60 presos políticos con graves enfermedades en crisis

La ONG Justicia, Encuentro y Perdón (JEP) alertó sobre la crítica situación de 60 presos políticos, 50 hombres y 10 mujeres, que enfrentan enfermedades graves en cárceles del país, según un informe publicado por Efecto Cocuyo.
Estas personas, privadas de libertad, carecen de atención médica adecuada, lo que agrava sus condiciones de salud.
La abogada Martha Tineo, coordinadora de la organización, afirmó que el número de afectados podría ser mayor, pero su registro documenta 60 casos con patologías severas, incluyendo cáncer y problemas cardiovasculares.
“Hablamos de enfermedades como cáncer terminal y deficiencias cardiológicas”, explicó Tineo, destacando la urgencia de intervención humanitaria para salvar vidas.
La falta de tratamientos especializados y las precarias condiciones de reclusión exacerban el deterioro físico y mental de los presos, evidenciando una crisis humanitaria en el sistema penitenciario.
Cáncer: una amenaza letal para cinco presos políticos
El informe detalla que al menos cinco presos políticos padecen cáncer, requiriendo tratamientos urgentes como quimioterapia o radioterapia, de difícil acceso en prisión.
Entre ellos está Alejandro Pérez Gámez, militar recluido en un hospital de Caracas, diagnosticado con adenocarcinoma de próstata y un tumor tiroideo.
También destaca Enrique Naurix Parada, preso en el Centro Penitenciario de Oriente, en Monagas, con un tumor pancreático, cirrosis hepática y diabetes.
Estos casos reflejan la gravedad de las condiciones de salud y la falta de atención médica especializada.
La ONG subraya que la ausencia de tratamientos adecuados pone en riesgo la vida de estos reclusos, mientras las autoridades penitenciarias ignoran sus necesidades.
La situación exige medidas inmediatas para garantizar el derecho a la salud de estas personas.
Enfermedades cardiovasculares afectan a siete reclusos
Siete presos políticos sufren problemas cardiovasculares severos, según el reporte de JEP. José Rito Ledezma, detenido en Guárico, necesita con urgencia un marcapasos por insuficiencia cardíaca.
Rolando Guevara, en El Helicoide, presenta una obstrucción coronaria que requiere atención especializada. La falta de acceso a cirugías y tratamientos agrava estos casos, poniendo en peligro la vida de los afectados.
La ONG denuncia que las condiciones de reclusión, marcadas por el hacinamiento y la desatención, empeoran las patologías cardiovasculares de estos presos políticos.
La organización exige a las autoridades garantizar atención médica inmediata para evitar desenlaces fatales, destacando la necesidad de una respuesta humanitaria que priorice la integridad de los reclusos.
Problemas neurológicos: ocho casos críticos documentados
Ocho presos políticos enfrentan enfermedades neurológicas severas, según el informe. José de Jesús Gámez Bustamante, militar en la cárcel 26 de Julio, Guárico, sufre parálisis parcial tras un accidente cerebrovascular.
José Luis Luongo Rotundo, detenido en El Helicoide, padece Alzheimer con pérdida progresiva de memoria. Además, Juan Nahir Zambrano Arias, con trastorno del espectro autista, permanece en Yare II, a pesar de los esfuerzos de su madre por lograr su liberación.
Estas condiciones requieren atención especializada que las cárceles no proporcionan, agravando el estado de salud de los presos. JEP insiste en la urgencia de medidas que garanticen tratamientos adecuados y condiciones dignas para los afectados.
Enfermedades renales y complicaciones múltiples en 21 presos
El informe registra 21 casos de presos políticos con enfermedades renales, complicaciones múltiples o necesidades quirúrgicas complejas. Siete reclusos, como Francisco José Marcano Benavides, en La Pica, padecen insuficiencia renal sin tratamiento adecuado.
Otros diez enfrentan problemas variados, como Ramón Antonio Lozada Saavedra, quien tras tres craneotomías sufre dificultades de lenguaje y equilibrio. Perkins Rocha, con hidrocefalia, depende de una válvula de derivación y está en El Helicoide.
Estas condiciones reflejan el abandono médico en las cárceles, donde la falta de intervenciones agrava las patologías. La ONG reclama acción inmediata para atender estas necesidades y proteger la vida de los presos políticos.
Deterioro físico y psiquiátrico: 19 casos alarmantes
Diecinueve presos políticos presentan deterioro físico, lesiones sin tratar y patologías diversas, según JEP. Emirlendris Benítez, en silla de ruedas por fibromialgia crónica, está en el Instituto Nacional de Orientación Femenina.
Anyelo Julio Heredia Gervacio, en Rodeo I, sufre secuelas de una pseudoartrosis por un disparo. Siete casos incluyen hipertensión, mientras que otros, como Ramón de Jesús Centeno Navas, presentan síntomas depresivos y un intento de suicidio. La falta de atención médica y las condiciones inhumanas de reclusión intensifican estas patologías.
JEP urge a las autoridades a implementar medidas humanitarias para garantizar la salud y la vida de estos reclusos.
Llamado urgente a la acción humanitaria
Martha Tineo enfatizó que las condiciones de reclusión agravan la salud de los presos políticos, especialmente de aquellos con enfermedades crónicas.
La ONG exige una acción humanitaria inmediata para garantizar atención médica adecuada y proteger la integridad de los 60 reclusos.
La crisis de salud en las cárceles refleja una violación de derechos humanos que requiere intervención urgente.
JEP solicita a organismos internacionales y autoridades nacionales priorizar la vida de estos presos políticos, asegurando acceso a tratamientos y condiciones dignas de reclusión.
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