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IA como arma política | La Fontaine alerta sobre su impacto

📅 🕐 13 Jul 2025🔗 Fuente: puntodecorte.net🕑 5 min de lectura
Agenda Común
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Gustavo La Fontaine, psicólogo e investigador, conversó el 11 de julio con José Gregorio Yépez en Agenda Común de Punto de Corte. Desde el Centro de Estudios Políticos y de Gobierno de la UCAB, La Fontaine analizó cómo la inteligencia artificial (IA) transforma la democracia venezolana. Lejos de estar en crisis, la democracia se redefine con nuevas tecnologías que crean espacios digitales de interacción. Sin embargo, alerta sobre el uso de la IA como arma política, generando desinformación y parálisis social. Propone fomentar una cultura digital responsable, basada en la verificación de fuentes y la educación, para contrarrestar la posverdad y empoderar a los ciudadanos frente a la crisis multidimensional.

Inteligencia artificial y la nueva democracia

La Fontaine explica que la inteligencia artificial, junto con redes sociales y conexiones rápidas, redefine las relaciones políticas. Ahora, un ciudadano puede interactuar directamente con líderes, como escribirle a un presidente por X y recibir respuesta. Esta dinámica crea una “polis digital” donde las personas generan contenido político en plataformas como TikTok o streams, no solo candidatos, sino ciudadanos comunes. Sin embargo, la velocidad de la información y los sistemas automatizados difuminan la línea entre lo real y lo digital, alterando el discurso y la conexión entre ciudadanos y líderes, lo que requiere un uso crítico de estas herramientas.

Desinformación como arma política

La IA amplifica la desinformación, según La Fontaine, al generar contenido masivo que parece legítimo, como páginas web creadas por bots. En Venezuela, con baja conectividad, cualquier persona con un celular se convierte en replicador de noticias, a menudo falsas. Esta “infoxicación” abruma, generando un colapso psíquico que paraliza a los ciudadanos. Por ejemplo, una granja de bots puede crear múltiples invitaciones falsas a protestas, fragmentando la movilización. Este exceso de información confunde, impide decisiones claras y debilita la acción social, convirtiendo la IA en un arma política que refuerza el control y la inacción.

Efectos psicosociales de la infoxicación

La sobrecarga informativa genera ansiedad y parálisis, explica La Fontaine. En un contexto de crisis multidimensional, los venezolanos enfrentan múltiples versiones de la verdad, lo que dificulta discernir y actuar. Esta intoxicación informativa, impulsada por algoritmos, afecta la capacidad de reclamo social. La Fontaine ilustra con el caso de protestas desorganizadas por información contradictoria difundida en redes. La falta de claridad lleva a los ciudadanos a sentirse atrapados, optando por no actuar. Este fenómeno, exacerbado por la IA, refuerza la desconexión entre la realidad digital y las necesidades sociales, limitando la movilización efectiva.

Construir una ciudadanía digital consciente

Para contrarrestar el uso político de la IA, La Fontaine propone reconocer nuestra identidad como ciudadanos digitales. Vivimos en una “infofera” donde lo digital y lo real se entrelazan. Sugiere adoptar una actitud de sospecha ante el contenido, verificando siempre las fuentes. Portales con ética periodística, como Contrapunto o Punto de Corte, son clave. Además, destaca la importancia del fact-checking, como en Estados Unidos, donde ciudadanos y algoritmos verifican datos para desmentir líderes. La educación digital debe capacitar a la sociedad para navegar este entorno, promoviendo un uso responsable que fortalezca la democracia.

El rol de la sociedad civil y el periodismo

La Fontaine enfatiza que la sociedad civil, periodistas y líderes deben liderar la lucha contra la desinformación. El analfabetismo digital es un obstáculo: muchos carecen de herramientas para entender dinámicas digitales. Propone que quienes dominan estas plataformas diseñen políticas educativas para enseñar a distinguir información fiable. Los periodistas, en particular, deben buscar y difundir la verdad con rigor ético. Este esfuerzo colectivo puede contrarrestar el uso de la IA como arma política, empoderando a los ciudadanos para enfrentar la posverdad y participar activamente en la resolución de la crisis venezolana.

Enfrentar la posverdad con disciplina

La posverdad, con sus múltiples verdades creadas por la IA, abruma a la sociedad, según La Fontaine. La solución radica en aprender a “apagar el teléfono” y moderar el consumo de información. Compara la infoxicación con comer papitas fritas: es atractivo, pero excesivo daña. Sugiere confiar en fuentes reconocidas y evitar sitios sospechosos. La intuición humana, combinada con la verificación, es clave para no caer en la ansiedad que genera la posverdad. Este enfoque permite a los ciudadanos recuperar el control, usar la IA constructivamente y contribuir a una democracia más sólida frente a los desafíos políticos.

Hacia una democracia digital responsable

La Fontaine concluye que la IA no debe ser vista como amenaza, sino como oportunidad si se usa con responsabilidad. Propone educar para crear una cultura digital que enfrente la crisis multidimensional. La combinación de sospecha informativa, verificación de fuentes y educación digital empodera a los venezolanos para movilizarse y reclamar sus derechos. Agradeciendo la colaboración de aliados como Doble Vía y El Martillo, La Fontaine subraya la importancia de construir una agenda común centrada en los derechos humanos, usando la tecnología para fortalecer, no debilitar, la democracia venezolana en un contexto de desafíos políticos y sociales.

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Fuente de TenemosNoticias.com: puntodecorte.net

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