 4 de noviembre de 1979, siete meses después de la proclamación de … la República Islámica de Irán, un grupo de estudiantes tomó la embajada de Estados Unidos en Teherán, exigiendo la extradición del sah derrocado, Mohamed Reza Pahlavi, que seguía tratamiento médico en Estados Unidos. Cincuenta y dos diplomáticos y empleados fueron tomados como rehenes durante 444 días. Como respuesta, en abril de 1980, nueve meses antes de su liberación, Washington rompió relaciones diplomáticas e impuso un embargo comercial.
El siguiente hito dentro de esas complejas relaciones llegó el 30 de abril de 1995, cuando Estados Unidos anunció un embargo económico total contra Irán, acusado por el presidente Bill Clinton de «apoyar el terrorismo». A esa decisión le siguieron sanciones contra las empresas que invirtieron en los sectores de petróleo y gas de Irán. Siete años después, en 2002, el sucesor de Clinton, George W. Bush, incluyó a Irán entre los países del «eje del mal» que apoyaban el terrorismo, junto con Irak y Corea del Norte. Y ya en 2019, Washington incluyó a los Guardianes de la Revolución, el ejército ideológico de la república islámica, en su lista de «organizaciones terroristas extranjeras».
Tras varios descubrimientos, a principios de los años 2000, de sitios nucleares secretos, los países occidentales empezaron a temer que Irán buscara dotarse de la bomba atómica. El Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) dio cuenta en 2011 de informaciones «creíbles» según las cuales ese país había llevado a cabo actividades relacionadas con el desarrollo de un «artefacto nuclear explosivo» en el marco de un «programa estructurado» antes de 2003.
En 2005, el presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, puso en marcha de nuevo el enriquecimiento de uranio. Según Teherán, el desarrollo de su programa nuclear obedecía a fines civiles. Diez años después, el 14 de julio de 2015, Irán y seis grandes potencias (China, Estados Unidos, Francia, el Reino Unido, Rusia y Alemania) alcanzaron en Viena un acuerdo para impedir que el régimen de los ayatolás se dotara del arma nuclear, a cambio de un levantamiento gradual de las sanciones internacionales. El pacto fue ratificado por la ONU ese mismo año.
Sin embargo, el 8 de mayo de 2018, durante su primer mandato, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la retirada unilateral de su país del acuerdo y posteriormente anunció el restablecimiento de sanciones. Un año después, Irán empezó a incumplir algunas de sus obligaciones del pacto alcanzado en 2015.
Los esfuerzos diplomáticos internacionales para reactivar el pacto fueron vanos y la ONU restableció sanciones el 28 de septiembre de 2025. El acuerdo expiró oficialmente un mes después.
El 3 de enero de 2020 se produjo otro episodio que volvía a aumentar la tensión entre los dos países. Ese día el poderoso general Qasem Soleimani murió en un bombardeo estadounidense en Bagdad. Donald Trump aseguró que estaba preparando ataques «inminentes» contra diplomáticos y militares estadounidenses. En represalia, Irán lanzó misiles contra bases que albergaban soldados estadounidenses en Irak.
Durante una guerra de doce días entre Israel e Irán, Estados Unidos lanzó bombardeos contra tres importantes centros nucleares iraníes el 21 de junio de 2025. Donald Trump dijo que había «aniquilado» el programa nuclear iraní en esos ataques, pero el alcance de los daños aún se desconoce.
Ya este año, el pasado 28 de febrero, Donald Trump anunció que Estados Unidos lanzó «operaciones de gran envergadura» con Israel, poco después de que se oyeran varias explosiones en Teherán y en otras ciudades iraníes. En las semanas previas, Washington había amenazado reiteradamente con bombardear Irán en respuesta a la sangrienta represión ejercida por las autoridades de una oleada de protestas a inicios de año. Ambos países participaron en febrero en unas conversaciones indirectas mediadas por Omán.
Washington quería obtener un acuerdo más allá del programa nuclear iraní, que incluyera también límites a las capacidades balísticas de Irán, algo que Teherán rechazaba. El ejército estadounidense desplegó una importante fuerza aérea y naval en el Golfo y envió al Mediterráneo al portaviones más grande del mundo, el Gerald Ford.
Esta madrugada ha acabado por desatarse otra crisis militar de consecuencias por ahora imprevisibles.
Fuente de TenemosNoticias.com: www.abc.es
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