¿Por qué y para qué Trump se está ensañando con Minnesota?

Para intentar explicar el ensañamiento de Donald Trump con Minnesota, podemos pensar que se trata de un feudo electoral del Partido Demócrata con una significativa tradición de izquierda. También podemos recordar que el gobernador Tim Walz fue el «número dos» de la fallida … candidatura presidencial de Kamala Harris, un puesto que se ganó más que nada por etiquetar el ‘freak show’ del trumpismo como una cosa de «raritos» completamente al margen de la América real.
Sin embargo, para empezar a aclararse conviene fijarse en una de las grandes construcciones políticas de Donald Trump y la nueva derecha americana: lo ‘woke’ como el enemigo perfecto. A este cajón de sastre ideológico, con sus muchos abusos y gilipolleces, se le puede atribuir casi todo. Desde que EE.UU. resulta cada vez más irreconocible hasta la carestía de la cesta de la compra. Incluso, si se tercia, también se le puede atribuir el descarrilamiento de trenes. Por todo ello, combatir al monstruo de ‘Woke Woke’ se ha convertido en la gran excusa para la intolerancia y la autocracia.
Trump ha convertido Minnesota en el parque temático del wokismo y el primer campo de batalla para su exterminio. Es un Estado de la Unión relativamente pequeño, con cerca de seis de millones de habitantes. La mitad de las cuales vive en las ciudades gemelas de Mineápolis y Saint Paul. Casi dos millones no son blancos. Hay un gran porcentaje de hispanos pero también de refugiados somalíes, negros y musulmanes. Con la cruel ironía de que la gran mayoría de todos estos inmigrantes que alimentan el crecimiento de Minnesota tienen estatus legal.
Con más paramilitares encapuchados que policías locales, y dos asesinatos tan brutales como injustificados, Trump está utilizando Minnesota para empezar a construir un estado policial con la excusa de la inmigración, pero con el objetivo evidente de acabar con la democracia americana. No se trata de gestionar poder, se trata de acumular poder para poder perpetuarse en el poder. Minnesota no es más que un laboratorio para que las fantasías identitarias y supremacistas de MAGA se conviertan en una repugnante realidad distópica.
Fuente de TenemosNoticias.com: www.abc.es
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